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El bloqueo de las ventas a los países del Este por la guerra causa pérdidas de 40 millones a los cítricos alicantinos

Un 70% de las naranjas y un 20% de las mandarinas se quedan sin recolectar por la saturación del mercado europeo a causa del desvío de las exportaciones de Turquía, Egipto, Israel y Marruecos

Una explotación agrícola de la comarca de la Vega Baja con naranjas por los suelos. TONY SEVILLA

Se las prometía felices el sector agrícola de la provincia en general, y el de los cítricos en particular, cuando en plena pandemia logró incrementar de forma más que notable las exportaciones. Sin embargo, apenas dos años después, todo aquello ha quedado convertido en un mero espejismo. Y es que los productores están viviendo una campaña nefasta como consecuencia de un conglomerado de factores entre los que la guerra de Ucrania ocupa un lugar determinante. El estallido del conflicto bélico ha paralizado las exportaciones hacia los países del Este, y eso, a su vez, ha propiciado que sus principales proveedores, como son Turquía, Egipto, Israel y Marruecos, hayan desviado sus mercancías hacia el resto del mercado europeo. ¿La consecuencia? El 70% de las naranjas y el 20% de las mandarinas alicantinas de la segunda parte de la temporada se han quedado sin recolectar ante la imposibilidad de comercializarlas, propiciando pérdidas económicas cercanas a los 40 millones de euros.

El presidente de Asaja Alicante y productor de cítricos, José Vicente Andreu, recuerda que la campaña ya empezó mal por la presencia masiva en los mercados de fruta procedente de Sudáfrica, con lo que la esperanza estaba depositada en las variedades más tardías, justo las que se tenían que estar comercializando en estos momentos. Sin embargo, todo se ha ido al traste como consecuencia de la guerra. "Nosotros -destaca- no podemos exportar a Rusia a causa del embargo aplicado por la Unión Europea, pero tampoco lo pueden hacer los que eran sus proveedores habituales, debido a que las vías de entrada hacia el propio país soviético, Bielorusia y Eslovenia son impracticables a causa del propio conflicto bélico. El tráfico marítimo por el Mar Negro, sin ir más lejos, es dificilísimo". Así que, con el objetivo de dar salida a sus cítricos, Turquía, Egipto, Israel y Marruecos han optado por desviar sus ventas hacia el resto de Europa, con precios además inferiores, provocando una auténtica saturación en la que el consumo es incapaz de absorber la desproporcionada oferta.

Esta invasión ha provocado que los cítricos alicantinos se hayan quedado prácticamente sin salida, lo que se puede apreciar en los campos de cultivos, con los árboles cargados y fruta por los suelos. Y es que, según la información facilitada desde Asaja, el 70% de las naranjas se han quedado sin recolectar, lo que supone 98.000 toneladas y unas pérdidas cercanas a los 30 millones de euros, mientras que en el caso de las mandarinas, el porcentaje es del 20%, lo que representa 15.600 toneladas y un quebranto económico de 9,36 millones. "Y todo ello -alerta Andreu-, sin contar con los salarios que se pierden en la recolección o el transporte, entre otras cuestiones. Al final, podemos estar hablando de una pérdida de PIB de más de 70 millones".

Por su parte, Luis Gómez, productor de la zona de La Murada, lamenta que se estén pagando poco más de 10 céntimos por cada kilo de naranjas, cuando los costes de producción ascienden a 30, lo mismo que opina otro agricultor de Orihuela, Ángel García, quien critica que se deje entrar en la UE fruta a la que no se le exigen los mismos requisitos que a la que se produce aquí.

Por su parte, Carles Peris, secretario general de La Unió, ve otros factores más allá de la guerra de Ucrania, como es una bajada del consumo. "Hubo un repunte importante en pandemia -apunta-, pero luego hemos ido bajando, hasta situarnos casi por debajo. Lo más preocupante es que no seamos capaces de abrir nuevos mercados fuera de Europa".

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