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Segundo García, un artista que impulsó la gestión del arte en Alicante

Segundo García ante
uno de sus cuadros. rafa arjones  | INFORMACIÓN

Segundo García ante uno de sus cuadros. rafa arjones | INFORMACIÓN

Hay personas que por su importancia son claves para entender lo que ha sucedido en momentos pasados, y por ello para entender nuestro presente. Las circunstancias actuales responden siempre a acciones realizadas en otros tiempos, lo que nos indica que no existe una manera de ser o estar que no tenga que ver con el pasado. Y ese pasado es consecuencia del pensamiento y la acción de personas que pusieron su conocimiento al servicio de una sociedad. Por lo que no es una cuestión baladí recordar para saber cuál ha sido este pasado y qué significa en el presente. Vivimos en la desmemoria, las novedades se solapan, sin apenas tiempo ni espacio para digerirlas, nos hemos acomodado en ese olvido, parece que nos venga todo dado. Pero este olvido nos impide avanzar, desconociendo lo que ha sido clave para realizar los cambios fundamentales en la cultura de las artes plásticas, cambios que afectan a nuestra relación con la realidad social, política… Y si algo no debemos olvidar en Alicante es la actividad que surgió con la elección de Segundo García para llevar el Centro de Arte y comunicación Visual Eusebio Sempere, de la Diputación de Alicante. Un señor de Cuenca que vino a Alicante para ser catedrático del Instituto Miguel Hernández durante muchos años, hasta el final de sus días, pero que se distinguió por hacer de esta ciudad un centro importante de arte.

Una obra de Segundo García. |

Hablar de Segundo García (Cuenca 1929 - Alicante 2014) es hablar de un hombre que tuvo el mérito de cambiar, con una perspicacia increíble, lo necesario para que se produjera la gran transformación en la cultura plástica de nuestra ciudad, a pesar del poco tiempo que ejerció de director del Centro Eusebio Sempere. También fue propuesto a alcalde de Alicante, cosa que no se produjo para desgracia de los alicantinos.

Segundo García, sentado, y, tras él, Arcadi Blasco, Rosa Castells, José María Perea, Azorín, Paco Pastor, Elena Escolano y Manuel Sánchez Monllor en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. FOTO: RAFA ARJONES

Pero empecemos por el principio. Segundo García, en la época de estudiante, se traslada a Madrid para asistir a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde coincidió con Antonio López, el «famoso pintor», lo que fue una circunstancia vital en su vida. Su influencia, comentaba Segundo, le impidió dedicarse al arte en esos momentos, ante la imposibilidad de ser mejor que Antoñito, como le llamaba cariñosamente Segundo. A pesar de ello, en esos años, siempre tenía presente la posibilidad de ser artista y, aunque las circunstancias personales le llevaron a dedicarse a la enseñanza, su pensamiento partía de criterios artísticos que tenían que ver con la creación. Se presentó a la oposición para ser catedrático de dibujo y la ganó con el número uno, pudiendo elegir cualquier ciudad de España para ejercer como profesor. Alicante fue el destino elegido, lo que fue importante para él, para su familia y, sobre todo, para Alicante. Su gran capacidad para el análisis y su visión de la modernidad, su capacidad para concretar sus intuiciones en acciones y proyectos de gran efectividad, junto con su don para la coordinación y organización de eventos serán algunas de las claves de la personalidad de Segundo y de su éxito en las diferentes actuaciones que promovió.

Cartel de la exposición El sabor de la forma.

Conocí a Segundo en un viaje que hicimos a Cuenca con los artistas Mario Candela y Rubio Tarifa, para ver el recién inaugurado Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Todos los que amábamos el arte, y nos interesaban los nuevos registros, sobre todo, la abstracción, fuimos en romería para conocer Cuenca y el museo donde estaban los artistas más admirados del momento: Tapies, Mompó, Saura, Millares, Sempere, Chillida, Palazuelo… y tantos otros. Pero el acontecimiento más curioso de esa visita fue que Segundo, después de acompañarnos por el museo, recorriendo y examinando cada una de sus obras, nos llevó a la biblioteca, donde nos mostró un cuadro de un pintor figurativo, entonces desconocido para nosotros, era Antonio López. Mi sorpresa fue mayúscula, ¿qué pintaba este artista en un museo de arte abstracto? Segundo lo alababa, diciéndonos que sería un artista de gran proyección en un futuro no muy lejano…

Eduardo Lastres, Rosa Castells, Segundo García y Miguel Valor. rafa arjones

Después de ello, ya en Alicante, nos veíamos en su casa o en mi estudio en la plaza de Pío XII. Entonces yo trabajaba sobre la obra de maestros antiguos, a los que estaba revisando para buscar las claves del arte de estos autores del pasado que me fascinaban. Segundo vio una serie de cuatro dibujos sobre el autorretrato de Durero, que está en el Prado. Las obras le gustaron tanto que creo que en ese momento pensó en mi posible realidad como artista.

García en el MACA.

A finales de los setenta, Mario Candela es diputado de Cultura en la Diputación de Alicante y la relación con Segundo no puede ser más directa, formando un tándem sin precedentes ideal para revitalizar las artes plásticas en Alicante. Segundo y yo nos veíamos frecuentemente en el Centro de Arte Eusebio Sempere, pues Segundo tenía muchas ideas e intuiciones sobre lo que se podía hacer en Alicante y nos las exponía a los artistas para contrastar sus futuros proyectos. Segundo ideó algunas de las propuestas más interesantes que se pueden hacer en el campo del arte. Pero, y esto fue fundamental, relacionándolas con la realidad de lo que Alicante representaba en todas sus manifestaciones culturales. Uno de sus grandes aciertos fue la creación del premio de Hogueras Experimentales. Una idea que gustó a la mayoría de los constructores de hogueras y a todos los artistas plásticos, y cuyos premios fueron de gran interés para todos los públicos. El concurso siguió en activo en los años que permaneció Segundo en el cargo y mas tarde, estuvo presente, en los que le siguieron en la dirección del centro. Un concurso que se dejó de hacer en Alicante, pero que tomó València y que todavía se mantiene en esta ciudad con importante presencia.

