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Antonio Sempere

El teleadicto

Antonio Sempere

Pepa Bueno

Pepa Bueno,

Pepa Bueno,

Hay anécdotas televisivas que me marcan más que las de la propia vida. Qué le vamos a hacer. Cosas de la pasión. Para bien o para mal. El 13 de junio de 2012, sin que los espectadores tuviésemos la más remota idea, Pepa Bueno presentó su último Telediario 2. Pero no tuvo el detalle de despedirse de nosotros.

Hace una década los informativos de TVE todavía eran líderes, y presentar la edición de las nueve de la noche era algo muy relevante (todavía lo es). Recuerdo cómo cuando por distintas circunstancias algún presentador finalizaba una etapa profesional en la televisión pública, lo hacía saber a sus espectadores con todo el cariño. A veces, deslizando una lágrima sincera. En este sentido, fue muy sentida la despedida de David Cantero, tras su larga andadura desde el centro territorial de Andalucía hasta Torrespaña y, más tarde, su decisión de saltar a Telecinco. O campechano pero muy respetuoso el adiós de Lorenzo Milá cuando finalizó su etapa de presentador del informativo para iniciar la de corresponsal.

Pepa Bueno había pasado dos décadas en TVE, presentando el magacín Gente y Los desayunos antes de la segunda edición del Telediario, como para marcharse por la puerta de atrás sin despedirse de quienes somos la razón de ser de cualquier profesional: su audiencia. Por eso me sentó tan mal esa manera de obrar. Y por eso no la olvido casi diez años después.

Se fue de la empresa pública a la privada. Donde se gana más. Donde se gana más si estás arriba, en todo lo alto. Pepa Bueno acaba de ser nombrada directora del diario no deportivo con más tirada del país. Parece que su opción de pasarse a la privada le salió bien. Pero yo no olvido aquel 13 de junio de 2012.

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