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Un camino de vértigo en Relleu

Una pasarela de madera de 212 metros anclada en la pared recorre la profunda garganta junto al antiguo pantano - El recorrido termina en un mirador con el suelo de cristal desde donde se puede contemplar el fondo del barranco

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Una pasarela de madera de 212 metros anclada en la pared recorre la profunda garganta junto al antiguo pantano de Relleu David Revenga

Caminar a 40 metros de altura sobre un profundo barranco. El frío llena el ambiente mientras se avanza por los 212 metros de tablones de madera anclados a la roca. La sensación es de vértigo aunque también de satisfacción y de tener ante los ojos una maravilla de la naturaleza. Ese camino para los amantes de las alturas se ha construido en Relleu, en la pared rocosa sobre la que se creó la presa del antiguo pantano del Amadorio, ahora en desuso.

Pocos lugares existen como este. El camino recuerda al conocido «Caminito del Rey», en Málaga, aunque el paisaje es diferente. Lo que sí es similar es la sensación que produce y que su altura no es apta para aquellos que sufren el vértigo en sus carnes.

El Ayuntamiento de Relleu puso hace casi un año sobre la mesa este proyecto: un sendero sobre la profunda garganta del embalse del municipio. En una de las paredes rocosas que se extiende desde la antigua presa se ha instalado una pasarela de madera con barandilla de seguridad que recorre 212 metros de largo adosada a la roca; es decir, sobrevolando la hendidura de hasta 40 metros que se abre entre montañas. Pero la sorpresa está al final. El recorrido acaba en un mirador con el suelo de cristal que permite, si se puede mirar hacia bajo y el vértigo no lo impide, contemplar lo más hondo del cauce del río Amadorio, donde se practica barranquismo cuando el agua llena las pozas.

La pasarela se alza 40 metros sobre el barranco conocido como el «Estret del Pantà». | DAVID REVENGA

Pocos han recorrido aún este tramo de pasarela sobre el barranco. El trabajo para crear este sendero «colgado» ha sido minucioso y de precisión para garantizar la máxima seguridad del trazado. Pero, ¿qué sensación produce caminar a esa altura sobre este «Estret del Pantà»? Pues la primera palabra que lo describe es «impresionante». Porque adentrarse en estos 212 metros es sentir que se camina sobre la nada. Este tramo arranca con un mirador en el que se puede ver la presa del embalse y todo el terreno que el agua llena cuando se producen intensos episodios de lluvia. A lo lejos, la casa que ocupaba el antiguo responsable de abrir las compuertas del pantano cuando aún se usaba y más allá se vislumbra el pueblo.

Aunque ahora hace tiempo que el agua no llena esta zona. El frío golpea fuerte tras una noche en el que el hielo ha dejado una ligera capa sobre plantas, árboles y una acumulación de agua cerca de la presa. Desde ese punto en lo alto, las rocas y vegetación no dejan ver la parte más honda del barranco. El siguiente paso, unas escaleras.

La pasarela de madera va marcando el recorrido y se va abriendo anclada a la pared. Entre el espacio que dejan los trozos de este material, se comienza a intuir la altura bajo los pies del que lo recorre. Pero lo mejor aún está por llegar. Al avanzar por los más de 200 metros de recorrido, las rocas y la vegetación de la parte de abajo va desapareciendo y dejan paso a la vista a la profunda garganta del barranco. En ese momento, en algún tramo, cogerse de la barandilla de seguridad es casi intuitivo.

Abajo del todo, las pozas de agua casi vacías en esta época a más de 40 metros de altura. El camino, si se consigue terminar (no por la distancia sino por el miedo a las alturas), se remata en un mirador con el suelo de cristal que deja casi volando a los visitantes muy cerca de la parte más honda de este paraje conocido como el «Estret del pantà». Aunque la descripción quizá se queda corta y será mejor vivirlo «in situ».

El camino arranca sobre la antigua presa del embalse que se construyó en 1653. | DAVID REVENGA

Ultimando detalles

El sendero está casi terminado porque queda algún «fleco» por perfilar para que se pueda abrir al público. «Queda por instalar alguna señalética y terminar de perfilar algunas cuestiones», explicó el alcalde de Relleu, Lino Pascual; sobre todo a la entrada del pantano. Además se restringirá aún más el tráfico en toda la zona. Cuando todo esté bien perfilado, los visitantes podrán disfrutar de este sendero y los vecinos y turistas podrán acceder a una de las zonas desconocidas de este barranco. Porque hasta ahora, conocer qué había más allá de la presa era privilegio de unos pocos que realizan barranquismo y solo lo veían desde abajo. Ahora, la visión es completamente diferente.

Esta nueva pasarela solo es una parte de un recorrido mucho más amplio que parte en el propio municipio de Relleu. Así, la ruta arranca en el pueblo y se extiende 4,6 kilómetros por campos y naturaleza hasta llegar a la zona anterior al pantano donde se puede contemplar aún lo que queda de la antigua casa del «pantanero» y la zona donde se trabajaban las piedras que después sirvieron para crear la alta pared de la presa del embalse.

Un sendero por las nubes: Una pasarela de 212 metros anclada a la pared se alza a 40 metros de altura del pantano de Relleu

Un sendero por las nubes en el Relleu: Caminar a 40 metros de altura sobre un profundo barranco David Revenga

La infraestructura fue promovida por los Regantes de La Vila Joiosa que vieron como esta obra paliaba sus problemas de sequía. El 8 de mayo de 1653 se concedió el privilegio real para la edificación del mismo que provocó el conocido como «miracle de les Llàgrimes», al llorar la imagen de Santa Marta, patrona vilera. Cristobal Antonelli, afamado ingeniero italiano, fue su autor y también del pantano de Tibi. Durante los siglos posteriores, y debido a la acumulación de lodos, la pared de la presa se fue levantando para darle más cabida. Hasta que dejó de usarse y lo sustituyó el actual pantano del Amadorio.

El proyecto ha tenido un presupuesto de 65.702 euros de los cuales 42.333 proceden de los fondos LEADER (fondos europeos de Desarrollo Rural) y 23.369 euros se han financiado por el Ayuntamiento. Pero la inversión ha sumado 21.000 euros más de fondos municipales para rematar esta actuación. Con todo, no está descartado hacer una segunda fase que pueda mostrar aún más de ese profundo barranco. Además, el alcalde apuntó que «estamos abiertos a que otros pueblos vecinos se involucren en el proyecto y poder hacer una ruta mucho más extensa y unir senderos».

Por ahora, este camino pretende ser un reclamo turístico y poner en valor «una zona desconocida como es la presa del pantano que ahora mismo está en desuso y abandonada», indicó Pascual. El valor histórico de la zona es incalculable. Pero la construcción no pertenece al municipio, sino a los Regantes vileros; y está dentro del dominio público hidráulico, por lo que la CHJ también participa de las decisiones. Sobre ese deterioro y su peligro escribió el profesor e investigador Pablo Giménez, en su libro «La muralla i el lluent. El pantà de Relleu i el regadiu històric de la Vila Joiosa», publicado por la UA, donde recoge la necesidad de concienciar sobre la protección e intervención sobre la estabilidad del pantano. Una cuestión a tener muy en cuenta.

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