Durante cuatro meses, María José Pérez Esteve, alumna del doble grado de Educación Infantil y Primaria de la UCH-CEU en Elche, realizó sus primeras prácticas en un colegio de la localidad. Su vocación: ser maestra. Sin embargo, ella quiso ampliar esas prácticas y, aunque era periodo de exámenes en la carrera, ha seguido voluntariamente un par de meses más.

Claudia Gilabert Vives, por su parte, estudia el grado de Educación Primaria en el CEU de Elche. En este curso académico, Claudia, junto a otros compañeros y compañeras de 2º de Magisterio, ha participado en un proyecto COIL con la Plymouth Marjon University. La Educación en España e Inglaterra ha sido el objetivo de esta iniciativa internacional donde alumnos y profesores de ambas universidades se ha centrado en el análisis y la comparación de ambos modelos educativos. Hablamos con las dos estudiantes del CEU para conocer sus experiencias y opiniones sobre el futuro de la Educación y la Enseñanza.

«Después de cinco meses de prácticas tengo una certeza de que he nacido para ser maestra» María José Pérez Esteve, alumna del doble grado de Educación Infantil y Primaria de la UCH-CEU en Elche

María José Pérez Esteve, alumna del doble grado de Educación Infantil y Primaria de la UCH-CEU en Elche.

María José Pérez Esteve, alumna del doble grado de Educación Infantil y Primaria de la UCH-CEU en Elche.

– ¿Cómo ha sido la experiencia de tus prácticas en el colegio Jesuitinas?

Si tuviera que definirla en una frase sería: la mejor experiencia de mi vida. Quizás suena muy típico o común. Pero es la realidad. Personalmente nunca había experimentado el poder entrar día a día en un mundo totalmente diferente al que tú vives y darte cuenta de que es mucho más puro, mágico, divertido, amable y sincero que el tuyo. Entonces, me siento verdaderamente afortunada de haberlo vivido y disfrutado así. También puede sonar muy egoísta, pero no entras en ese mundo como un visitante más: Entras como «La seño». Y eso te abre las puertas a vivir literalmente como una reina. Y es que la mayoría del tiempo, las palabras y gestos que recibes de esas personitas son de cariño, admiración y sobre todo mucho amor.

Remarcar que, como alumna de una carrera universitaria, muchas veces es inevitable que surjan dudas. Por que la teoría, rutina, trabajos, entregas, clases online del día a día, no son precisamente una fuente de motivación. Y muchas veces ayudan a plantearte e incluso oscurecer la visión de tu futura profesión.

– ¿A qué te refieres?

Aunque estoy muy contenta con la universidad CEU, debo decir que en muchas ocasiones he dudado de si había acertado con la carrera que estoy cursando. Pero ahora mismo, después de cinco meses de prácticas (que se dice pronto) tengo una certeza en mi corazón y es que yo he nacido para ser maestra.

– Además has ampliado tu experiencia con prácticas voluntarias...

Sí. El CEU ofrece cuatro meses de prácticas para el alumnado a diferencia de la UA que ofrece tan solo dos. Pero, además, la posibilidad de hacer prácticas voluntarias una vez acabadas. Y yo decidí hacerlas en el mes de enero y principios de febrero cuando teníamos los exámenes asignados. No fue duro, sino todo lo contrario. Para mí ir al colegio era como una desconexión y renovación del estudio. Lo volvería a hacer una y otra vez.

– Concretamente, ¿cuál ha sido tu función durante ese periodo?

La función principal en este periodo es aprender, absorber como una esponja los conocimientos experienciales que te ofrecen las prácticas. Mucha gente se piensa que estamos de apoyo a las tutoras, pero la realidad no es así. Estamos formándonos, por lo que las tutoras tienen, por así decirlo, el doble de trabajo. Y en nuestra mano está aprender lo máximo posible y hacer que el trabajo que tiene la tutora sobre ti más fácil y ameno. Y una vez has comprendido e interiorizado el funcionamiento del colegio, aula y tutora, ya tienes una participación mucho más notable en el aula.

– ¿Son las primeras prácticas o ya has hecho otras?

