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La Policía detecta tráfico de fármacos para fabricar la «droga de los pobres»

Los «camellos» tienen más demanda y aprovechan el acceso más fácil a ansiolíticos tras crecer las depresiones en Alicante por el covid

Pastillas de Lyrica y Rivotril incautadas en Alicante | INFORMACIÓN

La Policía Nacional ha detectado un aumento de la venta de ansiolíticos y otros fármacos por parte de los traficantes de droga al menudeo de Alicante y recientemente ha detenido a uno de ellos con más de 2.600 pastillas. Parte de ellas eran de un medicamento llamado Rivotril (clonazepam), una benzodiacepina usada principalmente como antiepiléptico y que se utiliza en Marruecos para fabricar «karkubi», la llamada «droga de los pobres».

El «karkubi» es una mezcla de hachís con este fármaco intervenido en Alicante y podría estar elaborándose también en la capital alicantina para atender la demanda de los toxicómanos, los cuales buscan «colocarse» al menor precio posible. El «karkubi» potencia los efectos psicotrópicos y el consumo del medciamento junto con hachís, alcohol o pegamento provoca efectos alucinógenos y aumenta la agresividad.

Una intervención policial por coacciones permite detener a un hombre con más de 2.600 pastillas

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Al margen de que exista una mayor demanda de estos fármacos entre los toxicómanos de Alicante, la Policía relaciona este mayor «trapicheo» de fármacos con el incremento de los ansiolíticos y antidepresivos que se recetan desde el inicio de la pandemia. Las depresiones y trastornos de ansiedad han aumentado desde el inicio del covid y el acceso a este tipo de fármacos es más fácil para los traficantes, los cuales ven en los tranquilizantes una fuente de ingresos más sencilla que con la venta de hachís, cocaína, heroína y otros estupefacientes.

Hace dos semanas fue detenido uno de estos presuntos «camellos» en una intervención de la Policía Nacional en la Zona Norte de Alicante. La actuación se llevó a cabo por un delito de coacciones y acabó con un detenido y la incautación de 1.960 pastillas de Lyrica de 300 miligramos y otras 660 de Rivotril. Fuentes policiales afirman que el consumo combinado de estos fármacos potencia el efecto que buscan los toxicómanos.

El detenido con más de 2.600 pastillas es un ciudadano argelino de 31 años y con antecedentes. Según un compatriota que le denunció, el detenido estaba interesado en alquilarle un piso y cuando le pidió la entrega de su documentación le contestó que no tenía. Al ser condición expresa la entrega de documentación para formalizar el acuerdo, el arrestado le dijo que «sí o sí» iba a alquilar la vivienda y a continuación agredió al dueño de la casa.

La víctima acudió al Hospital General de Alicante para ser atendida de la agresión y cuando su hijo se enteró de lo ocurrido buscó al agresor y tras localizarlo en una vivienda entre Juan XXIII y Colonia Requena llamó a la Policía. Al llegar una patrulla el sospechoso trató de fugarse, pero fue apresado pese a oponer resistencia. Portaba una mochila en la que ocultaba las cajas de Rivotril y Lyrica y se le detuvo como presunto autor de sendos delitos contra la salud pública, resistencia a agente de la autoridad y coacciones.

Los farmacéuticos de la provincia intentan llevar el máximo control sobre la venta de este tipo de medicamentos, pero aún así llegan a manos de los traficantes.

Una caja de Rivotril se vende con receta médica privada por tan solo 2,70 euros y si es de la Seguridad Social se puede conseguir incluso de forma gratuita, según el paciente al que se prescriba este fármaco.

Aunque el «karkubi» ya ha sido detectado desde hace años en España, parece que se ha puesto más de moda a raíz del confinamiento. La Clínica Antolex, situada en Cádiz y especializada en el tratamiento de personas con problemas de adicción, afirma en su página web que se trata de «una droga muy peligrosa que actúa directamente sobre el sistema nervioso central y que tiene unos efectos secundarios devastadores, tanto a nivel físico, como psicológico, emocional y social».

También se conoce a esta «droga de los pobres» como «Cartucho», «Recarga», «Ampolla roja» o «Guadalupe» y su origen se sitúa en los barrios más humildes de Marruecos. Además de Rivotril también se utiliza Gardenal. En ambos casos, los fármacos se mezclan en el país marroquí con una popular masa de harina, hachís en polvo, alcohol, colorantes y pegamento.

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