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La hostelería copa los locales vacíos que quedaban en la Explanada tras la reforma

El tramo remodelado recobra vida con nuevos negocios de restauración pese a que los alquileres exceden los 8.000 euros al mes - El comercio insta al Ayuntamiento a buscar a las principales firmas para que se implanten en las arterias más céntricas

El local de una antigua emisora de radio (derecha) se convertirá en es0tablecimiento hostelero. | PILAR CORTÉS

Pocos y caros. Así son los locales que quedaban disponibles en la Explanada de Alicante, copados por la hostelería, que proyecta nuevas aperturas pese a que los alquileres en el paseo alicantino se elevan por encima de los 8.000 euros mensuales por 200 metros cuadrados. En cambio, el comercio no tiene nueva implantación, de ahí que las asociaciones sectoriales reclamen actuaciones para recuperar presencia en uno de los escaparates de la ciudad ante lo que denominan el «monocultivo» hostelero. Piden mejoras en seguridad y limpieza, y que el Ayuntamiento se implique y contacte con operadores y firmas punteras para que se hagan con algunos de los locales que puedan quedar vacíos en las arterias principales y que exista un equilibrio con la restauración.

Ambiente de terrazas en la Explanada, donde habrá al menos tres nuevas en las próximas semanas. | PILAR CORTÉS

Después de la pandemia y de las obras de reforma del tramo lateral de la Explanada entre la calle Bilbao y Canalejas que han tenido un año y medio cerrados a los establecimientos de restauración, la oferta hostelera del paseo se reactiva con tres negocios nuevos que van a abrir en un tramo de 700 metros, en los que se concentran una veintena de establecimientos de hostelería, frente a un solo comercio, un salón de juegos, una aseguradora, un supermercado, una clínica dental y un banco. El local de otra entidad bancaria está en obras ante la próxima apertura de unas oficinas mientras que dos más que estaban vacíos acogerán nuevos espacios de hostelería y ocio. Uno será donde estaba el antiguo Delfín, próximo a la calle Bilbao. A pocos metros de Canalejas abrirá otro establecimiento hostelero en lo que fue la sede de una emisora de radio. Por otro lado, el restaurante César Anca instalará en el paseo una terraza con 14 mesas, después de que hayan retirado una zona de juegos infantiles que había en ese punto de la Explanada durante las obras de remodelación. Esta actuación ha costado al Ayuntamiento 1,5 millones y ha sido muy polémica por los continuos retrasos. La reforma tendría que haber durado seis meses para que los empresarios hosteleros abrieran sus negocios en Semana Santa pero el último plazo de obra está fijado el 28 de agosto y el equipo de gobierno ha avanzado una multa de 720 euros por día que pase entre esta fecha y la recepción de las obras, que aún no es efectiva porque falta material para rematar las calles laterales. «La parte de la Explanada donde costaba que la gente viniera vuelve a tener vida y no queda ningún local vacío pese a que se barajan precios de alquiler de 6.000 a 8.000 euros por 200 metros cuadrados. Son precios altos que han permanecido pese a la pandemia. En Alicante el precio del metro cuadrado no llega a niveles de Madrid pero casi y la Explanada es una zona privilegiada», explica Anca, presidente de la Asociación de Restaurantes de Alicante (ARA).

El dueño de un restaurante que instalará quince mesas en el paseo.| PILAR CORTÉS

El hecho es que el tramo del emblemático paseo entre la plaza del Mar y la Rambla siempre ha sido más visitado. Los hosteleros coinciden en que a la zona hasta Canalejas le faltaba actividad. «Al quitar la barrera del fondo de saco, donde giraban los autobuses (se hará en una próxima fase de obras), la gente podrá seguir paseando y esta parte de la Explanada tendrá más vida. Además, la han dejado más moderna, con un carril bici. Las obras son malas de vivir y más en este caso en que se han retrasado y se han metido en el verano. El Ayuntamiento quiere poner bonita la Explanada por el bien de la ciudad, que tenga una continuidad y que la gente venga y la disfrute, pero los plazos han de cumplirse». Las pymes empiezan a recuperar negocio, estrechamente unido al turismo. «La temporada alta ha sido buena pero el invierno no tiene que parar. Tenemos muchas horas de sol y hay que venderlo», señala Anca. En este sentido, los locales con terraza han superado las cifras de 2019, con un incremento de la facturación en más del 50%. Otra cosa son los que no tienen mesas o disponen de pocas. María José Delgado, portavoz de los hosteleros de Explanada-Canalejas, afirma que la recuperación va «muy despacito, hemos desaprovechado el verano, que era cuando podríamos haber trabajado más, porque en agosto la zona estaba llena de vallas. En septiembre bajó, y octubre va mal. No sabemos cómo vamos a pasar el invierno porque se va a hacer largo hasta que llegue la Semana Santa y empiece a funcionar todo. Estamos preocupados». Por ello considera positiva la llegada de nuevos establecimientos al paseo, «cuantos más haya abiertos, mejor para nosotros. Siempre es bueno que abran otros negocios».

Frente al monocultivo de la hostelería y el ocio, el comercio se resiente y no encuentra hueco en la Explanada. Vicente Armengol, vicepresidente de la patronal Facpyme y presidente de Corazón de Alicante, considera que para que haya más comercio tradicional en el centro tradicional y el casco antiguo el Ayuntamiento «tendría que ser prescriptor de que existen locales disponibles en los que poder implantar ese tejido económico», para lograr un mayor flujo de negocio comercial y contrarrestar toda la actividad hostelera y de ocio que hay en general en el centro de Alicante.

La hostelería copa los locales vacíos que quedaban en la Explanada tras la reforma | PILAR CORTÉS

«Nosotros poco podemos hacer pero sí la administración local si se dedica a buscar a los operadores directamente para ofrecerles los locales libres y apostar por la zona. Deberían ponerse las pilas y llamar directamente al señor Amancio Ortega y a las firmas internacionales. Es una labor de campo que deben hacer las concejalías implicadas».

Los pequeños empresarios del comercio entienden además que es clave que la ciudad mejore en aspectos como la limpieza, la seguridad y la iluminación para que «Alicante sea atractiva de verdad y lograr que desde fuera tenga una muy buena imagen para que las firmas puedan operar aquí». Las asociaciones sectoriales cifran en una veintena los comercios destruidos entre la Explanada y la Rambla en los últimos años en favor de la restauración.

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