Suscríbete BLACK WEEK

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

PP, Cs y Vox hacen pinza para reprobar la gestión de Oltra ante el covid y salvar a Llopis

El alcalde, Luis Barcala, confirma a la edil de Acción Social en sus competencias pese a las críticas de la Zona Norte

37

Pleno del Ayuntamiento de Alicante

La cara fue para Julia LlopisJulia Llopis y la cruz para Mónica Oltra. Éste fue el resultado del doble debate en el Pleno que celebró ayer el Ayuntamiento de Alicante sobre la gestión de la edil de Acción Social, del Partido Popular, durante la pandemia, muy criticada por la izquierda y por entidades vecinales de la Zona Norte; y de la realizada por la vicepresidenta del Consell y responsable de Igualdad y Políticas Inclusivas, que pertenece a Compromís, cuestionada en cambio por la derecha. El castigo fue para la vicepresidenta del Botànic: PP, Cs y Vox hicieron pinza para reprobar a Oltra, por estar «desaparecida» durante la pandemia y «olvidarse de los mayores en las residencias». En cambio, el bloque progresista no pudo sumar para censurar a Llopis, quien, por el contrario, fue ratificada por el alcalde, Luis Barcala (PP), en todas sus competencias: Sanidad, Educación y Acción Social.

El regidor hizo una encendida defensa de su concejala, a la que definió como una mujer «valiente, comprometida y responsable», que cuenta con su «respeto, admiración y más absoluta confianza». De ella afirmó que «no está en el Ayuntamiento para ganar un sueldo sino por su compromiso para ayudar a los demás. Si tuviera que rehacer el equipo, volvería a ocupar ese puesto», afirmó en referencia a Acción Social. Sobre Oltra, dijo que solo le llamó una vez en todo el estado de alarma para comunicarle que el Consell habilitaba plazas para las personas sin hogar; y que tampoco le han llamado, ni Oltra ni la consellera de Sanidad, Ana Barceló, para informarle de la situación actual en Alicante, ni siquiera sobre los inmigrantes confinados en el Hospital General.

La portavoz popular, Mari Carmen de España, aseguró que el Ayuntamiento asumió competencias de la Conselleria de Oltra, como atender necesidades básicas de las familias y dar cobijo a las personas sin hogar. Cifró en seis millones de euros la atención a la población más vulnerable y en 11.000 los expedientes tramitados a través de la Oficina Municipal de Emergencia Social, «todo gracias a la gestión de Julia Llopis, que sí estuvo al pie del cañón durante los días más duros, en los que a Oltra no se la vio por Alicante».

En esta discusión intervino el edil de Urbanismo, Adrián Santos, de Ciudadanos, que criticó los «Oltraanuncios» y su costumbre, antes de ser vicepresidenta del Consell, de llevar camisetas denuncia como la de las víctimas del accidente del metro de València. Palabras que le afeó el portavoz de Unidas Podemos, Xavier López, al ser un caso ya juzgado que «nada tiene que ver con la reprobación».

Este debate acaparó los momentos más broncos, como el que tuvo al portavoz de Compromís, Natxo Bellido, como protagonista. No solo se resignó a escuchar cómo la portavoz popular le culpaba a él de la reprobación a Oltra sino que Barcala, tras advertirle que se alargaba demasiado en su discurso, le cortó tajante, impidiéndole terminar su exposición.

Bellido calificó de «gansterismo político» la iniciativa de reprobación de Mónica Oltra presentada por PP y Cs «porque Compromís no retiró su iniciativa sobre Julia Llopis. Iniciativa legítima por la solicitud de las entidades vecinales. Todos saben, voten lo que voten, que la reprobación de Mónica Oltra es injusta. No fue ella la que insultó a las asociaciones», indicó en clara referencia a la frase «el que más ladra no es el que más razón tiene» que pronunció la edil de Acción Social, por la que después pidió perdón. Lola Vílchez, concejala del PSOE, destacó los 911.000 euros que la Conselleria de Oltra destinó a ayudas para Alicante.

Julia Llopis se defendió asegurando que la Conselleria de Políticas Inclusivas aprobó un decreto al principio de la pandemia reservándose las competencias exclusivas en materia de Acción Social, «siendo -la vicepresidenta-la máxima responsable. Pero ante su desaparición tuve que estar yo con mi equipo». Tras poner en valor su trabajo de 20 años en el movimiento asociativo, mostró al Pleno una fotografía suya repartiendo bocadillos durante el covid-19 «pese a ser persona de riesgo», y acusó a la izquierda municipal de estar desaparecida durante la pandemia y de intentar sacar rédito político de las personas más vulnerables.

