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Ana del Paso: «Hemos pasado del corsé y las enaguas a estar en primera línea de combate»

La periodista ha escrito "Reporteras españolas. Testigos de guerra"

La periodista Ana del Paso, en Irán.

La periodista Ana del Paso, en Irán.

P ¿Por qué este homenaje a las mujeres periodistas?

R La historia del periodismo en España no se puede escribir sin estas mujeres. Había muy poco material científico y literario sobre las mujeres reporteras y periodistas en general. Y este libro pone negro sobre blanco una historia apasionante, la de las reporteras que han cubierto y siguen cubriendo información internacional. Doy clases en la Complutense y muchos no saben quién es Rosa María Calaf o Maruja Torres o Carmen Sarmiento, que fueron pioneras y abrieron el camino en los años 70 en plena dictadura.

P Usted misma ha sido enviada especial a conflictos en muchas ocasiones. ¿Lo ha tenido usted y ellas más complicado por ser mujeres?

R A ver, las que hemos sido enviadas especiales y las corresponsales destinadas en países como Israel o Egipto o Rusia... somos unas privilegiadas porque son puestos muy deseados. Y el pastel ahora hay que repartirlo entre hombres y mujeres. Era y sigue siendo muy difícil, ojo, porque antes había unos problemas y ahora están esos y además otros. Por ejemplo, Carmen Sarmiento no pudo ir a Vietnam. Sus compañeros iban rotando porque fue muy duro y a ella que estaba destinada en la misma sección no la mandaban. Y eso es bastante frustrante. Ahora no tenemos dictadura franquista en la que se ve mal que la mujer haga ese trabajo, pero hay muchos candidatos y con los recortes cada vez hay menos despliegues.

P Sin embargo muchas rompieron esas barreras.

R Las 34 mujeres que incluyo en el libro, más yo, tenemos en común la cabezonería, la persuasión, la insistencia. Era una cuestión de tozudez y de vocación absoluta. Entre todas hemos cubierto los principales acontecimientos del siglo XX y XXI, y eso es impagable. Nos ha mantenido la convicción de hacer este periodismo por encima de todo.

P ¿Quiénes fueron las primeras corresponsales y quienes las últimas que ha incluido?

R La primera fue Francisca de Aculodi en el siglo XVIII. Trabajaba para una revista belga y contaba lo que pasaba en España. Después, de las más importantes, Teresa Escoriaza, que con Carmen de Burgo cubrió la guerra de Melilla, y lugo Sofía Casanova que cubrió la I Guerra Mundial y le hizo una entrevista en exclusiva mundial a Trotsky. Entre las más jóvenes de ahora, Gema Parellada, Beatriz Mesa, Maite Carrasco, Natalia Sancha y Mónica García Prieto. Hemos pasado del corsé y las enaguas a estar en primera línea de combate.

P Una de ellas es la alicantina Ethel Bonet.

R Es la pera. Una tía estupenda. Estudió Filología Árabe y un día dijo que se iba a Oriente Medio como freelance. Ahora está en Beirut y es una de las periodistas más reputadas que hay en todo Oriente Medio. Es muy osada, pero osada con cabeza.

P ¿Cree que hoy es igual ser hombre o mujer o no ha cambiado tanto?

R Bueno, ahora se hace de forma más sutil. Al término de una cobertura, cuando el periodista vuelve a la redacción, se le hace el pasillo si es hombre, mientras que a la mujer no se le hace un vacío, pero se da por hecho que su trabajo está bien hecho y ya está. Nosotros no necesitamos que nos hagan el pasillo, pero sí que se reconozca nuestro trabajo.

P ¿Siguen pensando que la guerra no es lugar para mujeres?

R Pues están los típicos hombres y mujeres que piensan que no y otros que lo ven normal. Entre otras cosas porque el 70% de las víctimas de las guerras son mujeres. No somos para nada ajenas a la guerra, somos protagonistas.

P La violencia contra la mujer se explaya en estos conflictos. ¿También con las reporteras?

R Ha habido más secuestros a hombres que a mujeres por Al Qaeda o Daesh porque no sabían qué hacer con las mujeres. Es la única ventaja que hemos tenido, aunque es un riesgo que corres. Pero el conflicto de mujeres violadas es enorme. Todas somos susceptibles de ser violadas, solo que si lo hacen con nosotras tiene más repercusión. Las mujeres en conflictos somos carne de cañón.

P ¿Y la relación con los colegas hombres?

R La mayoría de encuestadas en el libro dice que no han tenido competitividad con los hombres. Sin embargo, Rosa María Calaf o yo misma opinamos que sí, porque estamos compitiendo por quién tiene la mejor información. Hay compañerismo cuando hay mucho peligro. En los años 70, a María Dolores Masana en Argelia uno le dijo que qué hacía ella ahí con 5 hijos en España. Y ella le respondió que lo mismo que él con uno. Tenemos que ser contundentes en las respuestas.

P En este libro reivindica también la importancia de informar adecuadamente en los conflictos armados. ¿Las redes sociales son aliadas o enemigas?

R Aliadas, puesto que te permiten la inmediatez. Son enemigas en cuanto que no contrastan cuatro fuentes y eso es muy peligroso. Además, como tampoco estamos en todos los sitios ha surgido el papel de periodista ciudadano y gracias a eso tenemos testimonios de primera mano. Los periodistas somos la mosca cojonera y nos vetan en muchos sitios.

P En el libro habla de esquivar la censura. ¿Hoy existe?

RCensura ha habido y habrá siempre. No solo en los conflictos armados. En las Olimpiadas de Pekín se capaban páginas web y ahora con el coronavirus también. Pero si con mi información puedo salvar la vida a alguien no hay censura que valga.

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