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Urbanismo y los dueños de las harineras de Benalúa llegan a un acuerdo para salvar los edificios

La concejalía y los propietarios de Harinas Cloquell y Bufort trabajarán en la redistribución del sector para mantener las construcciones industriales y también el aprovechamiento urbanístico

Las harineras Bufort y Cloquell, vistas desde la avenida de Elche, con Casa Mediterráneo a las espaldas, en una imagen de ayer. HÉCTOR FUENTES

La Concejalía de Urbanismo, dirigida por Adrián Santos Pérez (Ciudadanos), y los propietarios de Harinas Cloquell y Bufort han acordado el camino a seguir para lograr la conservación de las construcciones industriales, que datan de los años 30 y 40 del pasado siglo, y mantener además el aprovechamiento urbanístico privado en la zona, sin permutas de terrenos. Esta fórmula, que ambas partes deben concretar en los próximos meses y que supondrá un coste asumible para las arcas municipales, permitirá al Ayuntamiento mantener en pie las harineras situadas en Benalúa Sur, para destinarlas a uso dotacional, y a los propietarios de las industrias seguir adelante con su proyecto para construir viviendas (unas 150) en el entorno de Casa Mediterráneo.

En la zona ya está en marcha la Unidad de Ejecución número 1 del Plan Parcial de Benalúa Sur, en la que se proyectan más de medio millar de viviendas y donde la reurbanización de la zona está en la recta final, a la espera de la recepción por parte del Ayuntamiento alicantino.

Zona trasera de las harineras, con la nueva reurbanización. | HÉCTOR FUENTES

Urbanismo y los dueños de las harineras acordaron este viernes, en una reunión a dos bandas, avanzar en una redistribución de la Unidad de Ejecución número 2 con dos objetivos principales: que el aprovechamiento público permita al Ayuntamiento de Alicante conservar los edificios y, a su vez, a los propietarios de las harineras, que ultiman los trámites para ser agentes urbanizadores de la zona, mantener su proyecto sobre el mismo terreno, tras rechazar de raíz la posibilidad de una permuta de parcelas. «Nos parece correcto que se mantengan los edificios. Nosotros estamos dispuestos siempre que el aprovechamiento privado sea en la misma zona. Ahora toca ser creativos para modificar el sector con una redistribución de la unidad de ejecución. Estamos convencidos de que se puede construir y, a la vez, mantener en pie los edificios», señalaron desde los propietarios de Harinas Bufort y Cloquell, que insisten en que su condición «sine qua non» pasa por «mantener el aprovechamiento privado en la misma zona». Los dueños de las harineras esperan que en las próximas semanas se complete la tramitación del programa para adquirir la condición de urbanizadores, que tendrá que pasar por Pleno. «Y, a partir de ahí, llevar a cabo las modificaciones que sean necesarias sobre la unidad de ejecución. La voluntad por todas las partes existe, ahora hace falta trabajar para que sea factible», añadieron ayer.

La valoración de la reunión desde el Ayuntamiento fue en la misma línea. El concejal de Urbanismo, Adrián Santos Pérez, se mostró satisfecho del encuentro. «Estoy contento porque el objetivo siempre ha sido llegar a un acuerdo sin perjudicar a nadie. Tampoco hay otra fórmula, como dije durante el pleno del jueves, porque, tras el convenio de 2002, los propietarios tienen unos derechos adquiridos», señaló Santos, quien admite que la vía acordada de realizar una redistribución del sector, a través de la firma de un nuevo convenio, supondrá un coste mínimo para el Ayuntamiento, que aún no está calculado pero que se prevé alejado de los nueve millones que se estimó necesario para la compra de los edificios. En el Pleno, la derecha rechazó la propuesta de Unidas Podemos, respaldada por el resto de la izquierda, para la «adquisición de las harineras para su destino como dotación cultural en Alicante».

Traslado en marcha

Mientras, Harinas Cloquell y Bufort ultima el traslado de parte de sus instalaciones situadas en el acceso sur de la ciudad hasta el polígono industrial de Riodel, en el vecino municipio de Mutxamel. El traslado de las instalaciones de las dos harineras se pretende abordar el próximo verano. En una segunda fase, la fábrica se ampliará para incorporar una nave dedicada a la moltura. Su mudanza supone la marcha de dos de las últimas industrias que todavía se encontraban ubicadas en pleno casco urbano de Alicante, en un entorno donde prolifera la construcción de nuevas zonas residenciales. Entre ellas, las que se están ejecutando en la actualidad con frente a la avenida de Catedrático Soler y a las que se sumará las viviendas proyectadas por los propietarios de las harineras sobre una parcela definida entre la avenida de Elche, las calles Alona y Doctor Just y la avenida Central, antigua calle Quintiliano.

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