El alcalde volvió a defender a Llopis al enfatizar que ninguna de las tres asociaciones que pidieron la palabra en el pleno solicitaron la dimisión de la edil. Luis Almarcha, de la asociación de Colonia Requena, afirmó que no solo ella, sino que todo el Ayuntamiento ha estado ausente y les instó a actuar; mientras que Lisardo Gabarre, de la asociación Sol d'Alacant, criticó el abandono del Consell hacia el barrio Miguel Hernández. «Somos un barrio desahuciado. Dan más miedo las fachadas que algunos vecinos», dijo sobre el deterioro de las viviendas. En el público estuvo el presidente de la asociación de Colonia Requena, Antonio Colomina, muy beligerante con Llopis, con la que ha rechazado reunirse.

Colomina manifestó al término de la sesión su indignación e impotencia «al verme aludido, interpelado y cuestionado en el Pleno por el portavoz de Vox, Mario Ortolá, y que el alcalde no le llamara la atención por dejarme en la indefensión más absoluta».

Micromachismos

Hubo ratos distendidos como el protagonizado por el propio Barcala y la edil de Unidas Podemos, Vanessa Romero, cuando ésta dijo: «estamos congeladas de frío, eso también es micromachismo», lo que argumentó con una retahíla de datos extraídos de Internet. Con ironía, el alcalde espetó: «quitamos el aire y así sudamos todos en igualdad. Qué forma tan inclusiva de compartir fluidos».

Y también se produjeron momentos de acercamiento, e incluso de unanimidad. El PSOE, que el día anterior comprometió por escrito su apoyo al Catálogo de Protecciones del bipartito tras negociar con Ciudadanos, votó de nuevo con PP y Cs, ayudándoles a aprobar la nueva ordenanza de patinetes eléctricos y la modificación de la norma que regula las licencias urbanísticas exprés en favor de las que creen más empleo.

La unanimidad se produjo en asuntos como la aprobación de un nuevo estudio sobre la peatonalización del centro de Alicante que incluirá las demandas ciudadanas y conectará el Centro Tradicional con el Casco Antiguo. Fue una propuesta del PSOE, que agradeció la colaboración de concejales de gobierno y técnicos para conocer el actual estudio. El bipartito ha tenido sus diferencias con el plan actual, elaborado por el concejal de Tráfico y Movilidad, José Ramón González (PP), que no convencía a sus socios de gobierno. El concejal de Urbanismo, Adrián Santos (Cs), expresó sus discrepancias públicamente. En el Pleno, González negó desavenencias, «ni una», dijo, en el seno del bipartito.

También hubo unanimidad para aprobar otra propuesta del PSOE en favor de iniciar los trámites de la compra, por el Ayuntamiento, de las Bóvedas del Raval Roig, declaradas BIC, y de las antiguas escuelas, para uso cultural. Así como en la declaración de urgencia que presentó el bipartito para cerrar el Pleno pidiendo la inclusión del aeropuerto como corredor seguro con el Reino Unido, la reducción de tasas y el recorte del IVA turístico para evitar el colapso de ese sector económico tras anunciar Gran Bretaña que implanta la cuarentena a los viajeros desde España por el covid.

La crisis del coronavirus estuvo muy presente en todo el Pleno. Se aprobaron por mayoría dos declaraciones institucionales conjuntas de PP y Cs, con el voto a favor de Vox. Una de ellas instando al Consell a dotar a los centros de salud de más recursos tecnológicos sanitarios y que se refuerce el personal ante los rebrotes de coronavirus. Vox reclamó más EPIs para el personal sanitario y pruebas PCR masivas. La otra propuesta aboga por la incorporación de enfermeros a los centros educativos para garantizar la seguridad sanitaria de los alumnos. Vox perdió una proposición a la Conselleria de Sanidad para anular el protocolo de atención a «inmigrantes ilegales contagiados por covid-19 y a sus contactos estrechos» para su reparto equitativo por los hospitales como intento de evitar masificaciones en estos centros. El PP votó a favor pero Cs en contra al entender que la redacción del punto era radical, aunque el portavoz de este grupo, Antonio Manresa, dijo entender la preocupación de fondo.

Unidas Podemos, por su parte, sacó adelante un homenaje aconfesional y abierto de la sociedad civil a las víctimas del covid-19, aunque PP, Cs y Vox recordaron que ya se aprobó hacer un monumento.

