La presencia de Fidel Chaves ha mejorado de forma ostensible el juego del Elche en los últimos partidos. El jugador onubense lleva una temporada lastrado por las lesiones y solo ha podido disputar ocho encuentros (310 minutos) y apenas ha sido titular en tres partidos

Su ausencia se ha notado. A sus 33 años, desde que volvió al Elche hace cuatro campañas, ha mostrado su mejor versión. Ya no es el jugador rápido y desequilibrante por la banda izquierda de su primera etapa. Ha cambiado su rol y, ahora, es un jugador que aporta más dominio de balón, control y dinamismo en el centro del campo

En las dos últimas jornadas, en las que ha recuperado su condición física, después de mucho tiempo apartado de los terrenos de juego y sin continuidad, ha sido de los más destacados del conjunto ilicitano

En el Nuevo Mirandilla, frente al Cádiz, salió en la segunda parte y su presencia coincidió con la mejoría franjiverde, que permitió rescatar un empate y hacer méritos para haber ganado el partido.

El pasado domingo, frente a Osasuna, recuperó la titularidad. Se desenvolvió con libertad por ambas bandas y fue determinante en la acción que supuso el tanto de la igualada de Carmona. Condujo con calidad el contraataque y, al llegar a las inmediaciones del área, supo darle la pausa necesaria al juego para dar el pase y que el sevillano marcase. 

La presencia de Fidel se antoja clave para poder soñar con el milagro de la permanencia. Cuando está en plenas condiciones, es un futbolista diferente, que permite dar un salto de calidad al juego del conjunto ilicitano. 

Fue sustituido en el minuto 69 por Ponce y muy pocos entendieron el cambio, cuando el Elche acababa de empatar y tenía al alcance de la remontada. 

El entrenador, Pablo Machín, explicó en sala de prensa que lo había cambiado porque llevaba mucho tiempo sin jugar más de 45 minutos y existía riesgo de lesión.

Una clara prueba de que el preparador soriano no quiere perder al onubense, porque es consciente de que se trata de un jugador determinante. 

Además, cuando ha actuado más escorado en la banda izquierda, se ha entendido muy bien con Lautaro Blanco. La experiencia le ha dado a Fidel más poso e inteligencia para ver el fútbol. Sabe que metiéndose hacia dentro, deja el carril libre para que el argentino pueda meter buenos centros. Como así está ocurriendo en los últimos encuentros. 

Jugador comprometido

Fidel Chaves ha demostrado en los últimos años que es un futbolista de club y muy comprometido con la franja verde

Bragarnik le renovó su contrato el curso pasado y se lo amplió hasta 2024. La intención del jugador es echar raíces en tierras ilicitanas, retirarse como franjiverde y quedarse a vivir en Elche. 

Por eso, en esta temporada tan decepcionante, se le nota que está sufriendo. Hasta ahora, solo había vivido momentos de gloria, con el ascenso a Primera División de la campaña 2019-2020 y las dos permanencias consecutivas en la máxima categoría

El futbolista andaluz sabe que su presencia en el equipo puede ayudar a revertir la actual comprometida situación. Es consciente de que la salvación es muy complicada. Pero, al mismo tiempo, conoce de su importancia, tanto dentro como fuera del campo.

Si existe una pequeña esperanza de que el Elche consiga continuar en la máxima categoría del fútbol español, pasa por ver la mejor versión de Fidel. En los dos últimos encuentros se han visto algunas pinceladas. Pero debe ir a más conforme vaya cogiendo ritmo de competición. 

Mascarell y Boyé muestran otra cara con Machín 

No solo el Elche necesita de la recuperación y de la mejor versión de jugadores como Fidel. Hay otros que también son fundamentales para soñar con la hazaña. Omar Mascarell y Lucas Boyé son dos de ellos. 

El canario y el argentino están mostrando otra cara desde la llegada de Pablo Machín al banquillo. Su rendimiento, estando lejos todavía del curso pasado, va mejorando. 

A Mascarell, el técnico franjiverde le ha dado galones. No quiere que solo sea el futbolista que ayude en la faceta de destrucción del juego por delante de la defensa. El técnico soriano le pide que pise más el campo contrario y que participe más en el juego ofensivo. Tiene libertad para abarcar más campo, incluso, está siendo el encargado de ejecutar algunas de las acciones a balón parado, algo que la temporada pasada no hacía. 

Mascarell tiene más libertad, como se puede ver en la imagen en una jugada pegado a la banda ÁXEL ÁLVAREZ

Por su parte, Lucas Boyé sigue estando muy lejos del delantero que deslumbró la campaña anterior. Por lo menos, en los últimos encuentros se le está viendo más participativo y aporta más al juego de ataque. La ansiedad por no marcar goles le sigue pudiendo. Frente a Osasuna tuvo varios remates de cabeza y un disparo dentro del área que el año pasado habrían sido goles. 

Lucas Boyé, durante el encuentro del pasado domingo frente a Osasuna AXEL ALVAREZ

El argentino, al igual que el canario, quiere y puede ayudar. Apenas hay margen de error para la salvación. Pero todo pasa porque sigan mejorando su nivel.