Opinión

Ramón Palmeral

Sorolla en Elche y Alicante

Sorolla murió el 10 de agosto de 1923.

Sorolla murió el 10 de agosto de 1923. / L-EMV

El 28 de septiembre de 1918 llegó a Alicante el pintor Joaquín Sorolla con el proyecto de pintar uno de las 14 composiciones de estampas Visión de España o Regiones de España. Alojándose en hoy desaparecido Hotel Victoria en la Explanada, con su hijo enfermo de sífilis y de amores y el pintor Alfredo Carreras. Era uno de sus últimos óleos y Sorolla decidía dedicárselo a una escena femenina de radiante luminosidad y anaranjados dátiles en la infinita huerta de Elx, el cuadro El Palmeral de Elche, porque como le confesaría a su mujer Clotilde «muerto el campo, (en Alicante) no hay árboles, todo tiene el color de un desierto, tierra de escurar, sol aplanador pero bonito cielo y mar azul intenso». Era una más de las miles de misivas agrupadas en los tres tomos de sus Epistolario a su mujer.

Camino de las tierras ilicitanas, Sorolla había visto el palmeral de Babel (hoy de San Gabriel) y pensó que tal vez pintara el cuadro allí en lugar de acercarse a Elche, por culpa de la epidemia, no obstante se acercó a Elche. «Estuve en Elche que es muy interesante para la obra por lo original, no parece Europa, es algo raro tantos miles de palmeras», escribió a Clotilde su mujer. Por su seguridad y la de su hijo Joaquín decidió no regresar a Elche y quedarse en un hotel de Alicante, tuvo la colaboración de sus discípulos y ayudantes: Alfredo Carreras Cuesta (paisajista madrileño que falleció al año siguiente con 35 años) y Emilio Varela (pintor alicantino). En Alicante les esperaba también el pintor Heliodoro Guillén. Por ello decidió pintar el cuadro en un huerto del palmeral de Alicante, frente al mar, el huerto del Carmen, propiedad de su amigo Soler, hoy Parque el Palmeral. El proyecto de pintar este cuadro ha de espera puesto que tiene que regresar a Madrid con su hijo enfermo.

Tras un mes regresará de nuevo a Alicante el 22 de noviembre de 1918, sin su hijo, albergándose de nuevo en el Hotel Victoria. Y empezaría a pintar el cuadro titulado El Palmeral de Elche el 27 de noviembre, pero como he comentado en la hacienda El Carmen de Alicante. El Palmeral era un hacienda propiedad de su paisano Juan Soler: «es valenciano, un hombre bueno y complaciente..., un trabajador terrible y muy inteligente, ... como que no es alicantino, si no se dormiría de pie, hay que ver lo perezoso que es este pueblo», carta a su mujer Clotilde. El citado cuadro es un lienzo de 350 por 321 centímetros, le ayudaron en la preparación de enmarca el lienzo y preparación de dolores los pintores ya citados el madrileño Alfredo Carreras, y su admirado discípulo alicantino, Emilio Varela, con un trabajador y diez muchachas del servicio como figurantes que ya serían inmortales, junto a un horno blanqueado. Tras 30 días matinales de trabajo, el 9 de enero de 1919 finalizaba el cuadro y el 16 de enero en el Club de Regatas El Cenáculo, entidad cultural y recreativa que presidía el doctor López Campello, le ofrece un gran banquete de despedida.

El 17 visita Orihuela ese mismo día debuta la compañía de Margarita Xingú que trae un buen repertorio teatral. El 18 enrolla por fin el cuadro y lo factura en el tren para Madrid-Nueva York, vía marítima. El 19 de enero por la noche, en coche-cama vuelve a Madrid. Escasa repercusión tuvo en la prensa alicantina la estancia de Sorolla, pero el 20 de enero dice Diario de Alicante. «Anteayer facturó el soberbio cuadro pintado en nuestros palmerales y destinado a Nueva York. Ha sido verdaderamente lastimoso que el gran artista no haya dado a conocer a Alicante su portentosa obra que inmortalizará la belleza de nuestro paisaje en remotas tierras».

De Alicante partió hacia Madrid y luego hacia Ayamonte (Huelva) para pintar el cuadro La pesca del atún (1919).