El busto del rey Juan Carlos se queda en el Salón de Plenos

El busto del rey emérito seguirá en el Salón de Plenos puesto que la petición de Compromís de que sea retirado fue rechazada por 25 votos y solo cuatro a favor, los suyos y los de Unidas Podemos. El edil Mario Ortolá, de Vox, dijo que la iniciativa «trae odio a la principal institución de la España democrática»; y el portavoz de Cs, Antonio Manresa, apeló a la inocencia del rey emérito y recordó que investiga la Fiscalía y que no hay nada probado. En otro punto del Pleno, Compromís tachó de paradójico el «pomposo» nuevo cargo de jefe de Gabinete de Vicealcaldía cuando la vicealcaldesa ya no es portavoz.

El Pleno da luz verde a la cancelación de la deuda

La abstención de Vox permite al centro-derecha la amortización de los 18,9 millones que el Ayuntamiento debe a los bancos

El Ayuntamiento de Alicante podrá dejar a cero su deuda con los bancos, que roza los 19 millones de euros, después de que el Pleno aprobase ayer por 14 votos a favor (PP y Cs); 13 en contra (PSOE, Unidas Podemos y Compromís); y dos abstenciones (Vox) la amortización anticipada del dinero que se debe. La izquierda se posicionó en contra, como ya anunció que haría, al entender que ese dinero priva a la ciudad de inversiones, proyectos y ayuda social.

La edil de Hacienda, Lidia López (PP), defendió la condonación de la deuda, que permite que Alicante deje de estar sometida a la ley de Estabilidad Presupuestaria. Durante el debate de este punto, Vox consideró la quita de la deuda como un deber con los alicantinos aunque en la votación se abstuvo al entender que se podrían haber aprovechado las modificaciones de crédito para evitar gastos innecesarios. Fue suficiente para que el bipartito sacase adelante la cancelación de la deuda.

«Tenemos que soportar que nos lo quiten (el dinero ahorrado) el PSOE y Podemos, no el Gobierno de España», dijo el portavoz de Vox, Mario Ortolá.

El edil del PSOE Miguel Millana, secretario general del PSOE de Alicante, instó al alcalde a «buscar el norte» y con ello políticas positivas en la Junta de Gobierno, «porque no creen en lo público y desprecian lo social».

El alcalde defendió la cancelación de la deuda porque es dinero de los alicantinos. «Es sencillísimo, o se trabaja para defender los intereses de los ciudadanos o se defienden los intereses de los partidos políticos», afirmó en referencia a la intención del Gobierno central de hacer uso de los ahorros municipales.

Sobre las críticas de la izquierda de no destinarse ese dinero a emergencia social en lugar de cancelar deuda, replicó que el Gobierno central no lo permite y que esa es la batalla en la Federación Española de Municipios y Provincias. «Si se ha hecho una negociación genial en Europa, ¿para qué quitar el dinero a los ayuntamientos? Quizá no ha sido tan genial», se preguntó en voz alta.

Asimismo, el Pleno acordó, con los votos a favor de PP, Cs y Vox, instar al Gobierno central a no apropiarse de los recursos de las entidades locales.

La vicealcaldesa, Mari Carmen Sánchez, de Cs, solicitó que se flexibilice la regla de gasto para que el Ayuntamiento pueda disponer del 100% de sus ahorros, que se destine a los ayuntamientos una parte proporcional de la ayuda de Europa; y que se prorroguen los planes para que las entidades locales puedan ejecutar inversiones financieramente sostenibles.

Protesta del colegio El Somni al quedarse fuera del plan Edificant

Sobre el proyecto de construcción del colegio, desde el equipo de gobierno señalan que el 22 de enero se envió a la Conselleria de Educación el documento, que la Generalitat pidió modificaciones y se mandaron en mayo, y que se espera la resolución de aceptación de las modificaciones. La edil de Educación, Julia Llopis,reprochó a Compromís tras una pregunta in voce que «utilice» a la asociación de padres para que proteste en el pleno y no se les informe del estado de los trámites.

{C}

Protesta el colegio El Somni de Alicante por haberse quedado fuera del plan Edificant

Vecinos de la Zona Norte pidieron la dimisión de la edil de Acción Social

Los asistentes portaron pancartas con mensajes como: «Sra Llopis, Alacant lladra perque hi ha fam», en referencia a unas críticas de Llopis a las entidades vecinales, de las que dijo que «el que más ladra no es el que más razón tiene»; «Alicante pasa hambre, queremos soluciones ya»; o «Necesitamos recursos». Para el equipo de gobierno, la asistencia a la movilización contra Llopis fue muy escasa, lo que reveló el fracaso de la campaña de «acoso y derribo» de la izquierda.

{C}

Vecinos de la Zona Norte en Alicante piden la dimisión de Julia Llopis

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats