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Rafael Ballester Cecilia: «El plan Ensanche va a recuperar un área degradada e incompatible con el modelo de ciudad de Benidorm»

El abogado Rafael Ballester, director técnico del plan Ensanche Levante. | INFORMACIÓN

Es el responsable técnico de la mayor bolsa de suelo aún por desarrollar en Benidorm: los casi 600.000 metros cuadrados del antes conocido como plan Armanello. El proyecto encara la recta final de su tramitación, tras un proceso largo y costoso para la ciudad y los propietarios.

¿Cuándo será una realidad el plan Ensanche Levante? ¿Qué plazos manejan para que este sector empiece a coger forma?

Estamos en la última fase de tramitación de planeamiento. Esperamos que el Ayuntamiento apruebe provisionalmente el documento, que ha gozado de una exposición pública adicional en verano, y que remita el expediente al órgano ambiental para obtener la Declaración Ambiental y Territorial Estratégica. Este pronunciamiento ambiental nos gustaría tenerlo en un plazo de entre 3 y 4 meses. Tras la Declaración Ambiental, se producirá la aprobación definitiva del Plan Parcial, y a partir de ahí, comenzará lo que llamamos fase de gestión, en la que la Agrupación de Interés Urbanístico que está impulsando el proyecto formalizará el Programa y el Proyecto de Urbanización, cuya aprobación corresponde al Ayuntamiento y estimamos se pueda extender un año. A partir de ahí, vendrá el Proyecto de Reparcelación, que es lo que permite ceder formalmente al Ayuntamiento el suelo público y repartir el suelo privado entre los propietarios incluidos en el sector, que esperamos no consuma más de un año. Y después comenzará la ejecución de las obras de urbanización, y con ello, la posibilidad de pedir licencias para edificar de forma simultánea, algo que debería ser posible entre 2023 y 2024. La transformación urbanística empezará a coger forma a partir de 2025, y la fisonomía urbana y el skyline de Benidorm se irá completando durante la década de 2030.

¿Qué va a suponer para Benidorm este proyecto?

Específicamente, supone rematar la ordenación de la zona de Levante hasta la Avenida de la Comunitat Valenciana, ya prevista en el Plan General de 1990 y que tuvo un primero intento de ordenación fallido, debido a que el primer Plan Parcial fue anulado en los tribunales en 2012. Este remate permite resolver diferentes problemas pendientes: complementar dotaciones públicas, sobre todo zonas verdes y espacios con una vocación polivalente, que se convertirá en un nuevo pulmón para la ciudad que refuerza la estrategia municipal frente al cambio climático; habilitar nuevos escenarios de movilidad para descongestionar arterias viarias hoy colapsadas en determinadas épocas del año; y, sobre todo, recuperar como un activo para los vecinos un espacio degradado cuya imagen es incompatible con el modelo de ciudad que hoy representa Benidorm a nivel nacional e internacional.

Se trata de un plan que se ideó hace más de dos décadas, cuando todavía no se habían desarrollado muchos otros suelos de la ciudad que ahora ya sí lo están. ¿Tiene Benidorm capacidad para asumir 2.000 nuevas viviendas y una veintena de hoteles más?

Este sector es el referente estratégico de la zona de Levante y, por diversas circunstancias, no ha sido posible su desarrollo hasta la actualidad. Esto ha propiciado que el escenario del desarrollo urbanístico reciente se haya concentrado en Poniente, con proyectos emblemáticos promovidos por grupos empresariales de gran solvencia. Esto demuestra que la marca Benidorm genera una gran confianza en los inversores, que en mi opinión están transformando de forma exitosa esta parte de la ciudad. Benidorm es un referente internacional del turismo hotelero y residencial, con una población flotante media de 150.000 personas, que puede superar las 400.000 en temporada alta. Con este contexto, las números del sector Ensanche Levante son razonables y muy proporcionados, teniendo en cuenta que proveerá a la ciudad de ese número de viviendas y alojamientos turísticos a lo largo de la próxima década, siendo lo normal que en ese período los proyectos se concentren de nuevo en Levante aprovechando el impulso del plan.

Muchas de las nuevas viviendas están proyectadas para uso turístico. ¿Existe el riesgo de este barrio pueda acabar convertido en una zona en la que no viva —de continuo— nadie?

Benidorm tiene un mix muy importante de usos que se consumen durante casi todo el año, como lo demuestra la población flotante, que duplica de facto la población empadronada. La zona de Levante es un gran ejemplo de este tipo mix de usos, y la imagen tradicional que tenemos de la misma no es precisamente de zona vacía o abandonada, sino de un gran dinamismo. Es lo que llamamos un gran ejemplo de ciudad compleja y diversa. Ensanche Levante, como decía, trata de emular, mejorándolo funcionalmente, este modelo, y por eso respeta esa mezcla de usos capaz de atender la demanda de futuros residentes empadronados y no empadronados, y turistas y visitantes.

Una de las polémicas que se han suscitado recientemente gira en torno al mercadillo Pueblo. Los comerciantes de Aico presentaron alegaciones afirmando que este proyecto reservaba suelo para mantener este espacio. ¿Es así?

El plan no entra directamente en el debate sobre el mercadillo, que es una instalación que preexiste al plan y, lógicamente, deberá ser considerada como tal en el momento que corresponda. Ahora bien, los dueños del suelo donde se ubica el mercadillo deberán ejercer las facultades urbanísticas que el plan sí permite, y una vez adjudicados sus derechos, podrán solicitar las autorizaciones que legalmente resulten compatibles con la normativa urbanística. Lo que es evidente es que la ejecución del plan implicará la remodelación de dicho espacio, que deberá adaptarse al nuevo entorno urbano proyectado.

¿Qué pasará con las personas que actualmente viven ocupando de forma ilegal muchas viviendas que aún siguen en pie en el antiguo Armanello y que desaparecerán con la urbanización del sector? ¿Hay prevista alguna actuación sobre ellas?

Las edificaciones existentes en el ámbito del plan está previsto que desaparezcan durante la fase de gestión y ejecución del plan, y ello exigirá la adopción de medidas administrativas para resolver el problema de ocupación al que hace referencia en su pregunta. Se trata de un tema complejo, pero con soluciones, ya que no se trata de la primera actuación urbanística que se encuentra con esta situación. Tenemos entendido que el Ayuntamiento tiene conocimiento desde sus servicios sociales de la problemática poblacional, y por tanto, en la fase de ejecución lo normal es que se activen medidas de este tipo para reforzar el proceso de transformación con las debidas garantías para todos los implicados en el proceso.

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