Volver al trabajo y a las rutinas del día a día tras el periodo vacacional puede resultar una ardua tarea. Los madrugones, las prisas y el estrés propio de las actividades diarias vuelven a nuestra vida casi sin avisar y eso, el cuerpo lo nota. Por esta razón, el fin de las vacaciones va acompañado en ocasiones de ciertas patologías que lo hacen más duro aún. El conocido como síndrome postvacacional puede definirse como "el estado que se produce en el trabajador al fracasar el proceso de adaptación entre un periodo de vacaciones y de ocio con la vuelta a la vida activa, produciendo molestias que nos hacen responder a nuestras actividades rutinarias con un menor rendimiento".

Lydia Polo García, psicóloga sanitaria del Hospital San Rafael de Madrid, considera que el 'síndrome postvacacional' no es más que "un conjunto de síntomas pasajeros que surgen de un proceso de adaptación, desde un entorno relajado y reposado, hacia el estrés y la rutina del día a día".

Por tanto, insiste la especialista, no estaríamos hablando de una enfermedad, sino de un proceso de adaptación normalizado y frecuente en el ser humano. "Es habitual que el cansancio, el insomnio, la dificultad para concentrarse o incluso la irascibilidad hagan su presencia los primeros días, pero mientras esto sea pasajero no hay de qué preocuparse. Es normal que el cuerpo se rebele contra lo que no nos hace sentirnos tan bien como estábamos hace unos días", añade la experta.

Mientras que hay personas que tardan 2-3 días en adaptarse a la "desconexión" que implica un ritmo más reposado y sosegado en vacaciones, otras tardan algunos días en volver a readaptarse a su rutina horaria, a sus obligaciones laborales y a la actividad cerebral. "No debe preocuparnos en demasía puesto que es una adaptación al entorno normal y muy humana", precisa la psicóloga sanitaria.

Consejos para combatir el síndrome postvacacional

¿Cómo superar el síndrome postvacacional?

Por todo ello, la especialista enumera las que, a su juicio, pueden ser las principales recomendaciones a seguir tras el fin de las vacaciones y la vuelta a la rutina:

1.- Intenta no volver de vacaciones el día anterior a incorporarte a trabajar, de esta manera te dará tiempo a adaptarte nuevamente a tu vida, a los horarios más o menos habituales y a restablecer pautas de sueño más adecuadas.

2.- De la misma manera, intenta no volver un lunes a tu jornada laboral, si vuelves un miércoles o un jueves es posible que tengas una mejor adaptación, ya que ésta será progresiva entre los días laborables y los días del fin de semana, que te permiten volver a desconectar.

3.- Hay personas a quienes dividirse el periodo vacacional, en 15 días o incluso en semanas, les hace tener la percepción de alargar las vacaciones y de no encontrarse con el año entero de trabajo de repente. Es habitual que cuanto más largas sean las vacaciones más trabajo cuesta la adaptación.

4.- Es importante que no comiences a trabajar al mismo nivel al que te fuiste, ya que de poco te habrán servido de esas esperadas vacaciones. Utiliza los primeros días para organizarte e ir resolviendo lo principal a medida que va sucediendo.

5.- La vuelta al trabajo no debe suponer una ruptura con estímulos positivos. No dejes de salir con amigos, de cenar fuera de casa, de realizar actividades de ocio siempre que puedas; todo ello te ayudará durante el año a disfrutar de tu vida más allá del trabajo.

6.- Generalmente cuando terminas los días previos a vacaciones con un alto nivel de estrés o una carga laboral excesiva llegas exhausto a las vacaciones, por lo que intentar no terminar los días laborales de esa manera puede ayudarte a una mejor gestión de la situación. "Esto conlleva una planificación previa que puede comenzar desde el primer día que te incorpores, plantéatelo como un reto, ¿cómo te planteas este año para llevar mejor tu jornada laboral? ¿Qué modificaciones (que estén en tu mano) puedes hacer para sentirte mejor y con menos agotamiento?", aconseja Polo.

7.- Intenta pensar en las cosas positivas de tu trabajo, la vuelta al contacto con compañeros, la vuelta a actividades placenteras que también comienzan cuando volvemos de vacaciones, la posibilidad de nuevos retos y de experiencias profesionales, por ejemplo. "No todo es malo a la vuelta de vacaciones, y además siempre tendremos algún puente o festivo para poder disfrutar de días libres antes de las ansiadas vacaciones del año que viene", sentencia la psicóloga.