Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Vicente Magro Servet

Se incrementa el discurso del odio

El Consejo de Europa llama a los estados a investigar a fondo los delitos LGTBIfóbicos y condenar los discursos de odio

El Consejo de Europa llama a los estados a investigar a fondo los delitos LGTBIfóbicos y condenar los discursos de odio

 La Fiscalía General del Estado ha alertado en su reciente memoria presentada que se está produciendo un incremento de "los discursos de odio" que se está manifestando en todo tipo de esferas y que fomentan "graves conductas vulneradoras de la dignidad humana y llegan a provocar actitudes violentas". Así, la intransigencia frente al “diferente”, en su forma de ser, pensar, comportarse, o, simplemente, ser de otra manera en varios aspectos de la vida, ha convertido al odio en una de las formas de manifestarse del ser humano en los últimos tiempos. Y resulta curioso que cuanto más avanza el tiempo deberíamos haber ido progresando en ser mejores, y abandonar formas de ser pensar y pensar, como el racismo, o la discriminación resulta que los hechos que estamos presenciando cada día son la mejor prueba de que este tema va a peor.

Por ello, según la memoria de la Fiscalía, se produjo en 2020 un incremento en el número de delitos cometidos a través de las tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) por el uso cada vez más intenso, especialmente a raíz de la pandemia. Según la Fiscalía, la orientación sexual es el motivo discriminatorio más frecuente, seguido del racismo y la xenofobia, aunque se observa un "sensible" aumento de las motivaciones ideológicas en redes sociales. Cierto es que se ha utilizado la tecnología para odiar más y, sobre todo, bajo el “aparente” anonimato de no querer identificarse quién está detrás de la expresión de odio que realiza por internet. Y decimos “aparente” porque la brigada de delitos tecnológicos de la policía puede detectar con sus técnicas la identidad y posición del autor de este tipo de hechos, que es algo en lo que parecen no caer quienes así actúan, pensando que la red le otorga anonimato, cuando es solo aparente.

En la memoria también se ha expuesto que se detecta un "fuerte repunte" de las amenazas y coacciones a través de las redes, siendo hasta un 30 % más, y un aumento del 10 % del acoso. Son éstas dos manifestaciones que también proliferan por internet. Y todo ello, como decimos, pensando los autores en que no se les detectará la autoría y la identificación. Existe, así, una agresividad mayor y muy acentuada frente a quienes consideran que es algo malo ser “diferente” a quien efectúa la amenaza, la coacción, o el acoso a quien no es como el que la profiere, lo que supone un ataque a la libertad de ser diferente.

Sin embargo, hay un dato que es importante, y que suele ocurrir en este tipo de delitos, como ocurre con los cometidos en el hogar, y es que no todos se denuncian, por lo que pese al aumento de los delitos de odio, según la memoria de la Fiscalía General del Estado, se produjo en 2020 una "apreciable disminución" del número total de diligencias de investigación y procedimientos judiciales incoados. En total, se incoaron 216 diligencias de investigación, entre otras: incitación al odio, violencia o discriminación (84), humillación o justificación de delitos (55), amenazas a grupos determinados (18), integridad moral (11) y otros (21). Se dictaron 144 sentencias: por delito agravante, según el artículo 22.4 del Código Penal (46), otros (45), humillación (27), incitación odio (14), integridad moral (7).

Quiere esto decir que no toda manifestación de odio por internet se acaba denunciando y que existe todavía lo que se denomina “cifra negra de la criminalidad” en el sentido de que muchas víctimas optan por el silencio, o por no saber a dónde acudir o qué hacer, y siguen aguantando expresiones de odio, y manifestaciones de todo tipo hacia quienes son diferentes por el hecho de serlo.

Al final, todo esto consiste en hacer el mal por hacerlo y por tener formas de ser y expresiones intolerantes. Porque se ha extendido la costumbre de no respetar a los demás en lo que piensan, en lo que son y en lo que dicen. Y la intolerancia es uno de los males más extendido en la humanidad en la actualidad, y en donde los poderes públicos deben prestar más atención para evitar que prolifere el daño y se impongan conductas hostiles basadas en la discriminación al diferente. Pero lo malo de todo esto es que no hemos aprendido nada de los errores del pasado, e, incluso, se ha “perfeccionado” y extendido la forma de hacer y causar el mal. Ni se ha aprendido del mal ni se quiere aprender del bien. Y lo peor es que cada vez se extiende más esta forma de ser y pensar con discriminación.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats