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Juan Carlos Padilla Estrada

Las crónicas de Don Florentino

"Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo" Albert Einstein

─No tenía razón el bueno de Albert.

─¿Cómo? Eso es más cierto que el e=mc2.

─Entonces, ¿Cómo es posible que los humanos hayamos alcanzado el grado de desarrollo tecnológico que disfrutamos o la longevidad actual, que se acerca poco a poco al siglo?

─A pesar.

─¿Perdón?

─Que eso es a pesar del propio homo sapiens sapiens.

─No entiendo.

─Sencillo: El motor de desarrollo de la especie humana es tan potente que sigue girando pese a los propios individuos. Hay tanto talento desperdigado entre los especímenes que logra superar cotas de estupidez casi, solo casi, infinitas.

─No acabo de verlo.

─Veamos: Echa un vistazo a los líderes de los países más avanzados. Y no sirve la excusa medieval de la sangre: Ahora son casi todos elegidos. Y todos, en mayor o menor grado, soportados.

─Vamos a ello.

─Comencemos por el Imperio: Trump. Sigamos por Europa: Boris Johnson, el inefable Sánchez, Salvini. En Rusia tenemos a Putin, sin comentarios que no me gustan los bocadillos de plutonio. Saltemos a Sudamérica: Maduro, la Kitchner, Bolsonaro… Un jugador de criquet en Paquistán, Alexander Lukashenko, el premier de Bielorrusia, que aseguró que el vodka es el mejor antídoto contra el covid 19, Kim Jong-un en Corea del Norte, y en España…

─Para, para, por favor.

─Yo paro, pero esto es lo que nos gobierna.

─Vale. Acepto líder político del siglo XXI como “espécimen alejado de la plenitud intelectual que se le supondría para poder guiar a un colectivo hacia la consecución de sus fines”.

─Es una pedante manera de decirlo. Pero sí, más o menos.

─Pero no dejarás de reconocer que hay un numeroso colectivo de individuos que son los que realmente hacen avanzar a la sociedad: Científicos, humanistas, pensadores, intelectuales…

─Buuuu… eeeeee… noooo…

─A ver. Que me temo lo peor.

─Echémosle un vistazo a los Ig Nobel, los anti-premios Nobel, que premian cada año aquellos estudios tan absurdos que parecen tratarse de una broma, pero que fueron llevados a cabo por sus autores completamente en serio.

─Ufff…

─Uno de ellos ha recaído en dos viejos conocidos nuestros, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el brasileño Jair Bolsonaro, que han mostrado a la humanidad cómo pueden influir de forma inmediata sobre la vida y la muerte más que los médicos y los científicos. Muy merecido por sugerencias como inyectarse desinfectante contra el covid-19 o calificar la enfermedad, que ya ha producido casi un millón de muertos en todo el planeta, como una «gripezinha»

─Pero son políticos…

─Cierto. Pero hay más. El premio de ciencia de materiales fue a parar a un equipo internacional que fabricó un cuchillo con heces humanas congeladas. Lamentablemente, demostraron que no corta bien.

─¡Qué asco!

─En el terreno del comportamiento humano, el galardón de psicología es para un estudio que reconoce el narcisismo de un individuo por sus cejas. Y el de medicina identifica una afección médica oculta durante mucho tiempo: la misofonía, la angustia de escuchar a otras personas masticando.

─Pues, ahora que lo dices…

─En economía, destacó una investigación que trata de cuantificar la relación entre la desigualdad del ingreso nacional de diferentes países y la cantidad promedio de besos en la boca. Otro galardón fue para un dispositivo que se inserta en la vagina para que los fetos escuchen música. El premiado en la categoría de Dinámica de Fluidos ha analizado qué sucede en una taza de café cuando una persona camina hacia atrás: resulta que el café tiende a derramarse menos. Sin embargo, caminando hacia atrás «aumentan drásticamente las posibilidades de tropezar con una piedra o estrellarse contra un colega que pase por allí, que también puede estar caminando hacia atrás», lo cual conduciría a derrames.

─¡Por el amor de Dios!

─¿Sigo?

─No, por favor.

─¿Conclusión?

─Einstein tenía parte de razón. La estupidez es casi universal. Aunque quizá no se percató de que el tiempo, ese tan relativo, sobra a muchas personas. 

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