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José Ramón Navarro Vera

¿Quién se acuerda de Gabriel Miró?

Detalle de la plaza de Gabriel Miró de Alicante

Detalle de la plaza de Gabriel Miró de Alicante

La celebración del “Dia del Libro” (23 de abril) debería de constituir una oportunidad para recordar a los escritores cuya obra se encuentra unida a la memoria colectiva de la ciudad. La lectura de un libro es una acción íntima y personal, que se convierte en otra colectiva cuando esa lectura es compartida por otros lectores, y que trasciende a una ciudad y a su paisaje cuando el autor se pasea por ella en su obra. La lectura puede entonces transformarse en una experiencia urbana. Eso es lo que ocurre con la obra literaria de Gabriel Miró, que nos ha dejado páginas muy hermosas del paisaje de esta ciudad y de su territorio que, cien años después de ser escritas, todavía evocamos cuando los contemplamos. Una obra literaria tan vinculada a Alicante como es la de este autor es un verdadero Monumento inmaterial de la ciudad, a la que le aporta identidad y tiempo humano porque como ha escrito el filósofo Paul Ricoeur, “El tiempo se hace humano en la narración”.

El “Dia del Libro” tiene en la Biblioteca Pública su lugar de celebración, porque es el del encuentro de ciudadanas y ciudadanos con los libros, por eso en las ciudades más innovadoras culturalmente la Biblioteca Pública se ha convertido en un espacio de convivencia entre ellos, más allá de una simple ventanilla de préstamo de libros. La Biblioteca Pública honra a la ciudad que la acoge y al nombre que la identifica. Como lugar de recuerdos, de sueños, deseos, saberes, una Biblioteca Pública tiene carácter de Monumento Cívico. En la ciudad de Alicante había una Biblioteca Pública que tenía esa condición por partida doble, por su función y contenido y por el nombre que ostentaba, Biblioteca Gabriel Miró. Fue inaugurada en 1952 por la Obra Social de la entidad de ahorro que después fue la CAM, y su caída la arrastró a su cierre, sin que a nadie haya parecido importarle, desde las instituciones directamente vinculadas con ella como al resto de la ciudad. Una ciudad que mira hacia otra parte cuando desaparece una Biblioteca Pública, como ha ocurrido aquí, tiene un problema.

El recuerdo de Gabriel Miró también está unido a espacios monumentales de la ciudad, como la conocida plaza del centro de la ciudad que lleva su nombre. Esta plaza “literaria” debería de ser un lugar de celebración del “Dia del Libro”, sin embargo, su abandono y deterioro, que aumenta día a día desde hace años, podría ser mirada como un síntoma del escaso cariño de la ciudad de Alicante por nuestro escritor, y, por ende, por los libros.

Por todo ello, para el autor de este artículo, el “Dia del Libro” en Alicante es un día triste. Por si fuera poco lo ya dicho, hay que añadir que nos hemos enterado que el presupuesto del Ayuntamiento de Alicante para la compra de libros en las Bibliotecas Públicas municipales es cero (lo que viene ocurriendo además hace ya algún año).

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