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La circunvalación de Alicante cumple un año gratis al faltar una barrera de peaje

Los conductores que toman la autopista en San Vicente en dirección a València enlazan directamente con la AP-7 y pueden continuar por ella sin pagar - El Estado deja de ingresar 1,85 euros por cada vehículo que efectúa el trayecto

Peaje en uno de los accesos a la autopista de circunvalación de Alicante. | JOSE NAVARRO

Peaje en uno de los accesos a la autopista de circunvalación de Alicante. | JOSE NAVARRO

La liberalización de la AP-7 ha supuesto un aliciente importante para el uso de la circunvalación de Alicante, al margen de la ausente barrera de peaje en sentido norte. La posibilidad de recorrer el litoral de la Marina sin tener que pagar favorece el uso de la otra autopista, evitando con ello circular por la A-70, habitualmente saturada. De hecho, de no haber sido por la pandemia de coronavirus es probable que el tráfico hubiera crecido en esta vía en 2020, impulsando la tendencia de los últimos años. Sin embargo, la crisis sanitaria ha devuelto la autopista a niveles de circulación de 2013.

En cambio, ni el coronavirus ha impedido que la circulación en la AP-7 se incremente de manera muy notable desde que es gratuita. Tal y como publicó este periódico a finales de diciembre, entre junio y octubre de 2020 la autopista soportó el paso de 30.843 vehículos diarios, un 26% más que en el mismo periodo de 2019. Además, 2.380 de esos vehículos eran camiones y autobuses, que prácticamente han desaparecido de la N-332, excepto aquellos que realizan trayectos más cortos. La gratuidad de la autopista ha facilitado su uso para los desplazamientos de proximidad en las comarcas de la Marina y ha supuesto un importante ahorro para el bolsillo de los conductores.

Un tramo de la autopista de circunvalación de Alicante ha cumplido un año gratuito en uno de los sentidos de la circulación, al no haber una barrera de peaje que obligue a los conductores a pagar a la salida. Así, quienes toman esta vía en San Vicente en dirección a València y continúan por ella hasta enlazar con el trazado general de la AP-7 continúan por ella sin haber llegado a pagar, y tampoco lo hacen después al ser gratuita esta otra vía. Así, los usuarios pueden desplazarse hasta la Vila Joiosa, Benidorm, Altea o cualquier otra población de la costa sin desembolsar la tarifa que en teoría deberían satisfacer.

La situación viene motivada por la liberalización de la AP-7 entre Alicante y València -así como al norte de la capital autonómica y hasta casi Tarragona-, en vigor desde el 1 de enero de 2020. Hasta esa fecha, quienes tomaban la autopista de circunvalación en San Vicente abonaban la tarifa al salir de la AP-7 en la Vila, Benidorm, Altea o donde correspondiera. Esta solución facilitaba la circulación, en tanto que evitaba que hubiera una barrera fija en el enlace entre las dos autopistas, que eran concesiones diferentes (Aumar, la AP-7 principal; y Ciralsa, la circunvalación). Pero todo cambió con la gratuidad de la vía que recorre el litoral de la Marina.

Dado que en la circunvalación se mantiene el peaje, en teoría debería existir un punto donde los conductores pagaran antes de llegar al trazado general de la AP-7. Sin embargo, llegó el 1 de enero de 2020 sin que se hubiera solucionado esa cuestión, y después ha pasado todo un año. Tal y como publicó este periódico poco después de que empezara a producirse esta paradoja, se preveía construir una barrera en el enlace entre las autopistas. Pero no ha sido así, y quien toma el ticket de entrada en San Vicente en dirección norte llega a Benidorm, Benissa u Ondara con él en la guantera.

De esta forma, cada conductor que hace este trayecto deja de abonar 1,85 euros al Estado, que es el titular de la autopista desde la quiebra de la concesionaria Ciralsa, a través de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre. Es difícil calcular cuánto puede haber dejado de ingresar el Gobierno en estos doce meses, al no haber un cómputo exacto de vehículos que han hecho ese trayecto. No obstante, teniendo en cuenta el tráfico medio de la vía, unos 5.200 vehículos diarios entre enero y septiembre, y considerando la hipótesis de que la mitad hubieran circulado en sentido norte, puede estimarse hasta en 1,76 millones de euros, siempre teniendo en cuenta que se trata de un cálculo orientativo y que ni siquiera todos los conductores hicieron ese trayecto que es gratuito sin deber serlo.

La paradoja es que, en sentido contrario, el trayecto sí se cobra. Quienes proceden de la Marina Baixa por la AP-7 y toman la circunvalación pagan la tarifa correspondiente de 1,85 euros si la abandonan en San Vicente. Por ello, no es descabellado pensar que serán bastantes los conductores que utilizan la circunvalación si se dirigen hacia el litoral norte de la provincia y, en cambio, a la vuelta toman la A-70 por no pagar, pese a que la tarifa es muy baja y no hay apenas tráfico.

El aliciente de la liberalización de la ruta a València

El tráfico de la AP-7 en las comarcas de la Marina ha aumentado de forma muy notable pese a la pandemia

La liberalización de la AP-7 ha supuesto un aliciente importante para el uso de la circunvalación de Alicante, al margen de la ausente barrera de peaje en sentido norte. La posibilidad de recorrer el litoral de la Marina sin tener que pagar favorece el uso de la otra autopista, evitando con ello circular por la A-70, habitualmente saturada. De hecho, de no haber sido por la pandemia de coronavirus es probable que el tráfico hubiera crecido en esta vía en 2020, impulsando la tendencia de los últimos años. Sin embargo, la crisis sanitaria ha devuelto la autopista a niveles de circulación de 2013.

En cambio, ni el coronavirus ha impedido que la circulación en la AP-7 se incremente de manera muy notable desde que es gratuita. Tal y como publicó este periódico a finales de diciembre, entre junio y octubre de 2020 la autopista soportó el paso de 30.843 vehículos diarios, un 26% más que en el mismo periodo de 2019. Además, 2.380 de esos vehículos eran camiones y autobuses, que prácticamente han desaparecido de la N-332, excepto aquellos que realizan trayectos más cortos. La gratuidad de la autopista ha facilitado su uso para los desplazamientos de proximidad en las comarcas de la Marina y ha supuesto un importante ahorro para el bolsillo de los conductores.

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