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Los peritos corroboran que la excúpula de la CAM falseó las cuentas de 2009 y 2010

Los expertos consideran que la entidad ocultó su morosidad real con refinanciaciones que no se ajustaban a la normativa y con la titulización de activos, aunque señalan la dificultad de cuantificar el impacto total de estas prácticas

Roberto López Abad. lof/ eduardo candel

La CAM ocultó durante al menos dos ejercicios -los correspondientes a los años 2009 y 2010- su verdadera tasa de morosidad con distintos artificios contables, lo que pudo impedir que sus cuentas reflejaran una «imagen fiel» de la situación de la entidad que, poco después, en julio de 2011, tuvo que ser intervenida por los graves problemas que arrastraba. Así lo refleja la segunda parte del informe pericial encargado por el juez Javier Gómez Bermúdez para corroborar las acusaciones que pesan contra los exresponsables de la ya extinta caja de ahorros y que sus autores acaban de entregar al magistrado.

En el documento, los tres expertos -dos inspectores del Banco de España designados a instancias del juez y un tercero, también inspector pero en excedencia, nombrado por la defensa del exdirector general de la caja Roberto López Abad- se centran en analizar la corrección de las prácticas contables que utilizaron los directivos y el impacto que éstas y otras irregularidades detectadas -como las prejubilaciones millonarias de directivos o las dietas de lo consejeros, de las que ya informó este diario- tuvieron en el balance y la cuenta de resultados de la desaparecida entidad.

Por estos hechos, el citado López Abad; su sucesora en el cargo, María Dolores Amorós; los ejecutivos Vicente Soriano y Teófilo Sogorb; y el expresidente de la caja Modesto Crespo, se enfrentan a una posible condena por los supuestos delitos de apropiación indebida, falsedad documental, administración desleal y falsificación de cuentas.

Una práctica «generalizada»

Al respecto, los peritos respaldan las tesis de los informes anteriores del Banco de España y de la consultora KPMG sobre la deficiente clasificación de miles de créditos morosos, que permitió ocultar durante años el elevado nivel de impagos que registraba la CAM. Aunque los expertos apuntan que las limitaciones de su trabajo les impiden cuantificar el alcance exacto, sí señalan, tras revisar decenas de casos, que se trataba de una práctica «bastante generalizada».

En concreto, los expertos constatan que la caja realizó durante los años 2009 y 2010 miles de operaciones de refinanciación con las que reclasificó como «normales» numerosos créditos que, en realidad, deberían haber permanecido en la categoría de «impagados», inclumpliendo los criterios que fija la normativa. De esta forma, la entidad evitaba que su tasa de mora creciera por encima de la media del sector y mantenía su imagen de solvencia, al tiempo que podía recuperar las provisiones que había realizado por esos préstamos cuando entraron en mora.

Aunque, como ya se ha citado, los peritos señalan que no tienen capacidad para cuantificar el impacto exacto de estas irregularidades, aseguran que «las muestras revisadas» les permiten «apoyar» las reclasificaciones realizadas por el Banco de España, el FROB y KPMG tras la intervención. Estas revisiones devolvieron a la categoría de «morosos» o «subestándar» una cartera de créditos de 4.772 millones rehabilitados en 2009 y otra de 1.032 millones de 2010, que le costaron a la caja 1.101 millones en nuevas dotaciones. Por ello, concluyen que las refinanciaciones «podrían haber tenido un impacto significativo sobre la imagen fiel de los estados financieros» de la CAM en estos ejercicios. Es decir, que las cuentas no reflejaban la realidad, que estaban manipuladas.

En el caso del año 2010, además, los resultados anuales también se vieron afectados, según el informe, por las titulizaciones de activos que aprobaron los ejecutivos con el mismo objetivo de rebajar artificialmente la tasa de impagos. Esta práctica consiste en empaquetar lotes de préstamos para vender sus derechos de cobro en el mercado y obtener así liquidez. Si se incluyen préstamos fallidos o morosos, la normativa permite darlos de baja del balance al considerar que, al venderlo, se ha traspasado el riesgo, como así hizo la CAM.

El problema es que la entidad, para facilitar su colocación, incluyó una opción de recompra de estos lotes por la misma cantidad que los vendía, por lo que en realidad nunca transfirió el riesgo. Esto le permitió hinchar sus beneficios antes de impuestos en 210 millones, según los peritos.

Por el contrario, los expertos concluyen que que la dietas de los consejeros o las retribuciones irregulares y las prejubilaciones de los directivos, aunque no fueron correctas, no afectaron al «significativamente» al balance global de la entidad. Lo mismo ocurre con las operaciones de pases a fallidos de numerosos créditos que se realizaron en los años 2007 y 2008 con el mismo objetivo de frenar la morosidad. Los peritos señalan que fueron contrarias a la normativa pero consideran que su importe no fue suficiente para alterar sustancialmente las cuentas finales.

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