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Incendios forestales

Los 14 rayos que desataron la tragedia en La Culebra: 100 horas de fuego

El fuego convectivo, que se mueve con vida propia, impidió durante gran parte de las cien horas del incendio de La Culebra el trabajo de los medios de extinción

Tareas de extinción del incendio de la Sierra de la Culebra, en su extensión a Olleros de Tera. EFE

Alas 19.48 horas del 15 de junio el puesto de vigilancia de Carmona detecta un incendio en el paraje de la Pedrizona, de Ferreras de Abajo debido a un rayo procedente de la tormenta seca que barría la Sierra de la Culebra. Se envía un helicóptero, una cuadrilla de tierra y vehículo autobomba. A las 20.04 ya se intervenía en este primer foco, que se pudo controlar. Pero las 20.08 horas saltan otros dos focos que ya no se pudieron dominar, y así se van produciendo de manera sucesiva 14 fuegos provocados por otros tantos rayos. Fue el origen del fuego que ha calcinado 30.800 hectáreas en al Sierra de la Culebra.

  • Condiciones. El viento cambiante ha sido uno de los inconvenientes para las tareas de extinción, según el informe presentado por Enrique Rey responsable del Centro de Defensa del Fuego. A lo largo de una noche había más de cien profesionales actuando en cuatro focos diferentes. Entran cinco medios aéreos de la Junta y convoyes de las provincias limítrofes de Valladolid, León y Salamanca. Además había un batallón completo de la UME (Unidad militar de emergencias).
  • Fuera de control. Del 15 al 19 todos los días hubo periodos en los que el incendio estaba fuera de capacidad de extinción, es decir, “no hay medios materiales y humanos capaces de frenar el avance de las llamas”, dijo el experto. De hecho en buena parte de las cien horas el incendio estuvo fuera de control. “Se puede priorizar la defensa de los pueblos, la protección de algunos bienes, anclar algunas zonas controladas, pero no hay capacidad para parar ese avance. Si pensamos en el volcán de La Palma, nadie se plantea frenar la colada, porque está fuera de capacidad. Quiero decir que el avance tiene tal fuerza que no se puede parar”.
  • Los saltos del fuego. Se establecieron líneas de control “con muchos medios en la carretera y al final ves que el incendio te pasa por encima con saltos de 200 y 300 metros. Eso lo vi yo. En el embalse donde acaba el río Tera dio un salto de 500 metros, un foco del fuego principal que salta al otro lado del pantano y se consolida en cinco minutos quemando 20 hectáreas. Cualquier estrategia que se intenta en esas barreras, como carreteras, pantanos o líneas del AVE, que son anchas, el incendio las saltó.

Comportamiento del incendio de la Sierra de la Culebra en Zamora. RAFA DOMÍNGUEZ

  • Defensa de los pueblos. En las mañanas “se aprovecho para asegurar los pueblos y las zonas principales, aunque en ningún momento hubo capacidad de atacar la cabeza, que fue cambiando cuatro veces durante este periodo.
  • Evolución. El primer foco de Ferreras de Abajo se estabiliza pero otros dos avanzan hacia el sureste. La tarde y noche del 16 al 17 entra viento del este que crea un incendio convectivo. “El 17 por la noche rola a noreste y lo mete hacia los pueblos Cabañas de Aliste, las Torres de Aliste y Pobladura hay que meter todos los medios disponibles en esas poblaciones. Se consigue controlar ese flanco, pero vuelve a cambiar le viento y empuja la cabeza en dirección oeste. Cuando se para la cabeza en San Pedro de las Herrerías hay otro cambio de viento y manda todo el flanco derecho hacia el norte y se convierte en una nueva cabeza en la tarde del 17. El freno de esta cabeza impide que el fuego avance con camino a Portugal. Se entra en la noche del 17 con una cabeza activa de diez kilómetros.
  • Amenazas. El día 19 siguen los cambios de viento y amenaza a pueblos como Otero de Bodas. “Hubo una amenaza real de que saltara la autovía A-52 y gracias al trabajo que se hizo se evitó que pudiera saltar la autovía de cuatro carriles. Hubiera sido la extensión del incendio a La Carballeda”, una catástrofe de dimensiones inimaginables. Luego cambio el viento y se dirigió hacia el este.
  • Velocidad. La primera noche el avance del fuego es de 50 a cien hectáreas por hora. “Durante 40 horas, cuando va hacia Cabañas de Aliste se registran 500 hectáreas a la hora, el equivalente a un gran incendio. Y el último día, que va hacia la autovía y avanza hacia el oeste estamos hablando de propagaciones de 1.200 hectáreas a la hora, en un periodo mantenido de doce horas, una absoluta barbaridad”.
  • Operativo. Al final se llegó a cerca de 50 personas en tareas de organización y dirección del operativo, que el primer día llega a tener 320 personas y el último a 620 profesionales. “Pocas veces ha llegado a haber un despliegue de este tipo”.

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