La Policía Nacional ha detenido al propietario de una empresa de instalación de conductos y aparatos de aire acondicionado por intentar enmascarar el accidente laboral de un empleado a quien no tenía dado de alta en la Seguridad Social. El trabajador sufrió una caída de la escalera a tres metros de altura, lo que le ocasionó fractura vertebral con lesión medular. El arrestado intentó convencerle de que dijese que las lesiones eran fruto de un accidente doméstico, sostiene la Policía.

La víctima es un joven venezolano de 22 años, quien trabajaba sin estar dado de alta para el empresario arrestado. Hacía jornadas laborales de hasta nueve horas diarias, de lunes a viernes y en ocasiones sábados, por las que el joven percibía 180 euros semanales.

En una de esas maratonianas jornadas se encontraba solo realizando la instalación en un taller cerrado al público y subido en una escalera a tres metros de altura cuando se precipitó al vacío. El operario, al no poder moverse ni disponer en ese momento de su teléfono, comenzó a gritar pidiendo auxilio. Minutos después su jefe acudió y le trasladó en su propia furgoneta al hospital tras cogerle en brazos porque no podía moverse.

De camino al hospital, el empresario convenció al chico para que dijese que se había caído en su domicilio mientras colgaba un televisor y que si no lo hacía podría tener problemas con Extranjería. Antes incluso de trasladarle hizo que fueran al domicilio del accidentado a recoger su pasaporte.

Cuando llegó al hospital, la víctima contó a los sanitarios la versión inventada por su jefe, quien posteriormente llamó al compañero de piso de la víctima para informarle del accidente. Más tarde este recibió también una llamada del hospital para comunicarle de que su amigo estaba grave y que lo tenían que intervenir de urgencia.

Al llegar hospital le dijeron que debían pagar los gastos sanitarios por lo que llamó al jefe de su amigo, quien le indicó inicialmente que ya estaba todo hablado, que se haría cargo de todo y que iría en dos horas al hospital. En ningún momento lo hizo y no volvieron a tener más noticias de él. Esto hizo que la víctima al final contase a su amigo lo sucedido pidiéndole que llamase a la Policía.

Cuando agentes de la Policía Nacional se personaron en el lugar y tuvieron conocimiento de todo, comunicaron lo ocurrido al Grupo de Delincuencia Violenta de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Comisaría Provincial de Alicante, quienes se hicieron cargo de la investigación del suceso.

Tras obtener todos los datos, los agentes pudieron determinar que el empresario y su pareja, también detenida por este asunto, solían captar a través de redes sociales a trabajadores extranjeros aprovechando su condición irregular para pagarles un paupérrimo salario de 30 euros diarios por jornadas de hasta nueve horas diarias y sin ningún tipo de protección de riesgos laborales. 

La víctima llevaba trabajando apenas dos meses para el detenido a pesar de lo cual ya le dejaba solo realizando instalaciones sin medios de protección laboral.

Los investigadores contaron con la colaboración de la Inspección de Trabajo de Alicante, que certificaron que el empresario carecía incluso de licencia para realizar instalaciones de aparatos de refrigeración. Así obtuvieron los indicios necesarios para detenerle, al igual que a su pareja, quien hacía de captadora de trabajadores en situación irregular. 

Los detenidos, un hombre y una mujer de nacionalidad española y colombiana y de 40 y 32 años de edad respectivamente, ha sido acusados de un delito contra la seguridad de los trabajadores y de otro de lesiones graves por imprudencia.