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Buenos tiempos para la costura en Elche

Los talleres de confección y punto tienen cada vez más demanda. Jóvenes y mayores aprenden a hacer arreglos y a realizar sus prendas

Un taller de punto, en el que se imparten clases particulares.

Un taller de punto, en el que se imparten clases particulares. antonio amorós

Son las 10 de la mañana de un día entre semana y las puertas del establecimiento de Francisca Torres no paran de abrir y cerrarse. «Es el grupo de la mañana», explica la experta en punto, que lleva más de treinta años enseñando a realizar prendas de todo tipo a quien quiere aprender. «Son buenos tiempos para la costura», explica Eva Cerdá, que es hija de Francisca, que asegura que «cada vez hay más personas jóvenes interesadas en aprender, tenemos hasta niñas que vienen los fines de semanas».

Alentadas por series, como Velvet, o por concurso de televisión, las ganas por enseñarse a coser han ido en aumento durante los últimos años, y hoy es fácil encontrar un taller en el que el único de objetivo de las alumnas sea aprender a coser y realizar punto para si mismas, o para sus familias. Las hay incluso que empezaron como terapia y ahora no tienen ninguna gana de acabar.

Este es el caso de Pepi Torres, que hace tres años, con cuarenta años, encontró en el punto una actividad perfecta para rehabilitar sus manos. «Padecía una enfermedad que me impedía articular las manos, apenas podía moverlas, y me aconsejaron hacer punto para recuperar la movilidad», explica esta vecina de Elche que ahora, tres años después, dice que «no solo muevo las manos perfectamente, si no que disfruto tejiendo todo lo que se me ocurre». Además, confiesa Pepi Torres, «aquí somos como una pequeña familia, en la que nos contamos nuestras cosas».

En otro extremo de la sala donde se imparten este tipo de clases estaba Vicenta Maciá, que, con 72 años de edad, decía que «llevo toda la vida cosiendo. He hecho mantas, chaquetas, jerseys de punto, bordados... Para mi esto también es una terapia, que me mantiene entretenida haciendo algo que me llena».

No muy lejos de este establecimiento de punto, también en el centro de Elche, está a punto de abrir un taller de costura. Se trata de un proyecto impulsado por la diseñadora Iris Ortega, que hace pocos años dio un giro a su vida para que la moda pasase a ocupar un espacio preferente.

Iris Ortega explica que «estaba estudiando en Murcia una carrera, Filología Clásica, y entré en contacto con una academia de corte y confección para poder hacerme mi ropa, ya que la que había en las tiendas no me gustaba, y quería hacerme mis cosas».

Así empezó la historia de Iris Ortega que pasados los años acabó cambiando la carrera de Filología Clásica por la aguja y el dedal, para diseñar sus propias creaciones de moda. «Dejé la carrera para estudiar corte y confección, y ahora tengo la ilusión de montar en el centro de Elche mi propio taller, donde, además de crear mis colecciones, pueda enseñar a otras personas que estén interesadas en coser su propia ropa».

Por el momento Iris Ortega da consejos a sus amigas, pero en pocos meses, explica, «espero tener montado el taller y empezar a dar clases, ya que durante los últimos años ha ido aumentando el número de personas jóvenes que se quieren hacer sus propios arreglos, y coserse su ropa».

Esta joven diseñadora de Elche, de 31 años, destaca que «la mayor satisfacción es cuando entrega una prenda a la persona que te la ha encargado, y le ves la cara si le gusta. Yo empecé cosiendo para mí, luego mi madre me pedía alguna prenda, y así, poco a poco, he ido confeccionando para conocidos».

Además, Iris es de las que asegura que el sector de la moda está en un buen momento. «Es un buen sector en el que trabajar, y durante los últimos años se nota el tirón de la gente joven que está cada vez más interesada en aprender».

Las clases también se pueden recibir online

No tener tiempo para ir a clases presenciales en los talleres tampoco es una excusa para quien quiera aprender a coser o a hacer punto. Hoy en día es muy fácil encontrar tutoriales en internet para aprender paso a paso, o apuntarse a clases que se imparten online. La nuevas tecnologías también son buenas aliadas de las personas que, tengan la edad que tengan, decidan aprender a coser, por afición o para acabar dedicándose al mundo de la moda.

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