Opinión | EL TELEADICTO

Aluvión de galas

La entrega de los premios Gaudí

La entrega de los premios Gaudí / Marta Perez

El fin de semana se celebraron las galas de los Premios Carmen (2ª edición, de la Academia del Cine Andaluz) y de los Premios Gaudí (16º edición, de la Academia del Cine Catalán) que por supuesto nunca me pierdo. Más diferentes no pudieron ser. Aunque como espectador ninguna de las dos me satisfizo.

En Barcelona se reunió el mejor cine español. Las nominaciones de los Gaudí acogían a su vez las de todas las películas principales que optan a los Goya. Así de poderosos son los profesionales que trabajan en el audiovisual catalán. Estaban las películas de Berger, Erice, Coixet, Bayona, los dos hermanos Trueba, 20.000 especies de abejas, y Creatura, de Elena Martín, que al final resultó ser la ganadora de la noche.

Pero la gala, que acabó a la una y media de la madrugada del domingo, con escaso sentido del humor, se centró en una especie de competición a ver quién reivindicaba más: más películas en catalán, más dinero para la financiación, más sororidad, más gritos contra el edadismo, contra el ataque a Palestina, contra todo. El resultado fue insoportable. Suele suceder que quien más tiene más quiere. El premio honorífico recayó en Rosa Vergés, sin necesidad de tener una sola película reseñable en su curriculum.

La gala de los Premios Carmen, celebrada en Almería, nos retrotrajo al túnel del tiempo. Con un humor del que se llevaba hace cuarenta años, unos presentadores que no vamos a mencionar lograron que las dos horas y cuarto se hicieran eternas. Allí no hubo reivindicaciones. Mamacruz (con Kiti Mánver), la ganadora, permanece inédita en Alicante. Lo mismo que la triunfadora de los Gaudí, Creatura, hablada en catalán. Lo de Alicante también merece un análisis.