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Las excavaciones en La Alcudia localizan las primeras casas íberas del yacimiento

Los arqueólogos de la Universidad de Alicante documentan viviendas de ámbito doméstico y un gran edificio de hace 2.400 años, de un período cercano al de la Dama de Elche - En los trabajos se han hallado también vestigios romanos, islámicos, visigodos y contemporáneos

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Primeras casas íberas halladas en las excavaciones en el yacimiento de La Alcudia en Elche. Antonio Amorós

Un total de 25 siglos de historia en dos metros de tierra. Las excavaciones en el yacimiento de La Alcudia de Elche que está realizando la Universidad de Alicante (UA) han documentado vestigios que van desde la época Ibérica (siglos III y IV a.C.) hasta la Edad Contemporánea, pasando por la Islámica (VIII d.C.), con fases romanas alto y bajo imperiales y visigodas que ya se habían documentado. Todo en una misma zona, donde las civilizaciones se han ido «superponiendo», cada una con sus construcciones y objetos, aprovechando en muchos casos las edificaciones existentes, que se han alterado. Así, se han hecho importantes descubrimientos nunca antes documentados en este yacimiento de Elche, donde se asentó la antigua Illici Augusta. Por primera vez, se han hallado casas domésticas íberas del siglo IV a.C. Además, sobre ellas hay restos de una fase de construcción de gran nivel del siglo III a.C., de época Ibérica, un gran edificio que data de la II Guerra Púnica. Se han localizado así las primeras edificaciones íberas de ámbito doméstico que se localizan en La Alcudia, del siglo III y principios del IV a.C., un hito muy importante.

«Hablamos de un contexto histórico muy importante, y niveles domésticos anteriores, muy novedosos en La Alcudia», explica la directora de la excavación y catedrática de Arqueología, Sonia Gutiérrez, quien destaca la localización de unas pesas de telar muy bien conservadas dentro de esas viviendas, donde han aparecido materiales relacionados con la producción de textiles. Todo, bajo una secuencia de ocupación continuada en la zona. Se trata de un hallazgo muy destacado, construcciones domésticas de una época cercana a la que se fecha la Dama de Elche, el busto íbero que es el mayor reclamo de este yacimiento, donde se encontró hace ahora 125 años.

Uno de los arqueólogos de la UA pone un líquido a las pesas de telar íberas para evitar su deterioro. Antonio Amorós

Además, otro hallazgo importante es el de una monumental estructura de mampostería de casi un metro de espesor y de gran longitud, con refuerzo seriado de vigas de refuerzo cimentada en restos anteriores. Nunca antes se había documentado ningún muro con esa anchura, ni con esa técnica constructiva en ningún otro edificio romano localizado antes en La Alcudia. «Creemos que marca el límite de un edificio importante, en una estructura en ele enorme», explica la codirectora de la excavación, Julia Sarabia.

Esta excavación, dentro del proyecto «Domus: vivir en Ilici», forma parte de las iniciadas en 2017 por la UA, con una ayuda de 15.000 euros. El Ayuntamiento de Elche contribuye con la contratación de tres peones que ayudan en las tareas. El objetivo de este proyecto es conocer la secuencia arqueológica del sector residencial de la ciudad de Ilici. La primera fase de los trabajos, que finalizaron en 2021, se desarrolló en el sector 4F del yacimiento, entre las dos domus romanas conocidas, y ahora se ha ampliado el área de trabajo en zonas aún no exploradas o sobre las que no había información, en unas excavaciones que acaban de concluir. Allí se evidenció, por primera vez, una ocupación islámica temprana (siglos VIII y IX) y ahora se ha localizado un asentamiento íbero con edificaciones del siglo III a.C.

Las excavaciones se han realizado en el lugar donde se localizaron dos casas romanas, el único espacio donde se había documentado toda la secuencia de la ciudad. «Había muchos vacíos y horquilla cronológica que no se había documentado y queríamos entender cómo funcionó la ciudad en esta zona del yacimiento que siempre fue residencial, donde estarían las casas de la gente», explica Sarabia.

