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Medio Vinalopó

La plaga ha desaparecido pero persisten los daños en los cultivos de la zona

La plaga de conejos que hace unos años provocó importantes daños en los cultivos del Medio Vinalopó ha dejado de ser un problema. La sequía y las enfermedades víricas han diezmado la población de este mamífero lagomorfo en una cifra cercana al 70 por ciento. Son las estimaciones que cazadores y agricultores de la comarca realizaron ayer a este diario apuntando, como causa predominante, la falta de agua por la escasez de lluvias registradas a lo largo de 2014, que fue el año más seco del último siglo y medio.

Con la desparición de la plaga de conejos silvestres se está produciendo un fenómeno inusual. Los zorros, que son sus principales depredadores, están acercándose a los núcleos habitados, tanto en el término rural como en las ciudades, en busca de alimento con el que subsistir. Suelen hacerlo al atardecer o de madrugada y, aunque acuden principalmente a los contenedores de basura, también pueden acechar a las mascotas domésticas -a los gatos fundamentalmente porque de los perros huyen- y a los animales de granja o pequeños mamíferos.

Precisamente, en las últimas semanas han sido varias las personas que han visto a zorros pululando por el polígono industrial Campo Alto de Elda. Algunas de estas astutas raposas, según han relatado los propios testigos, han llegado incluso a cruzar la transitada carretera de doble sentido que une las localidades de Elda y Monóvar, a la altura del Centro Excursionista Eldense, para dirigirse con sorprendente tranquilidad hacia el cauce del río Vinalopó. Otro tanto está ocurriendo en la zona de chalés de la sierra de Camara y también en Petrer es cada vez más habitual su presencia nocturna en la urbanización residencial de la Loma Badá y en la rambla de Puça. No son peligrosos para el ser humano, de hecho es el «animal» al que más temen, pero ya han dado más de un susto a quienes se dirigen por las noches a depositar la bolsa de basura en los contenedores situados en las zonas rurales.

A la alta mortandad de conejos de monte por la falta de agua cabe añadir la baja natalidad registrada en el último año por el mismo motivo. Pero, además, la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica del conejo (EHV) también hicieron estragos en la pasada campaña. La mixomatosis la causa un virus del continente americano que es especialmente agresivo con los conejos del género Oryctolagus. Fue introducido en España desde Francia y causó la muerte de cerca del 90% de los conejos silvestres.

La EHV la produce un calicivirus y fue descrita por primera vez en 1984 en China. Cuatro años después llegó a España y puede causar la muerte de un ejemplar sano por hepatitis vírica en unas horas.

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