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Encargo de bocadillos por WhatsApp y colas en las cantinas

Los institutos adaptan el servicio en el recreo para evitar contagios

Medidas adoptadas este curso en la cantinas del instituto Leonardo Da Vinci de Alicante.

Medidas adoptadas este curso en la cantinas del instituto Leonardo Da Vinci de Alicante.

Pedidos desde el día anterior por WhatsApp; colas de espera guardando las distancias que llegan a prolongarse hasta el patio; servicio en puestos ambulantes para no entrar al local; y unas poquitas mesas al exterior en los escasos casos en que se dispone de espacio. Este es el inusual panorama que presentan este curso las cantinas de los institutos de Secundaria, cuyos concesionarios se han visto obligados a reinventarse para no cerrar y mantener un servicio del que de otra forma no podrían disponer los alumnos por culpa de la pandemia.

«Los alumnos no pueden entrar a la cantina, solo profesores. Salgo yo con mesas a la calle y sirvo en dos ubicaciones en el patio para dar servicio por un lado a los dos primeros cursos de Secundaria y por otro a los mayores de tercero de ESO a segundo de Bachillerato». Noelia Cucarella lleva la cantina del IES Enric Valor de Monóvar y sirve los bocadillos previo pedido. «Funciono por encargo de WhatsApp», explica al tiempo que lamenta pérdidas de hasta el 50% con respecto a cursos anteriores.

Para colmo de males, no se ha hecho efectiva todavía la prórroga del contrato de la concesión por parte de la Conselleria de Educación. El covid impidió sacar las licitaciones previstas en marzo y sigue pendiente su prórroga, lo que preocupa especialmente a estos autónomos como indica Cucarella con el puesto de bocatas y bebidas dispuesto para sacar el servicio al patio.

En las cantinas de los institutos Virgen del Remedio, Cavanilles, Mare Nostrum, Babel, Gran Vía y Leonardo Da Vinci en Alicante, coinciden en mantener las distancias exigidas contra el covid para que los alumnos pasen a recoger los pedidos a la hora del recreo, previamente encargados también, lo que origina colas que en algunos casos se prologan hasta el patio.

Los estudiantes entran por una puerta y salen por otra, e incluso se han organizado en los centros para que profesores de guardia se dediquen exclusivamente al tiempo de la cantina, para que se mantengan las medidas de distancia e higiénicas del servicio, incluidas este año en el Plan de Contingencia elaborado frente a la pandemia.

«Son normas como las del sector de la hostelería», explica Cristóbal Melgarejo, director del Instituto de FP integrada Valle de Elda. Ese verano hicieron una reforma en el centro para abrir una puerta de la cantina hacia el exterior, y han instalado a modo de terracita cuatro o cinco mesas en las que no se permiten a más de cuatro personas a la vez.

Al recreo, de entrada, los estudiantes salen de forma escalonada y por distintas puertas los que van a FP de grado medio y los del superior, además de que se han dividido en mañanas y tardes, todo para evitar aglomeraciones.

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