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Se cierra la brecha de género de las muertes por tabaco

La mortalidad por fumar sigue al alza en mujeres, avisan científicos gallegos | Las víctimas femeninas del cáncer de pulmón se han duplicado

Una mujer le da una calada a un cigarrillo. José Pazos

Una brecha de género beneficiosa, la de la diferente mortalidad por consumo de tabaco entre hombres y mujeres, se está cerrando. Pese a que la mortalidad general atribuida a este hábito está disminuyendo en España, desde los años noventa se incrementa entre las mujeres, sobre todo por cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares. Es una de las principales conclusiones de un estudio sobre la evolución de la mortalidad atribuida al tabaco en España entre 1990 y 2018, realizado por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

La mortalidad atribuida al consumo de tabaco en mujeres aumenta rápidamente, tanto en las jóvenes como en las de edad más avanzada, malogrando en parte los buenos resultados de las políticas antitabaco de las últimas décadas. Así lo determina el estudio de los profesores de Medicina Preventiva y Salud Pública Mónica Pérez Ríos y Agustín Montes Martínez, así como de la Investigadora en Epidemiología y Salud Pública Julia Rey Brandariz, todos adscritos a la USC.

El consumo de tabaco mata cada año en el mundo a más de 8 millones de personas, una cifra superior al total oficial de fallecidos por COVID desde el inicio de la pandemia (la cifra real probablemente es más del doble). Estas muertes son principalmente por cáncer y enfermedades cardiovasculares y pulmonares. En España mueren al año 50.000 personas, tantas como los fallecidos (de nuevo, la cifra oficial ) en el primer año de COVID en nuestro país. Los efectos, como el cáncer, tardan años en producirse.

Ellas empezaron más tarde

En un artículo realizado con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología y publicado en “The Conversation”, los investigadores recuerdan que el consumo de tabaco se extendió en España más tarde que en otros países desarrollados, como Estados Unidos o Reino Unido. “No fue hasta la Guerra Civil (1936-1939) cuando se popularizó fumar entre los hombres españoles, primero entre los de las clases sociales más favorecidas y posteriormente entre las clases obreras”, apuntan. Las mujeres empezaron más tarde que los hombres, ya que “hasta los años 60 estaba mal visto socialmente que una mujer fumase”. Los científicos apuntan a un cambio de esta tendencia en el periodo entre “finales de los años 60 e inicios de los 70 del siglo pasado”, coincidiendo con el aperturismo del régimen de Franco.

Para analizar cómo evoluciona la mortalidad atribuida al tabaco en España, los investigadores gallegos realizaron un estudio que estima la carga de mortalidad asociada al consumo de tabaco durante casi 30 años (1990-2018). En ese periodo el tabaco causó más de 1,7 millones de muertes, el 88% de ellas en hombres.

De manera global, los datos del estudio sugieren que la mortalidad atribuida al consumo de tabaco está disminuyendo en España. Este descenso, continúan los autores, “se debe a un claro descenso de la mortalidad atribuida al consumo de tabaco en hombres a cualquier edad a partir de finales de los años 90”. Sin embargo, desde los años noventa, la mortalidad atribuida al consumo de tabaco en mujeres aumenta rápidamente, tanto en jóvenes como en las de edad más avanzada. Fallecen sobre todo por cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

Los investigadores consideran “especialmente preocupante” el aumento de la mortalidad femenina atribuida al cáncer de pulmón: durante la primera mitad del periodo de estudio (1990-2003), el cáncer de pulmón representaba el 12,3% de la mortalidad atribuida total en las mujeres, mientras que en la segunda mitad (2004-2018) casi se duplicó, alcanzando el 21% del total.

Los autores del estudio aplauden como un “gran avance en salud pública” la aprobación de las leyes de control del tabaquismo aprobadas en 2005 y 2010, pero consideran que “no ha sido suficiente: tanto el porcentaje de fumadores como las cifras de mortalidad atribuida al consumo de tabaco continúan siendo elevados en España”, lamentan.

“Para continuar avanzando en la lucha contra la epidemia tabáquica es necesario actualizar y reforzar las políticas para su control, especialmente las estrategias dirigidas a la prevención del inicio y a la cesación del consumo, tanto de tabaco convencional como de sus nuevas formas de consumo. Teniendo en cuenta que estas estrategias deben diseñarse con perspectiva de equidad y de género”, concluyen.

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