Son mis primeras prácticas académicas o formales por así decirlo. Anteriormente sí he interaccionado con niños de diferentes edades en un voluntariado de Cáritas, que tiene un convenio de colaboración con la universidad. Esta experiencia es muy diferente, pues tratas con alumnos con riesgo de exclusión social y te asignan un rol más de profesora particular que de maestra. Sin embargo, aprendí también muchísimo de esta experiencia y me ayudó a crecer como persona.

– ¿En qué medida te han servido los conocimientos que recibes en tu carrera de Magisterio?

Pues, como formación personal y profesional, sí me ha servido. Porque yo he notado una maduración, implicación e inquietudes en mí, que antes no tenía o quizá no estaban muy explotadas. Sin embargo, en cuanto a conocimientos sobre la práctica, debo decir que he observado una deficiencia en la estructuración de la carrera. Por ejemplo, cuestiones básicas y necesarias como formación en primeros auxilios, en episodios como ataques de epilepsia u otras enfermedades. También, en cómo reaccionar ante ellos, el cómo hablar y tratar con los padres, qué decir y no decir… Son cosas que no se tratan o se tratan muy por encima.

– ¿Qué destacas de la carrera de Magisterio?

Destacaría que necesita de forma urgente una reestructuración del currículo, de la selección del alumnado y del profesorado. Es evidente que tiene un peso importantísimo en la sociedad y no puede ser que entre cualquiera y, por consiguiente, salga cualquiera. Porque en sus manos están las personas del futuro que pueden traer esperanza o ruina.

– ¿Hacia dónde quieres encaminar tu futuro profesional cuando acabes la carrera?

Hoy por hoy en mi cabeza hay dos caminos y ambos abordan la docencia. Pero uno se inclina a la docencia de adultos y otro a la de niños. Me gustaría hacer la carrera de Historia y, quizás un doctorado, para de esta forma poder acceder a casi todo el abanico académico.

Sin embargo, las prácticas me han abierto ese otro camino a querer establecerme ya en el mundo laboral y saborear más tempranamente esa felicidad diaria. No sé que acabaré haciendo, me conozco y soy muy ambiciosa y tal vez pueda compaginar ambas. Pero lo que sí que haré es intentar hacerle siempre caso a mi corazón.

«Los maestros son más que un apoyo del aprendizaje del niño. Los buenos son referentes. Los alumnos aprenden por imitación»

– ¿Qué papel crees que debe desempeñar un maestro en la educación de niños y niñas?

Ahora está de moda decir que: «el maestro debe asumir el papel de guía o de apoyo del aprendizaje del niño. Y el niño a su vez, debe ser el centro del proceso de enseñanza aprendizaje». Pero como yo no suelo ser de seguir la moda, en este aspecto tampoco la voy a seguir. Desde mi punto de vista, el maestro tiene un papel más importante que el de guía.

Y esto no lo digo porque quiera ser yo el centro cuando sea maestra, sino porque mi experiencia como alumna me lo ha demostrado. He tenido la gran suerte de encontrarme en el camino con maestros y profesores de una excelencia humana y académica increíble que me han ayudado y mostrado a través de ellos la belleza de la vida. Por eso, no puedo aceptar que simplemente hayan sido guías o facilitadores de mi aprendizaje. ¡Han sido mucho más! Ellos han sido el modelo al que aspiro ser y ellos han sido los que me han mostrado a través de su mirada lo que yo no podía ver en mí. Los buenos maestros no son guías, son referentes a seguir.

– ¿Qué significa ser maestra para ti?

Un maestro debe reunir muchos valores, porque al final, en gran medida, los alumnos aprenden por imitación. Y esos valores que tú transmites son probablemente los que el niño integre. Por lo que, debe ser una persona honesta, trabajadora, ilusionada con la vida, inquietad, cariñosa, emprendedora y sobre todo con mucha luz interior.

– ¿Qué aportarías tú, si pudieras en el futuro, a la docencia como maestra?

