40 años de amor por las acuarelas

El pintor afincado en Elche Jesús Lozano, Saorin, repasa en un libro su obra en las últimas cuatro décadas

Su trabajo hiperrealista realiza una mirada al futuro con homenajes a lo rural

Jesús Lozano, Saorin, con uno de sus últimos trabajos junto al libro recopilatorio de su trayectoria.  | ANTONIO AMORÓS

Jesús Lozano, Saorin, con uno de sus últimos trabajos junto al libro recopilatorio de su trayectoria. | ANTONIO AMORÓS / j.r.esquinas

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Para él Velázquez siempre fue el genio supremo y Federico Madrazo el «más de lo más» pintando la soberbia y la dulzura en un retrato. Ambos fueron una fuente de inspiración de la que beber, aunque su genuino sello ha terminado siendo tan marcado que se ha paseado por medio mundo recogiendo premios.

Jesús Lozano, conocido como Saorin (su apellido materno) en el mundo artístico celebró algo importante hace unos días. El pasado 19 de octubre el pintor de Jumilla, pero afincado desde 1984 en Elche, presentó «Saorin, archivo de la memoria». Se trata de un completo recopilatorio que recorre todas sus obras desde su primera exposición individual en 1982 en Jumilla en la Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, y termina cuarenta años después, en julio de 2022 con la «II Exposición Colectiva e Internacional Watercolor» de la Casa de Cantabria, en Madrid. El acto de presentación fue en el aula de la Universidad Miguel Hernández de la Plaça de Baix y estuvo conducido por el escritor José Jurado Ramos.

Inicios

Este libro, de alguna manera, representa la madurez de un autor que aprendió de sus errores en la soledad de su estudio, y se puede ver la evolución a lo largo de las 225 páginas, las más de 800 imágenes y 79.905 palabras. Se define autodidacta porque nunca cursó estudios de Bellas Artes ya que compaginó su trabajo de funcionario con la afición de la pintura, que, reconoce, le ha colmado de felicidad.

Presentación del libro hace unos días.  | ANTONIO AMORÓS

Presentación del libro hace unos días. | ANTONIO AMORÓS / j.r.esquinas

Ahora, ya jubilado, sigue teniendo un despertador biológico para madrugar, desayunar y ponerse como un clavo a las 10 horas sobre el caballete, con parón para comer y enlazar con la noche. «Hay que ser disciplinado», asiente.

Vocación

Cuando uno departe unos minutos con Saorin se encuentra con la vocación hecha persona. Cada palabra que emite tiene matices, los mismos que transporta con su arte. Se para detenidamente en una de sus obras de 2013 que representan el sentido de la privacidad y el celo por la intimidad y, mientras explica su sentido narra a INFORMACIÓN que aprendió una gran lección: «huir de lo pintoresco, lo anecdótico y del sentimentalismo».

También traslada que su enfoque no se aferra al pasado si no que tiende a pensar en el futuro, de dentro hacia afuera. Y un ejemplo es el «ayer y el hoy», un trabajo hiperrealista en el que se aprecia la estancia de una casa de campo abandonada por la que entra la luz. Al otro lado del ventanal hay un aerogenerador, el molino de viento del siglo XXI, que evidencia el contraste entre generaciones y cómo unos tiempos abren paso a otros.

Saorin en su casa repasa la obra que acaba de publicar sobre sus últimos cuarenta años de trayectoria artística

Saorin en su casa repasa la obra que acaba de publicar sobre sus últimos cuarenta años de trayectoria artística / Antonio Amorós

213 exposiciones

Saorin ha participado en 213 exposiciones en España y el extranjero llegando a exponer incluso en la muestra «Los 25 mejores de la Acuarela Española» celebrada en Nueva York en 1995, o en la colectiva internacional «Canson Prix 2011» de París. La última exposición colectiva internacional en la que participó fue en 2021 en el XXIV Simposio Europeo de la Acuarela en Alemania.

Durante su recorrido ha conseguido más de 45 premios, la mayoría nacionales, destacando el Premio Extraordinario e Internacional Reina Sofía, en 2006, y el Premio de honor otorgado en 2014 por la fundación Jorge Alió a la mejor trayectoria profesional y artística.

Obras en museos

También puede congratularse de tener 32 obras atesoradas en museos, colecciones públicas y fundaciones. Quienes han aprendido de sus creaciones lo definen como un maestro de la técnica de la acuarela por su virtuosismo. Que se trata de un artista «que pinta el sentimiento de lo vivido en su estado actual».

Saorin pinta en su estudio en Elche hace unos días

Saorin pinta en su estudio en Elche hace unos días / Antonio Amorós

De igual forma, plasma con criterios propios el crudo realismo, y a través de él se permite las licencias de hacer homenajes a tiempos de antaño, a los modos de vida rurales y a su entorno y familiares. Entre sus obras pueden verse inmortalizados aparejos del campo de su suegro y realiza composiciones de distintos elementos que en la vida real no convergieron pero que plasmados en el lienzo adquieren una realidad pasmosa. Y es que hay que afinar muchas veces el ojo para diferenciar si se trata de un cuadro o una foto del estilo tan natural que tiene el autor para meterse dentro de la degradación que ha ocasionado el paso del tiempo. Entre cal, azulete y descorchones cuenta historias de cómo unos hogares cayeron en la desolación.

También repasa cómo evolucionó la cama «porque a través de donde uno ha dormido se ven los cambios». Uno de sus lemas es que la pintura tenga que contarle algo, y acaba siendo el reflejo de lo que le ha tocado vivir.