Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Listas negras

Una vez me metieron en una lista negra. Pero era una lista negra más grande que el listín telefónico de Tomelloso. En cuanto entré y saludé me dije que eso no era una lista negra interesante y elitista, que ahí entraba cualquiera. Puaf. No tenía mérito. Era una lista negra hecha por un advenedizo, sin duda, un inexperto, un redactor de listas negras novato al que se le colaba todo el mundo; para él todo quisqui era listable y negro.

Yo mismo hice una vez una lista negra, pero soy tan blando y poco sectario que solo acerté a meter a uno y lo metí porque era amigo y además despistado y no se iba a enterar y no me iba a recriminar nada. Era una lista negra de gente que pide más mermelada para la tarta de queso, ya ven, una porquería de lista negra, que por la mermelada debería ser bermellona o encarnada o rojiza. Ah!, también metí en una lista negra (un saludito, mamoncete) al que tuvo la idea de quitar la película diaria de cine español por la noche en La 2. Y ahí sigue el tío. Él ni siquiera sabe que sigue en mi lista negra, continúa haciendo su vida normal, pero seguro que figura en otras listas.

¿Habrá una lista negra de listas negras? ¿Se mancha las manos el que hace listas negras? ¿Son las listas blancas más interesantes que las negras? ¿Mancha esa negritud al que está en ella inscrito o al que la realiza? ¿Es más negro el que la encarga o el que la elabora?

Hay listas negras de jueces, de periodistas, de políticos. De profesores. Supongo que de todos los gremios. Las habrá de arquitectos y hasta el obispo tendrá su lista negra de curas a los que no favorecer. Tus compañeros de lista negra dan medida de tu importancia. Una lista negra es como una antología a la inversa. Hay quien se enfada por no figurar en una lista negra. Pertenecer a determinadas listas negras te da prestigio. Hay listas negras que son como el colesterol: no te enteras. Estaría bien que salieran en los análisis: oiga, que tiene usted el ácido úrico revolucionado y está en tres listas negras. En España se han hecho más listas negras que tortillas, lo cual no es óbice para que haya listas negras con cebolla y sin cebolla o que te cojas un cebollón y ya por eso alguien te meta en una lista negra. Es divertido quedar en un restaurante para hacer la lista negra de tus restaurantes. La lista negra es el único escrito cuyo autor prefiere no ser conocido. Pues estamos listos.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats