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Alicante se moviliza por la cultura

La convocatoria del movimiento Alerta Roja en defensa del sector del espectáculo y las artes escénicas el 17 de septiembre, al que se han adherido 28 ciudades de España, se realizará en Alicante con una marcha desde el ADDA hasta el Ayuntamiento

Imagen de una de las movilizaciones por la cultura en el Reino Unido.

Son cerca de un millón los profesionales que trabajan, de forma directa e indirecta, en el sector del espectáculo y las artes escénicas, y un 3,2% lo que aporta al PIB. La pandemia, sin embargo, ha sumido a la cultura en una situación límite debido al parón de una actividad que engloba a una gran cantidad de autónomos que dependen de que se levante un telón o se ilumine una sala de conciertos.

Este escenario ha servido de caldo de cultivo del movimiento Alerta Roja, que reúne a colectivos, empresas y particulares con el objetivo de dar visibilidad a la situación por el parón de actividad y demostrar que la cultura es segura, frase convertida ya casi en eslogan. Y eso se traduce en una movilización -«apolítica», aclaran- el próximo 17 de septiembre a la que se han adherido 28 ciudades de toda España. Entre ellas, Alicante.

La iniciativa a nivel local, bajo la convocatoria de Alerta Roja, se canaliza a través de MUTE Alicante (Movilización Unida de Trabajadores del Espectáculo) y la Asociación General de Espectáculos, que son las entidades que han solicitado los permisos a la subdelegación del Gobierno.

La cita será el 17 de septiembre y el lugar elegido el parking del ADDA. A partir de ahí se iniciará un recorrido hasta llegar a la Plaza del Ayuntamiento, donde se leerá el manifiesto. Lo significativo de esta marcha es que se realizará con los flight cases, los contenedores que utilizan los técnicos para transportar sus utensilios. Y predominará el color rojo.

«La concentración será en el ADDA a las 18.30 horas», apunta Paco Lop, uno de los miembros de MUTE y organizador de este acto. «Recibiremos a la gente y saldremos sobre las ocho para llegar al Ayuntamiento de Alicante sobre las 20.45 horas».

La movilización, asegura, contará con todas las medidas de seguridad. «Habrá control de temperatura, mascarillas y geles obligatorios, y desde mañana (por hoy) se ha habilitado un registro para tener constancia de cuánta gente va a asistir para asignarles el punto donde pueden recoger el baúl y tener sus datos por si hubiera algún contagio».

La marcha realizará una parada en el Teatro Principal antes de llegar al Ayuntamiento y proceder a la lectura de las reivindicaciones que sonarán de forma simultánea en las 28 ciudades. Además, encabezará la comitiva un vehículo con iluminación roja y detrás desfilarán los flight cases «con la gente vestida de negro que simboliza la muerte del sector».

La organización ha pedido en el Ayuntamiento por registro que esa tarde se ilumine el Castillo de Santa Bárbara, el Principal y el propio consistorio de color rojo, «que sería importante como imagen a nivel internacional». De hecho, esta iniciativa ya se ha celebrado en agosto en el Reino Unido, Estados Unidos, Portugal y Brasil, y los edificios públicos se iluminaron con ese color.

Se estima que serán alrededor de 600 personas las que participen en Alicante y más de 15.000 entre todas las ciudades donde se realiza, porque se prima «la calidad por encima de la cantidad», con el objetivo de ser muy cuidadosos con el tema de las distancias durante la marcha. «Estamos contentos porque casi todas las empresas del sector que trabajan a diario en Alicante están colaborando activamente en la organización de este evento».

Participantes

Aunque hasta hoy no se abren los registros, hay colectivos y profesionales que tienen clara su asistencia. Juan Carlos Ferrándiz, gerente de la Sala Babel y miembro de la Asociación de Salas de Conciertos de España, se va a sumar porque «hay que estar ahí, estamos cerrados y no sabemos cuándo podremos seguir».

La compañía OtraDanza estará dividida porque ese día toca bolo en Vinarós con Rito. «Irán los técnicos y los bailarines que no vayan a Valencia», asegura su directora, Astun Noales. «Esto está desembocando en una crisis muy dura, sobre todo para los técnicos y sin ellos no podemos hacer nada». En su opinión, hay demasiadas restricciones a la cultura «cuando los aviones y los trenes van llenos».

El técnico Julio José Martínez Pillete, que afirma que este verano ha trabajado tan solo cinco días, cree que están «discriminados» y que es la única manera «de que se nos oiga». Además, «es la primera vez que se reúnen todos los sectores de la cultura y eso está muy bien».

Paco Maciá, director de la compañía Ferroviaria, dice que «a mí me verán en la movilización». «Somos un sector muy concienciado con lo que pasa; lo que queremos es que no se pare la cultura».

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