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La primera de su clase

«¿Techo de cristal? Lo que me importa es hacer bien el trabajo y, si además puedo ser un referente para las mujeres, pues estupendo»

La comisaria Marisol Conde posa ante la sede de la Policía Autonómica en València.

La comisaria Marisol Conde posa ante la sede de la Policía Autonómica en València. Fernando Bustamante

Todo en la incorporación de la comisaria Marisol Conde a la jefatura de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional a la Generalitat ha sido insólito. Propuesta a principios de año por la consellera de Justicia y Gobernación, Gabriela Bravo, para dirigir este Cuerpo policial, lo que la convertía en la primera mujer en todo el país que asumía una responsabilidad de este calado, su nombramiento tuvo la mala fortuna de coincidir con el estado de alarma. Un escenario inaudito consecuencia de la mayor crisis sanitaria que se recuerda y que obligó no solo a posponer su toma de posesión más de tres meses (el acto estaba previsto para el 16 de marzo y no se ha podido celebrar hasta el pasado martes) sino que la lanzó de cabeza a las aguas de sus nuevos cometidos cuando más revueltas estaban. 126.000 actuaciones ha realizado los policías autonómicos solo durante el confinamiento.

Nada de un aterrizaje en un periodo de calma chicha para ir entrando en materia. Quizá en otros tiempos. Pero no con un virus pisándonos los talones y a las puertas unas Fallas que no sabían aún que no iban a arder, pero que habían dejado Valencia sin una plaza hotelera para que la nueva comisaria se instalara provisionalmente hasta que pudiera hacer el traslado desde Alicante, donde ha vivido los últimos 25 años.

Una ciudad en la que recaló después de una década en el norte batiéndose el cobre contra ETA en los peores años de la lucha antiterrorista, y en cuya comisaría provincial ha roto más de un techo de los llamados de cristal: primera inspectora jefa responsable de una brigada, la de Policía Científica, y primera comisaria. Todo ello antes de ser la primera responsable de un Cuerpo policial autonómico, el de la Comunidad Valenciana. Pero a eso esta leonesa autoexigente hasta el agotamiento y más precisa que un reloj suizo apenas si le da importancia.

«¿Romper techos de cristal? Cada día me levanto pensando en que tengo que hacer bien mi trabajo. Nada más. Y a mi lado busco gente comprometida y responsable, ya sean hombres o mujeres. Pero entiendo que hay que potenciar políticas de igualdad y que las compañeras no deben tener límites, como yo tampoco los he tenido. Y si mi trayectoria les sirve de referente, pues estupendo», precisa la comisaria Conde, quien sostiene que «al final lo que cuenta es el resultado del trabajo, que te va colocando en tu sitio y hace que te valoren como persona».

Pero estábamos en su llegada a Valencia sin conocer la ciudad, ni su nueva responsabilidad, ni tan siquiera donde iba a pasar su primera noche. Pecata minuta para esta mujer que en los 120 días que separan aquella situación de incertidumbre de esta entrevista, realizada en su despacho de Valencia pocas horas después de su toma de posesión, no sólo ha conseguido revertirla sino que ya tiene definido el rumbo que le quiere dar a los 386 agentes a su cargo. Y eso que en este ínterin ha tenido que encajar reveses personales muy duros, como la enfermedad de alguien muy próximo o la muerte de su madre en plena crisis del covid a varios cientos de kilómetros de distancia y sin poder tan siquiera decirle adiós.

P En su toma de posesión ha señalado la lucha contra la violencia de género como una de sus prioridades. ¿Piensa que el hecho de ser mujer aporta una visión diferente a esta tarea?

R Hay más empatía, más sensibilidad... eso unido a la experiencia profesional hace que tenga clara la necesidad de facilitar un contexto más propicio para que las víctimas puedan tener a su disposición un servicio integral que vaya más allá de poner una denuncia, proporcionarles una asistencia social y jurídica que mejore su situación.

P ¿No hay problemas de choque de competencias con los otros cuerpos policiales?

