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Antonio Sempere

EL TELEADICTO

Antonio Sempere

«Ahora, Olga», suma y sigue

Rocío Carrasco y Olga Moreno.

Puede resultar chocante que a un crítico de televisión se la traiga al pairo lo sucedido en un programa como Ahora, Olga: el más visto de la jornada del miércoles y de la semana, a distancia del resto. Marca Mediaset. La cuestión es que un amigo se interesa por mi opinión sobre el monográfico y no tengo más remedio que confesarle que me importan bien poco las cuitas de la mujer de Antonio David Flores. Me mantengo al margen de ese planeta. Es más. Porque me apasiona la televisión (y tengo muy claro la televisión que me apasiona) hace tiempo que impuse mis reglas. Coloqué un cortafuegos entre esas formas de entender el medio, y lo que yo concibo como interesante y estimulante.

He conocido a curas que valoraban el rezo del Rosario tanto como el zumbido de un moscardón. Además, eran de los mejores. Así es que no hay contradicciones ni incoherencias. Sólo puntos de vista. Y gustos. Muy respetables.

La piedra angular del crítico se basa en las diferencias entre sus gustos personales y los valores de aquello que juzga, lo más objetivamente posible. A diferencia del tratamiento del «culebrón» Rocío Carrasco/Olga Moreno, que considero lamentable, existe un programa que ha cumplido nada menos que 15 temporadas, El hormiguero, que no soporto. Sin embargo, nunca pronunciaré una palabra en su contra.

Su productor, Jorge Salvador, es una de las personas que más saben de televisión en este país, y de televisión en directo. El tándem que ha formado con Pablo Motos es imbatible. Que no conecte con el producto no significa nada. Es televisión de aquí y ahora químicamente pura. Lo de Olga y Rocío no tiene nada que ver.

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