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Visto así...

En el momento procesal oportuno

La parábola tiene como enseñanza que la verdad no se alcanza conociendo solo una parte, sino el todo

En el momento procesal oportuno

En el momento procesal oportuno

Pero es que no se da cuenta? Esta pregunta es un clásico entre directivos, mandos intermedios y empleados, cuando el sujeto omitido de la oración, el jefe, no actúa ante la obviedad de unos hechos.

La parábola indostánica de los ciegos y el elefante se la oí por primera vez al gran filósofo y amigo Higinio Marín. Un grupo de hombres ciegos palpan un elefante para saber cómo es. Uno dice que es un como un pilar, porque había tocado una pata. Es una cesta, dice el segundo, porque había tocado las orejas. El que tocó la trompa creía que era una serpiente. Y así el resto de los ciegos, que, según palpaban una zona del animal, decían algo diferente. La parábola tiene como enseñanza que la verdad no se alcanza conociendo solo una parte, sino el todo. Esta metáfora se ha usado para ilustrar ejemplos en distintas disciplinas del conocimiento.

En el mundo de la empresa la fábula también tendría su aplicación. Se me ocurre que los ciegos son los diferentes departamentos que existen en cada compañía. Sus responsables son conscientes de lo que ocurre en su negociado, pero no ven la compañía al completo. El CEO es el único que ve el elefante, porque es quien coordina a todos.

Es cierto que la brecha de conocimiento entre los distintos departamentos se consigue con una correcta estrategia de comunicación transversal. Esto consigue que los ciegos puedan ver, pero sigue siendo una visión parcial, con dioptrías, ya que cada director de departamento, de lo que verdaderamente sabe, es de la parte del elefante que palpa, es decir, de la que gestiona.

Entre las habilidades que debe poseer un CEO está la de saber tomar decisiones. Tomar decisiones es elegir el qué y el cómo. Pero pocas veces se habla del cuándo. Los tiempos son muchas veces más importantes que el asunto que se decide en sí mismo. Cada decisión tiene un momento procesal oportuno para llevarse a cabo. Y, en muchas ocasiones, una decisión basada en un correcto análisis ha sido un error porque se ha equivocado el momento de llevarla a cabo. Por ello, la respuesta a la pregunta de por qué el jefe no actúa cuando todo parece tan claro y evidente es que tal vez no sea el momento de actuar. Los directivos, mandos intermedios y empleados, que se tiran de los pelos ante la pasividad de quien se sienta en el vértice de la pirámide, no tienen la visión holística o completa de lo que sucede, y la decisión, aunque ya esté tomada, tiene que esperar para implementarse.

De repente, un día, todo se activa. Y como en el efecto mariposa que describió el matemático Edward Lorenz acerca de la Teoría del Caos, una pequeña perturbación, mediante un proceso de amplificación, genera un considerable efecto. Y es entonces cuando se desencadenan una serie de acontecimientos en la empresa, y todo encaja. El CEO no sufría de parálisis decisoria, sino que estaba esperando el momento procesal oportuno, porque sabía que el animal era un elefante. Así, el caos, ahora es orden. Los tiempos son muy importantes.

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