Cuadro de la última etapa de Segundo García.

Además, Segundo organizó premios para la realización de obras de arte visual en los espacios arquitectónicos, talleres de escultura en piedra y mármol, talleres de grabado… Creó una biblioteca con las últimas ediciones de libros y revistas de arte de nivel internacional, en la que también se vio su preocupación por el mundo del diseño, …

Uno de los proyectos que más repercusión tuvo fue conseguir traerse a Grau Garriga, entonces en la cumbre del arte del textil, para que realizara una intervención en el castillo de Santa Bárbara y en la concatedral de San Nicolás, una acción que tuvo eco en los medios de alcance nacional. Pero lo que realmente trascendió fue que, con la colaboración de una figura de gran prestigio, el campo del textil y el tapiz en Alicante fueron elevados a nivel artístico, impulsando con su intervención a artistas locales como Aurelia Masanet y Pilar Sala, entre otros.

Pero, insólitamente, a Segundo se le destituyó de su cargo, uno de los hechos más inexplicables que se produjeron en esa época. Como compensación, se le dio la dirección del museo de la Asegurada, (el actual MACA). Y en aquel momento, Segundo se encuentra con un museo que no tenía un presupuesto mínimo, dejado de la mano de dios. Pero Segundo lo activó, invitando a críticos de arte, artistas, teóricos e historiadores para debatir sobre arte contemporáneo, incluso denunciando en la prensa el estado del museo. Con el cambio de alcaldía, Segundo dejó este puesto.

Segundo mantuvo su interés por el arte de Alicante y siguió realizando actividades como conferencias, debates, y con su presencia continuaba apoyando a galerías e instituciones.

Durante algunos años, se interesa por las nuevas tecnologías y aprende a dominar la creación de imagen en 3D.

Cumplidos los setenta años, decide volver a pintar. Fascinado por los retratos realizados por grandes maestros como Hölbein, sus pinturas tomaron, sin embargo, la representación de la actualidad, con motivos en los que figuraban personas del día a día. Obras que pudimos ver expuestas en la Sala de exposiciones del periódico INFORMACIÓN y en la Lonja del Pescado, que fueron admiradas por la crítica y por el público.

Su dominio en la creación de imagen en 3D, en los inicios de esta tecnología, cuando todavía era tan compleja que muy poca gente accedía a su manipulación, fue una de las causas por la que mi proyecto de escultura, presentado al Ayuntamiento de Alicante para la gran rotonda de la Gran Vía, entonces en construcción, pudiera verse integrada en este espacio público de manera virtual, por lo que los técnicos responsables de la elección de la pieza definitiva tuvieron una imagen bastante cercana a la realidad que resultaría una vez la pieza se ubicara en el espacio. Segundo creó esta realidad virtual de la escultura que desde el año 2000 figura en la plaza. Una realidad virtual que, junto a la maqueta presentada, fue básica para que el proyecto se aceptara. Durante meses, en su casa, veía cómo el proyecto iba avanzando, a pesar de que no existía edificio alguno que sirviera de referencia para situar la escultura. Pero esas diferentes imágenes virtuales desde todos los ángulos, incluso desde el aire, fueron, como digo, la clave para que se entendiera como podía quedar la escultura en un entorno todavía inexistente.

Segundo me acompañó en todos los proyectos para los que le solicitaba su ayuda, simplemente con su presencia o colaborando en trabajos puntuales, como este de la escultura, o en debates públicos para hablar sobre el estado de la cultura en Alicante. Siempre estaba dispuesto a la conversación sobre arte, sobre cultura. Una anécdota que para alguien puede ser intrascendente, pero no para mí, es que Segundo era un amante del fútbol, como yo, por ello, a veces, sobre todo en los últimos años, nos veíamos en un bar cerca de su casa para ver algunos partidos de interés, entendíamos los valores de los jugadores y de las estrategias de los entrenadores. Era una magnífica excusa para hablar de todo lo humano y lo divino. El encuentro con Segundo siempre era emocionante.

En los últimos años, a pesar de sufrir una dolencia que le impedía, en algunos momentos, vocalizar con fluidez sus ideas, mantenía despierto su espíritu crítico y no dejaba de manifestarlo cuando tenía ocasión. Recurriendo a un carrito eléctrico para sus desplazamientos, llegaba a todos los lugares donde le interesaba estar, inauguraciones, exposiciones, conferencias… siempre quiso estar presente en la vida cultural de Alicante. Su presencia era querida por todos los que apreciábamos en él sus valores como artista y como persona.

En su fallecimiento tuve el honor de leer en el acto de su funeral un panegírico sobre la vida de este artista, gestor y gran degustador del arte en todas sus manifestaciones. Un ser con una gran capacidad de análisis, al que Alicante, el mundo del arte, le debe gran parte de lo positivo que podemos encontrar en la gestión de la cultura. Segundo está en el impulso del MACA como museo de arte contemporáneo, Segundo está en las convocatorias y concursos de arte, gestionados por la Diputación de Alicante, creando una gran colección para nuestro patrimonio. Cualquier hecho o evento que consideremos positivo en nuestra cultura, seguramente tiene su origen en Segundo. Un artista, cuya generosidad y amor por el arte hizo de nuestra ciudad y provincia un lugar mejor para todos nosotros.

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