R No, porque nosotros llegamos hasta la toma de la denuncia en el mismo entorno que la mujer es asistida por una psicóloga y por una trabajadora social que facilita cuestiones prácticas, como puede ser buscarle un alojamiento si tiene que abandonar su casa. Una vez recibimos la denuncia, y junto a la valoración del riesgo de VioGen y los informes de los técnicos, traspasamos las diligencias a la Policía Nacional o Guardia Civil, dependiendo donde se haya producido el hecho. La atención que se ofrece en la Oficina de denuncia y asistencia a las víctimas de violencia de género es integral, va más allá de la perspectiva policial. De momento solo hay en una en Valencia pero en meses se ampliarán a Alicante, Elche y Castellón.

P ¿Cuál cree que es la solución para acabar con este terrorismo?

R Educación y formación. A las mujeres y a los hombres, en el respeto y en entender que somos iguales. Y a la sociedad, en que asuma la progresión de la mujer y la impulse. Pero no sé qué está pasando para que entre los más jóvenes esté habiendo una regresión y sean más machistas que las generaciones que les preceden. Chicas que se sienten orgullosas de que un chaval les controle el móvil, como si fuera un acto de amor, o que les parece normal cierto sometimiento al hombre.

P Eso entronca con otro de los temas que le preocupan: los menores.

R La Policía de la Generalitat trabaja ahí con los educadores. Nosotros los apoyamos, custodiamos a los menores cuando se nos requiere en los traslados a los centros, a hospitales, en la ejecución de medidas administrativas...

P ¿Y a los menas (menores no acompañados procedentes de la emigración)? Hay quien les criminaliza y les tacha de delincuentes.

R Los menas requieren el mismo tratamiento que un menor tutelado y es necesario cubrir sus necesidades por parte de todos los actores implicados en la protección.

P ¿Realmente necesita la Comunidad una policía propia?

R Claro que sí. Son muchos y muy importantes los cometidos que desarrolla, desde inspecciones para controlar la economía sumergida, para lo que hay firmado un convenio con Trabajo, hasta la protección del patrimonio valenciano, donde hay auténticos profesionales, pasando por el juego, materia en la que tenemos las competencias en exclusiva, espectáculos y festejos taurinos. Nuestras funciones de fiscalización llegan hasta las frutas y las verduras, cuya trazabilidad permite seguir el recorrido de los productos desde el campo hasta el consumidor y evitar fraudes. Solo el año pasado se intervinieron mil toneladas de productos hortofrutícolas y se localizaron once almacenes y 16 fruterías ilegales.

P Entonces quizá sea un problema de visibilidad.

R Es posible, pero los ciudadanos de la Comunidad tienen que saber que tienen una Policía y que está ahí para prestarles un servicio dentro de sus competencias.

P ¿Sería más partidaria de una Policía como los Mossos o la Ertzaina, no solo administrativa?

R No me lo he planteado, lo que quiero es hacer las cosas bien en el ámbito que tenemos ahora. Que en su momento cambia y se pueden asumir más competencias, pues bienvenidas sean.

P Hay quien dice que ser mujer ha jugado a su favor en su nombramiento.

R Mis compañeros y mis jefes tienen elementos de valor, saben cuál es mi trayectoria, mi responsabilidad, mi compromiso y mis resultados. Creo que son suficientes avales de mi capacidad para desempeñar el cometido para el que se me ha elegido con independencia de que sea mujer. He llegado aquí después de 37 años asumiendo cada vez más responsabilidades, como otros muchos compañeros, no soy una excepción.

P ¿Ha cambiado mucho su visión de la Policía en estos 37 años?

R Mi visión ha ido cambiando a la par que lo ha hecho la sociedad, pero siempre manteniendo la vocación de servicio. Y creo que también cada vez se nos ve más necesarios para garantizar la convivencia.

P En EE UU no parece que siempre sea así.

R En España desde que entramos en la academia tenemos muy clara la vocación de servicio público y el compromiso con la sociedad. Es una forma de vida. A lo mejor allí no tienen tan claros estos conceptos. Aquí puede haber accidentes pero nos regimos por estos principios de actuación. Es otro concepto de seguridad pública.

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