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Activos

Los temores del campo se disipan

Los costes burocráticos preocupan al sector

Recolector de naranjas en un campo de València. | Angel Navarrete/Bloomberg.

Recolector de naranjas en un campo de València. | Angel Navarrete/Bloomberg.

Más allá del cambio sustancial vinculado al propio levantamiento de la frontera, el Brexit –hasta el momento- no ha tenido una repercusión apreciable en el tráfico comercial de naranjas y mandarinas. Así lo advierte la presidenta del Comité de Gestión de Cítricos (CGC), Inmaculada Sanfeliu. La patronal nacional de los exportadores privados señala que la campaña está funcionando «razonablemente bien», con los volúmenes habituales y con el tratamiento de producto premium que en no pocas ocasiones se da en este mercado a los cítricos españoles. «Lo peor vino antes del 1 de enero, cuando estalló la crisis desatada por la cepa británica y los camiones quedaron bloqueados. Ahora se ha organizado que los transportistas lleven su test para realizar la prueba antes de volver a Francia y no ha habido mayor problema», advierten desde esta patronal. Entre el 1 de enero y el 14 de febrero se han exportado ya a Gran Bretaña 64.854 toneladas de cítricos. 50.000 de ellas eran mandarinas. Cifras similares a las de la campaña anterior.

A medio plazo, lo que sí podría suponer una «amenaza» -reconocen las empresas- es la consolidación de lazos comerciales que puedan crearse a partir del largo listado de países terceros competidores de España con los que el Reino Unido ha suscrito acuerdos de libre comercio. «Hemos evitado los aranceles de un Brexit sin acuerdo –un 16% en mandarinas y casi un 10% en naranjas- pero Egipto, Marruecos o Sudáfrica también pasan a acceder con esas mismas condiciones y ahora, además, sin necesidad de cumplir con la regulación fitosanitaria comunitaria para evitar la entrada de plagas y enfermedades. Son dos factores a añadir a sus sensiblemente inferiores costes de producción y precios que pueden ayudarles en sus ventas a este destino», concluye Sanfeliu.

Las organizaciones agrarias también advierten de que otros productores de frutas y hortalizas de fuera de la UE, toman posiciones. «Reino Unido ya está llegando a acuerdos con países que quitan negocio a nuestros agricultores, como Sudáfrica, Egipto, Turquía o Marruecos, que se van a situar de forma más competitiva en Reino Unido, un mercado clave además para vinos y aceites», afirma el secretario general de la Unió de Llauradors, Carles Peris. En parecidos términos, AVA-Asaja teme que la actividad agraria «tenga que asumir sobrecostes por los nuevos procedimientos operativos, inspecciones y carga burocrática», agrega la entidad que preside Cristóbal Aguado. España es el primer proveedor hortofrutícola del Reino Unido, que, a su vez, es el tercer destino tras Alemania y Francia, con unas ventas anuales de 1.950 millones de euros. Se estima que cada semana parten hacia las islas alrededor de 2.500 camiones frigoríficos, según datos del Ministerio de Agricultura y de la patronal de exportadores de frutas Fepex.

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