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La demanda de vivienda en Elda cambia de los pisos pequeños a las casas con jardín y áticos

Los espacios reducidos o sin balcón quedan relegados a los últimos puestos en el mercado inmobiliario - Las consultas de parejas jóvenes en busca de su primer hogar se triplican a lo largo de este año

El casco urbano de Elda, con la sierra del Cid al fondo. | ÁXEL ÁLVAREZ

El mercado inmobiliario en Elda se mantiene activo a pesar de las dificultades económicas que se han derivado de la crisis sanitaria. La compra de viviendas de segunda mano ha continuado al alza en los primero meses de 2021, en cifras similares a las que se registraron en los años previos a la irrupción de la pandemia en marzo de 2020. Por el momento, en función de los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística, todo parece indicar que el mercado inmobiliario, tanto de Elda como del resto de España, se ha estabilizado y atraviesa un momento de bonanza tras un período marcado por la incertidumbre entre compradores y vendedores.

El barrio Fraternidad se encuentra inmerso en un proceso revitalizador con la reforma de inmuebles antiguos

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Lo cierto es que entre los meses de junio y diciembre de 2020 las agencias inmobiliarias de Elda recibieron un aluvión de peticiones de parejas interesadas en comprar o alquilar casas con jardín o terraza, bungalows y áticos. Un cambio de gustos y preferencias que tuvo el efecto contrario en los pisos pequeños o sin balcón. Pues bien, según se informa desde el sector, esta tendencia ha continuado igual durante los primeros meses de 2021. Prueba de ello es que el número de solicitudes de información recibidas por parte de parejas jóvenes en busca de su primera vivienda se ha triplicado en la ciudad. Y ello a pesar de que muchos particulares, al no percibir seguridad económica, optaron por no poner sus propiedades en venta. Pero el interés por comprar no disminuyó, lo que ha mantenido el mercado activo pese a las dificultades surgidas con la pandemia.

«El confinamiento por el coronavirus nos ha forzado a pasar mucho tiempo en casa, algo a lo que la mayoría no estábamos acostumbrados. Eso ha hecho que se empiecen a valorar determinadas características que hasta ahora pasaban inadvertidas o, como mínimo, no eran determinantes a la hora de decidir entre una vivienda u otra», explica Germán Rubio Sánchez, gerente del grupo Rubisán de Elda. «Aunque sigue existiendo demanda de pisos pequeños o sin balcón, se ha reducido considerablemente y la mayoría de solicitudes que llegan a través de los portales inmobiliarios, al menos en Elda, son para viviendas con jardín o terraza», precisa.

El cliente tiene ahora mucho más en cuenta el espacio exterior a la hora de adquirir o alquilar un hogar. Pero el espacio interior también ha ganado protagonismo. El comprador prioriza más que nunca las viviendas luminosas, exteriores, bien distribuidas y con habitaciones amplias.

En cuanto a la ubicación, ganan las zonas menos pobladas, cercanas a áreas verdes o alejadas de los núcleos urbanos. Desde el sector se coincide en señalar que el aumento en la demanda de este tipo de vivienda es evidente. Pero también lo es la escasez de la oferta, lo cual podría suponer una caída en el número de compraventas a formalizar este verano. «De todos modos siempre existe un comprador para cada casa o piso y cualquier momento puede ser bueno para vender, como se ha demostrado durante esta pandemia», subraya Germán Rubio aludiendo a que muchas personas que llevaban tiempo pensando en comprar, aceleraron el proceso justo después del primer confinamiento, lo que causó un incremento inesperado en el número de ventas. «De hecho se vendieron más pisos y casas en un mes que en los cinco meses anteriores», informa.

Los locales urbanos siguen una tendencia de precios a la baja por falta de interés en adquirirlos o alquilarlos

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Otro aspecto a destacar es que la demanda de vivienda de alquiler es cada vez mayor. «Sin embargo hay una oferta muy reducida en la ciudad y eso, como es normal, está encareciendo los precios», explica Sergio García, agente de vendedores inmobiliarios. «Locales bajos, tanto para alquilar como para vender, sí hay muchos en Elda pero la demanda es muy baja en estos momentos, así que los precios han caído en comparación con el de años atrás», puntualiza.

Otra tendencia que se está dando en la ciudad entre parejas jóvenes es la adquisición de viviendas de segunda mano en el barrio Fraternidad. Concretamente entre la Gran Avenida y la calle Jaime Balmes. Son casas unifamiliares muchas de ellas heredadas con precios que pueden oscilar entre los 55.000 y 65.000 euros. Se trata de viviendas antiguas que necesitan una reforma pero ofrecen la posibilidad de habilitar un garaje privado. En los últimos años se ha realizado una veintena de reformas de este tipo, lo que está contribuyendo a revitalizar una zona que estaba envejeciendo. Además, este fenómeno está ejerciendo un equilibrio poblacional frente a la predominante expansión de la ciudad hacia la avenida de Ronda.

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