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La cuarta vía

Objetivo, salvar el verano, los miles de turistas que se han ido tienen que volver

Miles de turistas camino de sus aviones esta semana en El Altet.

Miles de turistas camino de sus aviones esta semana en El Altet. RAFA ARJONES

Y de repente el caos. La imagen de cinco aviones del principal turoperador británico -Jet2.com conecta la Costa Blanca con catorce ciudades del Reino Unido, nuestro principal cliente-, dándose la vuelta en pleno vuelo para volver a sus aeropuertos con alrededor de mil turistas fue histórica y demoledora. Un sábado, el día de la semana en el que el aeropuerto de Alicante-Elche se parece más a un centro comercial de Liverpool o de Manchester, que a una infraestructura que tiene su sede en la pedanía ilicitana de El Altet. Jet2.com había decidido suspender temporalmente sus operaciones con la Costa Blanca y, prácticamente, la decisión obligaba al sector hotelero de Benidorm, principal municipio de la provincia a echar la persiana, algo que afecta ya a todos los hoteles y alojamiento turístico de la provincia. A partir de ese momento, sin Imserso, y en estado de alarma, la principal industria de la provincia de Alicante se ha quedado sin materia prima y, junto a la clausura temporal de la hostelería, también las agencias de viajes, las oficinas de alquiler de vehículos, las empresas que organizan excursiones? Cerca de 300.000 trabajadores en parada técnica temporal que, ya veremos cómo y cuándo pueden regresar a sus puestos de trabajo.

Hoteles que hace un semana tenían hasta más de doscientas habitaciones ocupadas se han quedado vacíos, desde Dénia a Pilar de la Horada, en una situación que da miedo, porque nunca se había vivido, y que ha puesto en la diana a la próxima temporada alta, y, por ende, los 15.000 millones de euros que el turismo aporta al PIB de la provincia. Un hotelero que en la Costa Blanca ha vivido crisis de todos los colores, optimista por naturaleza comentaba el martes pasado. «De la explosión de la burbuja inmobiliaria de 2008 ni me enteré. Saldremos de ésta, seguro, pero ahora mismo estoy asustado, nervioso y preocupado». La reflexión de este empresario es la generalizada en un sector en el que la crisis del coronavirus ha dejado sin turistas. Entre el viernes y ayer sábado se han ido los alrededor de 5.000 turistas quedaban y hoy ciudades como Benidorm, nuestro icono, están desiertas.

Y no ya solo está angustiado el hotelero o el dueño de un gran restaurante. El cierre castiga a todo el sector hostelero y, encima, perdida la Semana Santa, a las puertas de las comuniones, otra de las citas marcadas con tinta azul en las agendas de los establecimientos. Pero también sufre ese pequeño local, familiar, que vive al día de los menús, que depende de que sus clientes tengan trabajo y que hoy, tras la primera semana de alarma y los primeros ERTE, no sabe si volverá a levantar la persiana. Por supuesto que esta crisis bacteriológica se nos puede llevar por delante a muchos, no sólo a los que están tras el mostrador de la recepción de un hotel o un edificio con apartamentos turísticos, pero hablamos de un sector que supone más del 50% del tejido económico de la provincia y que, desgraciadamente, nunca ha recibido el apoyo debido y necesario de la Administración. Es más, siempre ha vivido cosido a impuestos y mirado con lupa.

Mañana es posible que no quede ni un turista en la Costa Blanca. Prácticamente todos los hoteles habrán cerrado o estarán a punto de cerrar y el aeropuerto ofrecerá una imagen muy diferente a la de finales de marzo, cuando está a punto de producirse el cambio de temporada y las compañías comienzan a volar a nuevos destinos además de reforzar los habituales. La semana ha sido, sin embargo, de éxodo, de repatriación, de huida apresurada de miles de turistas, esos que desde finales de los años 70 se han convertido en motor de empleo y riqueza.

Esos que, cuando pase esta pesadilla, hay que recuperar, por lo que espero que todo el mundo se esté poniendo ya las pilas desde sus rincones de aislamiento para salvar el verano. Ese debe ser el reto en cuanto al incidencia del virus haya pasado. Si es en un mes, mejor que en dos pero que pase. En juego trescientos mil empleos, 15.000 millones del PIB y mucho mas. Que esta «hibernación» turística se acabe lo antes posible. Si es en junio, mejor que en julio pero que acabe. Los expertos auguran una recuperación rápida porque en esta crisis los bancos no son el problema, son la solución, pero también harán falta ideas e imaginación de nuestros gestores para volver a atraer a los visitantes.

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