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CORONAVIRUS

El Gobierno confía en reanudar los viajes del Imserso en febrero de 2021

El Ministerio de Asuntos Sociales ha contactado con las agencias gestoras del programa para poder iniciar las ventas en octubre

Una mujer observa desde el paseo de Levante de Benidorm una sesión de gimnasia de turistas del Imserso el invierno pasado. DAVID REVENGA

El Ministerio de Asuntos Sociales, del que depende el Imserso, ha comenzado a trabajar con las agencias que desarrollan el programa de vacaciones de la tercera edad sobre las posibles fórmulas para la reanudación de la temporada, que este año, debido al covid, ha quedado completamente descartada. La intención del Gobierno es que los turistas puedan comenzar a moverse en febrero de 2021, aunque dependerá de la evolución de la pandemia. El reto es que la venta de los paquetes pueda arrancar, incluso, el próximo octubre, pero dependerá de cómo sea el repunte del covid esperado para el otoño.

Cerca de 170.000 turistas, seis millones de euros de facturación, seis mil empleos y 70 hoteles que abren durante el invierno, durante la temporada baja turística. Estos son los datos globales del turismo del Imserso en la provincia de Alicante, cuya suspensión por la pandemia provocó este año pérdidas de 70 millones de euros. Novecientas mil plazas con precios desde los 194 euros (ocho días en pensión completa sin transporte) en un hotel de la costa, a los 610 euros que cuesta un viaje combinado de 15 días a las islas Canarias.

Todo saltó por los aires el pasado marzo cuando se decretó el estado de alarma. Desde entonces se están barajando varias iniciativas, pero la más viable es el viaje de los jubilados, las personas que más pueden moverse, aunque sean los mayores los que más han sufrido el golpe del coronavirus y, por lo tanto, los más reacios a viajar en estos momentos, como se ha podido comprobar, por ejemplo, en lo que va de verano en Benidorm, municipio en el que faltan los ingleses y españoles mayores. Benidorm tuvo operativa el 71% de su planta entre noviembre de 2019 y el pasado marzo. Hasta el estallido de la pandemia, Benidorm mantuvo abiertas 28.964 plazas por las 36.530 que hay abiertas, por ejemplo, en agosto.

El turismo del Imserso genera, no obstante, opiniones encontradas en el sector empresarial turístico de la Costa Blanca y ha pasado por muchas etapas. En los primeros años fue insustituible. En la época dorada de la economía española llegó a «sobrar» debido a los bajos precios. Pero con la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008 volvió a ser estratégico y clave en invierno para muchos hoteles pequeños y familiares, porque asegura actividad en la temporada baja y con ello el mantenimiento de miles de empleos.

No obstante, lo que nadie niega en la Costa Blanca es que el modelo está agotado con los precios que paga el Gobierno a los hoteleros. Unos 23 euros por persona/día, prácticamente la misma cantidad que hace diez años. La patronal hotelera protesta año tras año y, sobre todo, cuando toca renovar el programa, pero los responsables del Ministerio, tanto con el PSOE como con el Partido Popular, siempre han mirado para otro lado.

A los hoteleros alicantinos que trabajan con los clientes del Imserso ya no les salen las cuentas, pero el agujero de 70 millones que ha dejado la pandemia este año al cortar el programa ha añadido más drama a la situación.

Treinta y cuatro años después de que el Gobierno de Felipe González lanzara un plan social para evitar la concentración de la temporada turística en los meses de verano, y, además, democratizar las vacaciones facilitando que las personas mayores con pocos recursos tuvieran acceso a viajes o, incluso, a conocer el mar por primera vez, el sistema no resiste la subida de los costes y encima ha terminado contagiando al resto de las tarifas durante la temporada baja, pero sigue siendo la tabla de salvación de muchos empleos.

La tarifa que cobran los hoteleros incluye el alojamiento, tres comidas al día, animación, servicio médico y fiesta de despedida. Precio que, a día de hoy, ya no da casi para mantener ni plantillas ni hoteles abiertos en invierno, según advierten fuentes de la patronal hotelera. En juego, 16.000 empleos entre directos e indirectos en temporada baja. Esta es la sinergia positiva del programa de vacaciones sociales. El turoperador Mundiplan, formado por Iberia, IAG7 y Alsa, gestionaba los viajes a las costas peninsulares, mientras que Mundosenior (Turismo Social), integrado por Halcón Viajes (Globalia) y Avoris (Barceló), se encarga de los de las islas y de los de turismo interior.

Nuria Montes, secretaria general de Hosbec, la asociación hotelera que agrupa al 90% de los hoteles que alojan los turistas del Imserso en la Costa Blanca, apuntó ayer que «sin duda. Claro que necesitamos a estos turistas y todos confiamos en que en febrero de 2021 el impacto de la pandemia estará mucho más controlado».

250.000 jubilados en la Costa Blanca entre octubre y abril

La Costa Blanca recibía hasta ahora a 250.000 jubilados todas las temporadas entre octubre y abril. En la Comunidad Valenciana se benefician del programa Benidorm, Guardamar, Finestrat, Altea, Xàbia, Santa Pola, Peñíscola y Gandia. Los hoteles ingresan del Gobierno unos 5 millones de euros, cantidad a la que hay que añadir otros ingresos derivados del gasto directo de los clientes. Por cada euro invertido en el programa, el Estado recupera 1,5 euros a través de las prestaciones sociales que deja de pagar a los trabajadores en los hoteles abiertos, así como a través del IVA.

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