Tras la ruptura de bloques

PSC y Òmnium descongelan sus relaciones

La prueba de que se rehacen vínculos la tenemos en las agendas de las últimas dos semanas

Cartel de una campaña de Òmnium junto a un anuncio electoral del PSOE en Cataluña.

Cartel de una campaña de Òmnium junto a un anuncio electoral del PSOE en Cataluña. / Joan Mateu Parra

Sara González / Carlota Camps

El president Pere Aragonès habla de "nueva etapa". El líder del PSC, Salvador Illa, de "pasar página". Y el expresidente y líder moral de Junts, Carles Puigdemont, apela a una "etapa inédita". Tres maneras distintas de bautizar el periodo posprocés que se abre en una Cataluña donde los bloques que antaño parecían pétreos se han acabado deshaciendo como un terrón de azúcar. La suma que ha hecho posible la investidura de Pedro Sánchez es el paradigma de que ya no hay escollos que impidan los pactos entre socialistas e independentistas, un deshielo que se traslada también a las relaciones del PSC con entidades como Òmnium Cultural.

La prueba de que se rehacen vínculos la tenemos en las agendas de las últimas dos semanas. Al acto que la entidad presidida por Xavier Antich celebró el pasado 25 de noviembre para reivindicar la amnistía como una "conquista" asistió la teniente de alcalde de L'Hospitalet, la socialista Rocío Ramírez. Que el nuevo Gobierno se haya comprometido con esta medida para dar carpetazo a las causas judiciales derivadas del 'procés' supone, sin duda, desbrozar recelos entre ambas partes, pese a que Òmnium continúa defendiendo avanzar hacia un referéndum de autodeterminación que tanto el PSC como el PSOE rechazan.

En busca de la "normalización"

Hubo retorno tres días después. El martes de la semana pasada fue Marina Gay, miembro de la junta directiva de Òmnium, la que participó en una mesa redonda en la sede del PSC para hablar de la salud del catalán. Illa aprovechó la presentación de la jornada para sacar pecho del impulso que su partido ha dado a la lengua, cuya defensa es buque insignia de la entidad independentista, creada en 1961 para combatir la censura y la persecución de cultura catalana.

El 'primer secretari' hizo mención a la consolidación del uso del catalán en el Congreso y del impulso para que sea oficial en la Unión Europea, ambas cuestiones fruto del imperioso acuerdo con los independentistas para garantizar la continuidad de Sánchez. También de haber participado del consenso para proteger el catalán como lengua vehicular en la escuela y de estar implicado en el Pacte Nacional per la Llengua.

Fuentes del PSC explican que se busca una "normalización" de las relaciones con la entidad y que, por lo tanto, se trabaja para un "acercamiento" ahora que el contexto es más proclive para ello. Y es que se trata de la organización que más socios tiene en Cataluña -165.000-, un peso que no puede obviar nadie que gobierne o pretenda gobernar -como es el caso- la Generalitat y que lo haga bajo el sello de la "convivencia" y la "reconciliación", dos banderas que ondea Illa. Cabe decir que el hecho de que Òmnium se haya desmarcado del camino unilateralista y antipartidos de la ANC también allana el terreno.

La "conquista" y fiscalización de la amnistía

A su vez, a la entidad presidida por Antich, que aboga por los grandes consensos que traspasen las fronteras del independentismo, y que insiste siempre en su discurso en que su senda puede interpelar al 80% de los catalanes, también le interesa reforzar los hilos de relación con los socialistas y que su interlocución no sea excepcional. La defensa del catalán siempre ha mantenido un cierto vínculo entre las dos organizaciones -en Òmnium saben que para defender la lengua es imprescindible remar con el PSC-, pero ahora cobra más importancia, a las puertas de la aprobación de la amnistía. Se trata de una demanda que la entidad lleva años predicando y que la noche del 23 de julio, con la nueva aritmética del Congreso encima de la mesa, vieron como una oportunidad para que prosperara.

De hecho, al día siguiente ya empezaron una campaña -sin focos- para que esta fuera la principal exigencia de ERC y Junts; y pusieron a disposición de los partidos todo el trabajo que venían realizando al respecto desde hacía años, especialmente el recuento de quién debería beneficiarse de la medida. Reconocen que el redactado de la ley finalmente registrada no es el que ellos ambicionaban, pero ven como una "conquista" que se haya pactado y, sobre todo, que el PSOE se la haya hecho suya. A partir de ahora, según explican desde la entidad, su trabajo será presionar para mejorarla vía enmiendas y, más aún, fiscalizar que se aplique correctamente por parte de los tribunales, ayudando a todos aquellos anónimos a los que pueda beneficiar. Además, más allá de la amnistía, en Òmnium también miran de reojo el rol que pueda asumir el PSC una vez se celebren las elecciones catalanas dentro de poco más de un año.

Un vínculo que nunca se rompió del todo

Aunque públicamente la interacción entre los mandamases de ambas partes se había reducido en los últimos años coincidiendo con los momentos álgidos del 'procés', sí que hay dirigentes socialistas que a título personal han mantenido vínculo con la entidad. Es el caso de la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, que en 2017 se opuso a la aplicación del 155 que fue respaldada por el PSOE y que participó en actos en defensa de los derechos y la libertad de expresión organizados por Òmnium, además de visitar al exlíder de la organización Jordi Cuixart cuando estaba en prisión. También el expresident José Montilla lo hizo en 2019. Y ampliamente comentado fue el abrazo que el entonces ministro de Política Territorial Miquel Iceta se dio con Cuixart en mayo de 2021, en la toma de posesión de Aragonès como presidente de la Generalitat.