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Apoyo y aplauso al Fijazz

Fijazz, del 1 al 24 de julio en el ADDA.

Fijazz, del 1 al 24 de julio en el ADDA.

Concluida la XXIV edición del Fijazz, que ha ido acompañada del término «Ritual» como ceremonia de la música en el Auditorio de la Diputación de Alicante y tras las correspondientes críticas que han ido ustedes leyendo, es hora de hacer inventario.

El alucinante recorrido inicial lo puso el ADDA·Simfònica, con su director Josep Vicent, en homenaje al mito estadounidense del jazz fusión, Chick Corea, fallecido el pasado mes de febrero. Poderosa orquestación, rica sonoridad y la presencia, entre otras participaciones, del veterano saxo de Paquito D’Rivera.

Hubo dos conciertos en la sala de cámara por acudir pocos espectadores. El pianista y compositor holandés Michiel Borstlap y sus dos colegas en una actuación para paladares selectos. Clasicismo y jazz contemporáneo con depurada técnica y flujo de emociones. Y menos público no por falta de reputación internacional, sino porque no despertó mucho interés. Quienes acudieron quedaron, eso sí, con muy buen sabor de boca.

La cantante y compositora franco-argelina Nesrine Belmokh toca el violonchelo y reside en Valencia. El encanto multicultural sedujo a través de su melódica voz y de una exótica mezcla de ingredientes. Otra de las actuaciones homenajeó a Astor Piazzolla, el renovador del tango popular con su extraña belleza. Fue villano, pero hoy es un héroe mundial en Argentina. El bandoneón de Orlando Dibelo (quien vive en Alicante) y la guitarra de Mariano Gil hicieron posible ese tributo, además de la interpretación de piezas tradicionales.

El explorador Dorantes estuvo solo ante el piano flamenco con su bello timbre musical, inventando recursos. Recuerdos, sensaciones y libertad expresiva. O la celebración étnica de la banda Bokanté, una vigorosa combinación de estilos y una fiesta a la que todos se apuntan.

El jazz poético de aquí lo sirvió Autòctone, grupo que lidera el trompetista y compositor alicantino Pepe Zaragoza. La cultura valenciana y el universo jazzístico se unen, y Eva Romero recitó y cantó en lo que fue un entrañable concierto que se hizo también en la sala de cámara por las razones descritas. Los aficionados se dejan llevar por el golpe más mediático y no aciertan siempre.

Un pianista armenio, Tigran Hamasyan, nos ubicó en su onírico y espiritual mundo bajo la influencia de la música tradicional de su país, de la poesía, del jazz y de otros estímulos. La nitidez musical, la innovación y los caminos más transitados conviven. El embarullamiento sonoro forma parte a veces de esa contemporaneidad que puede resultarnos elitista, algo fría. No solo en este caso.

Su majestad la batería y el legendario Billy Cobham, un joven de 77 años, siguen en pie de guerra. Funk, rock o soul cabalgan en un explosivo cóctel de culturas con la máquina bien engrasada y el elixir de la juventud del músico. Precisamente, otro jovenzuelo con la misma edad intervino. Reaparición del inconfundible Miguel Ríos y gran noche con uno de esos viejos roqueros que nunca mueren. La prueba, su nuevo álbum «Un largo tiempo». El granadino tiene empuje, y sentimos cierta nostalgia y emotividad.

Las cuerdas del contrabajo de Avishai Cohen enganchan. No pudo ser un concierto sinfónico con la nueva dimensión musical que hubiese aportado la orquesta del ADDA. Un caso de covid lo impidió, si bien el israelí y sus muchachos navegaron por aguas globales, notas folclóricas hebreas y afrocaribeñas. Nos quedamos sin esa potente envoltura de la orquestación, aunque sí hubo intensidad, melancolía y cierta sensación de frialdad paliada por sonoridades más cálidas.

Finalmente, los cautivadores vientos de Matthieu Saglio Quartet con el chelista francés afincado en Valencia. El jazz y la música del mundo en una sugerente actuación más allá del academicismo como es habitual. Aflicciones y esperanzas que contribuyen al paisaje musical valenciano.

En ese panorama se sitúa el Flamenco Jazz Quartet del saxofonista y compositor Kiko Berenguer. La música mediterránea y los territorios de otras culturas con una elocuencia emocional, cálida, pegadiza o festiva, y un lenguaje fácil de entender por todos. Les sugiero que escuchen el delicioso tema «Conversa» de su álbum «Aire».

Así terminó el Fijazz con mascarillas. Festival que merece todo nuestro apoyo y aplauso.                          

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