En primer término, las viviendas domésticas de época Ibérica halladas en las excavaciones, que se suman a otros vestigios localizados. Antonio Amorós

En 10x15 metros

En lo excavado, en un trozo de tierra de 10x15 metros, se han hallado restos desde el siglo IV a.C., época Ibérica, hasta el siglo X, época Islámica, cuando se abandona como centro urbano y poco después se fundará la Elche actual. «Hay un entramado enorme de casas, de calles, de estructuras, de elementos de esos quince siglos, alterándose unos con otros, es muy complejo de excavar y documentar», señala la arqueóloga mientras los exalumnos de la UA contratados, ahora arqueólogos, y los tres alumnos predoctorales, que integran el proyecto, siguen con su labor bajo un sol de justicia.

Tras excavar, han aparecido los primeros espacios domésticos íberos, casas y materiales, que se han hallado en La Alcudia y que corresponde a la civilización que aquí vivió hace 2.300 y 2.400 años. Sarabia pone el foco de atención en unas pesas con agujeros hechas de barro cocido que han hallado y que irían en los telares tradicionales para hacer tejidos, y que se usaban en el ámbito doméstico. La estructura de las casas ibéricas localizada tienen edificaciones posteriores con sillares, cada una de una época diferente, pero se conservan los vestigios íberos. «La transformación ha sido brutal a lo largo de los siglos», expresa Sarabia. Además de las edificaciones domésticas íberas, se han localizado las primeras fases arquitectónicas de lo que sería la colonia romana, del siglo I a.C. Ilici es la única colonia romana de la provincia de Alicante, el resto son ciudades y municipios de un rango menor.

Equipo de arqueólogos de la UA que ha trabajado en el proyecto. Antonio Amorós

En poco más de dos metros es tanto lo hallado que sorprende. Desde los vestigios íberos y romanos, hasta una balsa de riego del siglo XIX casi ya casi al nivel de la superficie actual del terreno. También una habitación de época islámica o estancias visigodas. Además, numerosos restos de objetos que se intentarán recomponer, como vasijas y ánforas, y de animales que formaron parte de la dieta de quienes vivieron aquí hace siglos. Conforme se va bajando en esos escasos poco más de dos metros de profundidad excavados se encuentran restos de edificaciones de todas las épocas.

Ahora se consolidarán esos restos hallados, para evitar su deterioro, y se integrarán en los itinerarios museográficos del parque arqueológico, explicando su historia con paneles. Además, los materiales encontrados, como las pesas de telar, irán a los fondos del Museo Monográfico de La Alcudia, una vez se hagan los estudios pertinentes sobre los mismos durante los próximos meses y el inventariado. «Vamos a hacer una reconstrucción de la secuencia histórica desde lo más moderno a lo más antiguo, para que la gente entienda la historia de La Alcudia», indica Sarabia.

Algunos objetos hallados, y reconstruidos, en excavaciones anteriores. Antonio Amorós

Las excavaciones en esta zona, que finalizarán en 2025, se retomarán el próximo año centradas en la época altomedieval y en sacar a la luz la parte trasera de un edificio de época visigoda que han localizado.

Por la actual Alcudia, que significa meseta, altozano, altura en definitiva, pasaba la Vía Augusta, la calzada romana más larga que discurría desde los Pirineos hasta Cádiz. Lo más antiguo hallado es del 5.000 a.C., restos del Neolítico. «Aún en el yacimiento no se han excavado los niveles prehistóricos», explica el director del yacimiento, Alejandro Ramos. Queda mucho trabajo por hacer.

Parte del equipo clasificando los restos hallados en el yacimiento. Antonio Amorós

En busca de un acueducto

Un equipo de arqueología de la UA trabaja desde esta semana en las Termas Orientales al tener indicios de que bajo tierra se encuentra esta estructura romana, tras pasar un georradar

Un equipo de arqueólogos e investigadores de la Universidad de Alicante (UA) trabaja a destajo desde esta semana en las Termas Romanas del yacimiento arqueológico de La Alcudia. Buscan, nada más y nada menos, que un acueducto romano, del que tienen indicios de que se encuentra bajo tierra en esa zona. El georradar que utilizaron previamente muestra una estructura un tanto profunda que se podría corresponder con ese elemento de época romana. El equipo está dirigido por el catedrático de Historia Antigua Jaime Molina y trabaja dentro del proyecto que se ha llamado «Astero». Una treintena de alumnos de la UA, tanto de grado como de máster, realizarán a lo largo de julio sus prácticas aquí, en una búsqueda que nunca olvidarán. 

