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Francisco Esquivel

Fenómenos imprevistos

El entrenador, Pep Guardiola.

El entrenador, Pep Guardiola.

La mayor ilusión del nieto era conocer el Wanda en su salsa y el hombre se puso manos a la obra pese a que no estaba fácil ni de lejos. Emiliano, el marido de la periodista Asunción Valdés, anduvo este agosto mira que te mira el móvil por ver si al fin recibía la notificación para poder acceder a una localidad y eso que lleva a gala ser uno de los socios más antiguos. No sé qué ocurre, pero sin darme cuenta cada día voy rodeándome de más colchoneros. Crecen como setas y existe por ahí la creencia de que el «aggiornamento» de un club como el culé al credo independentista ha hecho que en no pocos rincones se haya producido cierto trasvase dado que hay algo indeleble que les une: ese merengue, ¡oé!

  Yo no me lo creo porque transitamos bajo la premisa de que solamente de equipo es de lo que no se cambia, tal como reflejó la memorable escena de «El secreto de tus ojos» que condujo a la pista de un salvaje crimen difícil de resolver. Pero supongamos que este fenómeno imprevisto se ha activado. Qué ocurrirá con aquellos que comulgan con el City porque en su estilo marca Guardiola radica la esencia del mejor Barça conocido y por conocer. Qué pasará ahora que se ha sabido que, quien hizo un llamamiento a los demócratas del mundo mundial para que los apoyasen en los derechos amenazados en Cataluña, regularizó el «money» acumulado en Andorra acogiéndose a una amnistía fiscal otorgada nada más y nada menos que por el pepé. Madre mía, qué tinglado. A este paso hay a quienes van a faltarle equipos en los que refugiarse.

  Ningún estruendo fue óbice para que cuando el prócer del clan recibió en el último instante entradas para ir con su hijo y el de éste a la cita del sábado se convirtiera en una criatura la mar de feliz. Coincidió además con el retorno masivo por lo que se retomó el ambiente de las mejores ocasiones hasta el extremo de que el chaval que cumplió un sueño sigue al parecer sin bajar de la nube. También es cierto que no es el único. Está Koeman; Pep, no tanto

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