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La Luna Omega

El astrofotógrafo eldense Jordi L. Coy consigue captar en la playa ilicitana de Arenales del Sol una ilusión óptica del satélite tras año y medio esperando el momento perfecto

Coy necesitó la ayuda de un colaborador, que permaneció 20 minutos en el mar hasta que la Luna se hizo Omega. | JORDI L. COY

La primera Luna llena del año 2022 ha permitido observar desde la provincia de Alicante el llamativo efecto óptico Omega, así denominado por el parecido que muestra la imagen del satélite con la letra que cierra el abecedario griego. Es un fenómeno atmosférico que se produce muy pocas veces y para poder fotografiarlo en buenas condiciones las probabilidades todavía se reducen más. Consciente de ello, el astrofotógrafo eldense Jordi L. Coy llevaba esperando el momento propicio más de un año y sabía que esta semana se podía producir por las condiciones atmosféricas existentes. Así que se apostó con su equipo en la playa ilicitana de los Arenales del Sol dispuesto a «cazar» la Luna Omega. Según explica el propio autor, a la puesta tanto del Sol como de la Luna se pueden apreciar diferentes efectos atmosféricos siempre y cuando se cumplan determinados factores. De todos ellos el efecto Omega es uno de los más vistosos y responde a una ilusión óptica que se produce cuando hay una fina capa de aire sobre el terreno, que se encuentra más caliente que las áreas que la rodean, y la luz que pasa a través de ella se refracta de esa forma. «Si pudiéramos ver la secuencia completa podríamos apreciar como va ascendiendo la Luna. Y cuando llega a su último tercio esférico para descubrirse, vemos como si estuviese derritiéndose y pareciendo que le cuesta despegarse de la línea del horizonte, hasta que llega a su último tramo dejando ver ese curioso efecto», comenta Coy.

Jordi L. Coy, al atardecer, en la playa de Elche, acompañado por Ziro. | JORDI L. COY

En el mundo de la astrofografía la paciencia es una cualidad imprescindible. De hecho, para conseguir fotografiar el efecto ha tenido que esperar un año y medio. Durante ese período de tiempo se han producido al menos tres Lunas Omega pero hasta el pasado martes no pudo culminar el reto.

Además de que se deben cumplir varios fenómenos atmosféricos para poder captar la imagen en condiciones aceptables, hay que hacerlo con la luz ambiente en su justa medida y con la oscuridad suficiente para poder tener luz y detalle alrededor de la Luna. Pero la luminosidad tampoco debe ser excesiva para que la Luna sea brillante en su salida y no aparezca difusa. En este tipo de fotos se llevan los equipos al extremo y obviamente también se necesitan cielos limpios y despejados. Otro requisito complicado de conseguir ya que donde siempre se acumulan más nubes, partículas y suciedad es precisamente sobre el horizonte.

Coy necesitó la ayuda de un colaborador, que permaneció 20 minutos en el mar hasta que la Luna se hizo Omega. | JORDI L. COY

Durante la sesión Jordi L. Coy estuvo acompañado por Ziro, su habitual modelo en las fotografías del mar, pero en esta ocasión ha contado con la colaboración de Isaac Hernández, del club Deportivo Be Watersports, que le ha echado el valor necesario para permanecer veinte minutos dentro del mar en las gélidas temperaturas que se están registrando estos días en la provincia. En el momento de la foto, Isaac se encontraba a la distancia exacta de 790 metros de la posición de Coy. Ambos estuvieron en contacto en todo momento a través del teléfono móvil, con el que le iba dando las indicaciones oportunas para conseguir otra espectacular imagen a la que ha dado el nombre de «Omega Ascent».

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