Yo, humildemente, creo que podría aportar actitud, ganas de moverse, de crecer, de aprender, de soñar, de hacer mil proyectos, de equivocarse, pero siguiendo hacia adelante,… Soy una persona muy curiosa e inquieta y eso se necesita muchísimo en Educación. Porque títulos hay muchos, pero también sabemos que muchos los consiguen y realmente no están marcando la diferencia ni mucho menos la excelencia. Ahora bien, cuando un maestro o maestra tiene actitud, ganas de trabajar y ama lo que hace, revoluciona el colegio entero.

«Nuestra prioridad como maestros y educadores es que nuestros alumnos sean felices» Claudia Gilabert, alumna de Magisterio y participante en un proyecto internacional con la Universidad de Plymouth

Claudia Gilabert, alumna de Magisterio y participante en un proyecto internacional con la Universidad de Plymouth.

– ¿Por qué has decidido participar en este proyecto internacional?

La profesora de Inglés, Linda Palfreeman, nos lo ofreció y me pareció una buena manera de aprender idiomas a la par que conocer nuevas personas.

– ¿Qué crees que te va a aportar para tu futuro profesional este proyecto?

Creo que ahora que conozco más de las costumbres de Inglaterra puede ayudarme mucho, ya que si quiero ir a trabajar allí sabré cómo actuar.

– ¿Cómo crees que está afectando la pandemia al desarrollo educativo de los niños?

Creo que la pandemia está afectando de manera muy significativa ya que los niños tienen la necesidad de relacionarse y de ver a otros niños de su edad. Y ahora, con las medidas de seguridad y prevención es un poco difícil: si no son felices es difícil que se concentren en las tareas de las clases.

– Una de las cuestiones que habéis trabajado en el proyecto es la influencia de la vida familiar en los niños. ¿Qué se puede aportar a este respecto?

La vida familiar influye muchísimo a los niños. Cada familia tiene unas costumbres y formas de pensar diferentes y eso se ve reflejado en los colegios. La educación de los niños es tarea de los padres y de los maestros. Una buena interacción familia-colegio es lo ideal para que los niños crezcan en un buen ambiente y no reciban ideas contradictorias de los dos organismos educadores.

«Una buena interacción familia-colegio es lo ideal para que los niños crezcan en un buen ambiente y no reciban ideas contradictorias»

– Los expertos aseguran que los modelos educativos van a ser diferentes a partir de esta crisis sanitaria. ¿Por dónde consideras tú que va a ir la Educación a corto y medio plazo?

Creo que al final la Educación irá por donde decidan las autoridades pertinentes. Supongo que se apostará por una Educación mucho más personal que antes, ya no se generalizará tanto. Se le dará más importancia a los niños, ya que han demostrado una madurez en la crisis actual, que ya querrían muchos adultos para ellos.

– El Gobierno español, a través del Ministerio de Educación, ha indicado, a través de un Decreto Ley que en este curso académico se podrá pasar de curso sin límites de suspensos, al tiempo que permite a las administraciones educativas «modificar los criterios de evaluación, promoción y titulación» en Primaria, Secundaria, Bachillerato y FP «para adecuarlos mejor a la situación provocada por la pandemia». ¿Cuál es tu opinión al respecto?

No me parece mal del todo. Para promocionar se deberán cumplir unos requisitos y un tribunal se reunirá para decidir si promociona o no. No me parece mal, ya que hay veces que es peor si un alumno ha repetido tres veces y no tiene ganas de estudiar y solo quiere molestar a sus compañeros que sí que quieren estudiar.

Creo que en este tipo de casos pues se pasaría de curso y que estudie algo que quiere o que no estudie y se vaya a trabajar, si es lo que le hace feliz. Al final, creo que nuestra prioridad como maestros y educadores es que nuestros alumnos sean felices sin importar las notas o los estudios. Hoy en día, y conforme está el sistema educativo español, se priorizan las notas y no la felicidad y no me gusta.

– Cuando finalices tus estudios, ¿por dónde quieres enfocar tu futuro profesional?

Quiero ser maestra de Educación Primaria. Me gustaría ser de mi lengua natal, el valenciano, pero también de inglés o castellano, ya que en general las lenguas me gustan mucho.