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Panenka aborta la remontada

La Nucía pierde en Tarragona contra el Nàstic, víctima de un pésimo inicio de partido en el que encajó dos goles y de un penalti fallado por Fofo. El golazo de Agüero se queda sin premio ante las dianas de Juanan, en propia portería, y Habran

Instante del partido entre Nàstic y La Nucía Twitter Nàstic de Tarragona

Antonin Panenka nunca jugó en el Nou Estadi de Tarragona. El equipo de fútbol de La Nucía fue fundado dos años después de su retirada oficial como futbolista. Pese a todo ello, el germen de la derrota del conjunto alicantino frente al Nàstic lo puso el exquisito centrocampista checoslovaco con su famoso penalti en la final de la Eurocopa de 1976.

Con 2-1 en el marcador y recién iniciada la segunda parte, Fofo quiso emular a Panenka, confiado en una calidad técnica posiblemente superior a la categoría en la que milita. Encaró a Bernabé con la idea de igualar el partido con la tantas veces repetida ejecución de un penalti que sólo tiene dos posibles desenlaces: gloria o ridículo. El atacante de La Nucía no se percató del buen aguante del meta sevillano, que en ningún momento se venció. Por lo tanto, tocó el segundo final. A Fofo se le vino el mundo encima, y algún que otro rival que no dudo echarle en cara su osadía, tras malograr la opción de empatar el partido a dos. No hubo homenaje a Antonin en Tarragona.

La Nucía empezó a perder el partido contra el Nàstic hace 43 años, pero pesó más en la derrota el pésimo inicio de choque que la locura de un checoslovaco. Los hombres de César Ferrandoy cuando quisieron reaccionar se vieron 2-0 abajo en el marcador. Y gracias.

El conjunto catalán, uno de los «gallitos» del grupo 3 tras haber descendido el curso pasado, llegaba al choque en estado de emergencia por causas múltiples. La primera, no ganaba en el Nou Estadi desde el mes de mayo. La segunda, sólo sumaba un triunfo en ocho jornadas y ocupaba la zona baja de la tabla. Y la tercera, una plaga de bajas que había dejado fuera del partido a sus principales figuras: Javi Márquez, Jonathan Pereira y Pedro Martín.

Ferrando agitó su ataque y dio la alternativa a los jóvenes Agüero y Cedric, titulares por primera vez este curso. El inicio no pudo ser peor. A los cuatro minutos, un envío envenenado de Bonilla en un lanzamiento de falta lateral lo peinó Juanan a su propia portería. A los diez, Fornés evitó el 2-0 al detenerle un «mano a mano» a Habran. En el segundo asalto entre los mismos contendientes, la fortuna sonrió al ariete del conjunto tarraconense, que dobló la renta de los suyos al recoger un rechazo del meta y enviarlo con precisión al fondo de la red.

Los jugadores de La Nucía estaban al borde del KO, como el boxeador que desea escuchar el sonido de la campana para, al menos, irse a descansar a su esquina y dejar de recibir golpes de su contrincante. Sin embargo, cuando peor pintaba la cosa, la tormenta amainó. El Nàstic bajó el ritmo y los visitantes cogieron aire.

Lo hicieron, en primer lugar, calmando el juego y amasando la pelota, con Miñano y Fran Moreno haciendo gala de su veteranía en la medular. Y, en segundo lugar, con un golazo que supuso el 2-1. Agüero recibió en el perfil izquierdo del ataque de su equipo un balón de Miñano, condujo el esférico hasta la frontal del área, levantó la cabeza y soltó un derechazo que se posó en la escuadra contraria, lejos del alcance de Bernabé. Un auténtico golazo que hubiese firmado el otro Agüero en el Etihad Stadium.

El tanto alicantino sacó a relucir los habituales nervios a un equipo en la situación del Nàstic, hecho para pelear por arriba y no por abajo en la clasificación. La Nucía mantuvo su dominio de la posesión, aunque no consiguió generar grandes ocasiones hasta el descanso, salvo otro remate de Agüero, esta vez de falta, despejado sin excesivos problemas por Bernabé con los puños.

Querer y no poder

Al volver del entretiempo y cuando alguno aún apuraba el pincho y la caña llegó la acción clave del encuentro. Fofo inició un contragolpe con un pase a Cedric, que sacó escuadra y cartabón para encontrar hueco en la espalda de la defensa del Nàstic. Aparentemente, Bonilla se repuso bien yendo al suelo en su duelo con Juanan, pero el colegiado señaló una dudosa pena máxima. El desenlace ya es por todos conocido.

La acción mantuvo en estado de cierta alteración a los dos equipos durante el primer cuarto de hora del segundo acto, en el que se sucedieron diversas acciones de peligro en ambas áreas. Un remate de Neftalí con el pie a la salida de un córner no encontró la meta rival. En la otra punta del campo, Fornés vio primero como un saque de esquina botado por Petcoff se paseó por su área pequeña sin encontrar rematador y, poco después, como una excelente jugada individual de Pol Ballesteros acabó en un remate demasiado cruzado. Cedric tuvo la suya, pero remató muy arriba un balón dentro del área que parecía una golosina para un delantero.

En el tramo final, la lluvia se llevó consigo la calma que había caracterizado el juego de La Nucía. Los alicantinos apenas inquietaron a Bernabé salvo en una acción de Titi a trompicones. Con el final empezaron las lamentaciones entre los nucieros. Maldito inicio de partido. Maldito Panenka.

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