Las termas son del siglo II, con continuidad hasta, al menos, el siglo V, y es uno de los principales complejos termales de la antigua colonia Ilici que, dadas sus dimensiones, tendrían carácter pública. Es precisamente aquí donde buscan parte de ese el acueducto. «Queremos encontrar la palestra, el patio porticado donde se hacía gimnasia antes de hacer el circuito termal, y un acueducto, que esperamos confirmar su existencia», explica Jaime Molina. 

Los trabajos se prolongarán durante las próximas semanas y se van a llevar a cabo excavaciones en distintos puntos, donde se cree que podrían hallarse restos de ese acueducto. «Si hubiera acueducto sería un gran hallazgo», señala el catedrático, quien explica que significaría que habría un sistema de recogida de aguas del Vinalopó y un sistema de conducción en el Camp d’Elx. El georradar, que ha hecho una lectura de cinco metros bajo tierra, ha mostrado unas zonas donde han aparecido unas estructuras que, según el experto, serían la base del acueducto en apariencia. 

Abastecería a la ciudad

Según la hipótesis que plantea el equipo de la UA «existía tal acueducto que entraba en la ciudad y la abastecía», señala Molina. Durante las dos primeras semanas de excavación podrán determinar si realmente es así, algo en lo que confía todo el equipo del proyecto. Además, avanzarán en las fases de evolución de la ciudad y de las termas para ver cómo van cambiando. 

En esta zona, el sector 7F, se realizan excavaciones desde hace cinco años, incluso se mantuvieron durante la pandemia. Además del equipo, cuentan con unos peones que ha contratado el Ayuntamiento de Elche para ayudar en las excavaciones. Los primeros trabajos están consistiendo en la limpieza de la zona y en los perfiles, y ya se han iniciado las primeras excavaciones. «Teníamos muchas ganas de recuperar las excavaciones con los estudiantes, que aprenden aquí a leer la tierra y a hacer sus prácticas, ya que el sentido de este proyecto es que se formen como arqueólogos», señala Molina. «La Alcudia no tiene comparación, es donde se puede comprender realmente la historia de Roma», explica el profesor.  

Tras su descubrimiento en 1998, el sector excavado de estas termas fue parcialmente desmontado, restaurado y consolidado hasta alcanzar su estado actual, aunque las salas de su parte septentrional y oriental están todavía en fase de excavación, consolidación e investigación.

Menos de un 15% del parque arqueológico se conoce

Un 85% de las 110 hectáreas de La Alcudia siguen siendo un misterio para los arqueólogos


Menos de un 15% de la superficie actual del yacimiento de La Alcudia se ha excavado y documentado. De sus 110 hectáreas queda, por tanto, un 85% de terreno aún sin explorar, que guardará bajo tierra miles de historias y vestigios que irán saliendo a la luz con el paso de los años, cuando las excavaciones vayan avanzando. «Sólo se habrán excavado unas 11 o 12 hectáreas», señala el director del yacimiento, Alejandro Ramos.

Ramos explica que no sólo es la superficie que queda «virgen» sin explorar, son también las excavaciones que se han quedado en un nivel intermedio, y aún hay fondo para seguir encontrando vestigios. La Universidad de Alicante, propietaria del yacimiento arqueológico, retomó las excavaciones en 2017. El Plan Redactor pretende potenciar el conocimiento y proyección cultural de La Alcudia, y que sea compatible su visita con la socialización del BIC. Desde la Prehistoria hasta la época Islámica hubo una «ocupación ininterrumpida» aquí, por lo que «queda muchísimo por excavar, más documentar lo que se va encontrando», dice Ramos. «Es como el símil de la cebolla, quitas capas, que hay muchas, y después hay que documentarlo con una metodología precisa», añade la arqueóloga Julia Sarabia.

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