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Laura Soler

La ilusión por la inclusión

La sede del centro tecnológico AIJU en Ibi

Cuando yo era jovencita se puso de moda un éxito musical de la “Cabra Mecánica” que repetía una y otra vez “no me llames iluso porque tengo una ilusión”. Estos días me ha venido a la mente el estribillo de esta famosa canción que más tarde fue la banda sonora de un famoso anuncio. Me he acordado de ella estos días por la emoción que me ha producido el que una empresa fabricante de muñecas de Onil haya tenido reconocimiento internacional con la Medalla de Oro al mejor juguete inclusivo, en la categoría de Empoderamiento, por realizar muñecas con síndrome de Down, con implantes cocleares, con gafas y, por supuesto, de todas las razas. Vamos avanzando en el campo de la inclusión hasta en los juguetes. Como señalaba Humi Guill, alcaldesa de Onil, con esta actitud se facilita la normalización y respeto a la diversidad y se fomentan valores en todo el mundo a través de nuestras muñecas.

Es muy interesante que una de nuestras empresas en la Comunidad haya dado un paso adelante en la innovación y el compromiso social ya que la importancia de este tipo de iniciativas en la industria juguetera son fundamentales para que la infancia pueda ser educada en la diversidad y para que, desde pequeños, también conozcan otras realidades construyendo un mundo más inclusivo, en el presente y en el futuro. Ya decía Piaget que ’el juego es la expresión más auténtica y el medio de aprendizaje más efectivo de la niñez’.

La contribución de esta empresa colivenca, que ha sido premiado con el Importante del periódico Información y recibido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales por esta razón, nos llena de orgullo a todos los que trabajamos por el reconocimiento de la diversidad y su inclusión en el mundo real. Especialmente las niñas y niños con discapacidad que verán su reflejo en los juguetes y se producirá una verdadera integración en el juego y en la vida. El que haya muñecas y muñecos con discapacidad ya no es una ilusión. Se ha convertido en realidad. Gracias, Miniland.  

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