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Orihuela

La CHS invierte 1,6 millones en el desagüe del embalse de La Pedrera para sellar la fuga de agua y reforzar su seguridad

Los daños de la DANA aceleran la reparación de válvulas pendiente desde hace años en la instalación oriolana - La Confederación asegura que las pérdidas de caudales por este colector del principal reservorio de agua dulce de la provincia son ínfimas

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El desagüe de fondo del embalse de La Pedrera hace aguas. La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) tiene previsto invertir 1,6 millones de euros en la reparación de la única instalación de evacuación del embalse más grande de la provincia, que carece de aliviaderos. El embalse, situado junto a la población oriolana de Torremendo, es un reservorio de agua que apenas recibe aportes naturales. Se proyectó como depósito de los caudales regulados del canal del postrasvase Tajo-Segura y ahora recibe también el agua desalinizada procedente de Torrevieja, lo que hace innecesarios los aliviaderos con los que cuentan las presas de regulación de ríos.

Este desagüe, pese a no soportar grandes arrastres de lodos y sedimentos, sí sufrió las consecuencias de la brutal gota fría del pasado mes de septiembre, además de sumar desde hace años problemas de mantenimiento, en especial de las válvulas que regularían el paso de agua en caso de vaciado de mantenimiento o emergencia. Sobre el terreno se pueden constatar filtraciones en varios puntos sobre el túnel del desagüe y otras zonas de las proximidades al pie de la presa. Agua que rebosa en la salida de la instalación y que discurre por una rambla hasta el Segura.

El embalse, que comenzó a proyectarse a finales de los años sesenta y se recepcionó, aunque ya en funcionamiento, en 1983, tiene capacidad para albergar más de 245 hectómetros cúbicos y cubrir una superficie de 1.270 hectáreas. Lleva en servicio casi cuatro décadas y esa instalación de desagüe no había sufrido una remodelación en profundidad hasta la fecha.

Fuentes de la Confederación Hidrológica del Segura (CHS) indicaron a INFORMACIÓN que la pérdida de agua es ínfima en este punto y atribuyeron la mayor parte del caudal que baja por la rambla encauzada del Derramador -el cauce natural de desagüe del embalse-a los aportes de ramblas aledañas -Alcoriza y Arroyo Grande- que confluyen justo al pie de la presa del embalse. La CHS indicó que, en cualquier caso, el agua no se pierde porque ese canal desemboca en el antiguo meandro del Segura en Jacarilla. Eso si el volumen es suficiente para recorrer los más de cuatro kilómetros que separan la presa y del Segura en Jacarilla.

Es una cantidad marginal de agua, no obstante, de gran calidad y con costes elevados para los regantes y los usuarios de la Mancomunidad de Canales del Taibilla (MCT); caudales utilizados tanto para el regadío -Tajo y desalinizados del mar de Torrevieja- como para el suministro de agua de «boca» de la totalidad de los municipios de la Vega Baja y la mayoría del Baix Vinalopó. En periodos de fuertes precipitaciones el embalse también es capaz de recoger recursos hídricos excedentes del río Segura -y liberar de presión al cauce natural en tiempo de avenida-a través del Azud de Ojós (Murcia) y el canal del postrasvase.

Retraso

Las obras fueron adjudicadas a principios de noviembre de 2019, menos de un mes después de la gota fría, a través de un procedimiento de contratación de urgencia y excepcional propiciado por la DANA . Sin embargo, no han comenzado.La asistencia técnica y coordinación de los trabajos de reparación del desagüe fueron adjudicada a Grusamar Ingeniería Consulting por 100.000 euros. La reparación del desagüe de fondo a Inhisa Hidráulica por 968.000 euros y las reparaciones en las instalaciones de servicio de la presa y el propio canal de desagüe a Sánchez Lago por otros 532.000 euros. La CHS sí está actuando en el cauce del Derrramador para adecuar los taludes de hormigón arrastrados por el torrente.

El dragado del río Segura permitirá el paso a embarcaciones desde abril

El Ayuntamiento de Guardamar ultima la retirada de 18.000 m3 de lodos para reabrir el puerto deportivo

Los barcos pesqueros y deportivos con base en el puerto de Guardamar podrán utilizar la desembocadura del río Segura el próximo mes de abril, según una nota de prensa del Ayuntamiento, «siempre y cuando no se produzcan inclemencias meteorológicas». Desembocadura donde acaba de comenzar la tercera fase del dragado fluvial. En esta zona del cauce el aterramiento por la acumulación de sedimentos del río y del oleaje del mar impide la navegación de barcos. «Empieza el principio del final dragado. Procedimiento que llevamos arrastrando desde diciembre de 2016, cuando se produjo una gran riada y que se acrecentó con la DANA de septiembre», aseguró el concejal de Puertos, Jesús Tenza (PSOE). La primera consistió en la excavación de vasos para verter las arenas, en una parcela de propiedad municipal, a escasos metros del dragado -y de una zona residencial que está sufriendo las molestias del acopio de 18.000 metros cúbicos de lodos al aire libre-. En la segunda se extrajeron de sedimentos desde la orilla, utilizando maquinaria pesada, para abrir un canal y permitir la entrada a la desembocadura de una plataforma flotante que es la que ahora está actuando en las bocanas del puerto deportivo y de la flota artesanal para que puedan ser habilitadas en primer lugar. El Ayuntamiento, que invierte en esta obra 300.000 euros, asegura que los lodos serán analizados por si pueden ser reutilizados para regenerar las playas o por el contrario, se eliminan en un vertedero.

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