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Los hoteles no encuentran gente para cubrir puestos vacantes tras meses cerrados por la pandemia en la provincia

La lenta reactivación del turismo desvía a cientos de trabajadores a la construcción o el transporte - Establecimientos se plantean buscar personal en el extranjero para poder mantener sus servicios

La cocina es uno de los departamentos donde más carencias hay. En muchos hoteles, los puestos están copados por gente de Pakistán.  | DAVID REVENGA

La cocina es uno de los departamentos donde más carencias hay. En muchos hoteles, los puestos están copados por gente de Pakistán. | DAVID REVENGA

«Se busca personal para trabajar de lo que sea». No es una oferta real de empleo pero perfectamente podría colgar de la puerta de cualquier hotel de la provincia estos días. Tras pasar meses cerrados por la pandemia y cuando parece que la recuperación podría estar cerca de ser una realidad, los establecimientos hoteleros no encuentran personal para cubrir cientos de puestos vacantes. Así lo atestiguan distintas fuentes del sector consultadas por este diario, que tildan de «drama absoluto» el hecho de no encontrar gente dispuesta a trabajar en el turismo, a pesar de que el pasado agosto más de 429.000 residentes de la Comunidad se encontraban en situación de desempleo, 173.873 de ellos en la provincia de Alicante. ¿Qué está pasando para que sea tan difícil cubrir plantillas en la industria vacacional? Los expertos apuntan a distintas causas.

Recepcionistas de un hotel de Benidorm, en su mayoría operativas las 24 horas del día. | DAVID REVENGA

El cierre prolongado de muchos establecimientos ha llevado a trabajadores que antes prestaban sus servicios en este tipo de empresas a reconvertirse y buscar acomodo en otros sectores. La construcción y el transporte de mercancías, debido al auge de las compras online, son dos de ellos. Pero también hay quienes incluso se han subido a la bici para hacer, por ejemplo, reparto de comida a domicilio, otro de los servicios donde se ha disparado la demanda. También se han dado casos de personas que provenían de otras autonomías y, al quedarse en ERTE o no incorporarse cuando les tocaba a su puesto en un hotel, optaron por volver a casa para ahorrarse los costosos alquileres que se pagan por vivir en zonas turísticas como Benidorm; y ahora, ya asentados allí, han optado por no volver. «Nos hemos encontrado con gente que nos ha rogado que no la saquemos del ERTE, que preferían acabar el verano sin trabajar aun cobrando un poco menos, porque para algunos ha sido una situación muy cómoda», explica un empresario que prefiere que no aparezca su nombre, pero cuya afirmación ratifican el resto de fuentes.

Camareros y personal de sala están entre las profesiones más demandadas por el sector. | DAVID REVENGA

«Nadie quiere trabajar en esto»

Aunque éstas son situaciones con las que se han encontrado muchos hoteleros al tirar de agenda para recuperar a sus antiguos empleados, no es la causa que más preocupa al sector. «Hay un problema real, de fondo, que no sólo afecta a los hoteles de la provincia sino que se está dando a nivel global: la gente no quiere trabajar de esto», afirma la secretaria general de Hosbec, Nuria Montes. Herick Campos, director general de Turismo de la Generalitat, ahonda en esta idea explicando que cada vez hay menos personas dispuestas a desarrollar un proyecto de vida relacionado con la hotelería. «Por las condiciones laborales, el horario, el salario, no lo ven atractivo, cuando somos una provincia privilegiada porque tenemos un convenio colectivo como no lo hay en muchas otras zonas turísticas del país», explica. Fede Fuster, CEO de la cadena Hotels Grup Fuster, va incluso más allá: «Yo empecé trabajando en el hotel como hacían muchos otros jóvenes de mi edad: unos meses de verano para sacar un dinero para los estudios, para comprarse la moto... De ahí, muchos nos acabamos quedando y desarrollando una carrera profesional, pero ahora parece que trabajar en un hotel es algo de segunda categoría, cuando se trata de una actividad de lo más loable y con salarios que no están mal», mantiene.

Uno de los grupos más afectados por la externalización es el de las camareras de piso. | DAVID REVENGA

¿Es realmente así? Depende de cómo se mire. El convenio provincial de hostelería, que según la patronal se aplica «a rajatabla» en todos los hoteles, establece unas tablas salariales con sueldos base que oscilan entre los 1.078,87 y los 1.469,13 euros en catorce pagas, a los que se pueden sumar distintos complementos, además de jornadas laborales de 40 horas semanales o libranzas de dos días ininterrumpidos. «En casi todos los hoteles hay comités de empresa que vigilan que se cumpla el convenio y también hay un férreo control por parte de la Inspección de Trabajo», afirman desde Hosbec. Sin embargo, también es cierto que muchos establecimientos han encontrado en las subcontratas, que no se rigen por este convenio, la fórmula para sortear dichas condiciones externalizando parte de sus plantillas.

Sea como fuere, los empresarios y la Administración autonómica coinciden en que hay que abordar el tema «de manera urgente» y que es necesaria una «reflexión profunda», según Herick Campos, entre todas las partes implicadas para buscar soluciones. «No podemos dejar que la brecha entre las necesidades de las empresas y los trabajadores en desempleo se siga agrandando más y más», agrega Nuria Montes.

Los CdT no dan abasto

Mientras eso se produce, los centros de formación reconocen que no dan abasto. Cocineros y personal de sala son los puestos más demandados por los hoteles, aunque la falta de personal se produce por igual en todas las categorías laborales. Francisco Juan, director del Invattur y del CdT de Benidorm, explica que en las últimas semanas «hemos llegado a un punto que los hoteles nos pedían personal, sin importarles que no tengan ninguna cualificación», a lo que suma que ni siquiera ellos mismos han encontrado candidatos entre sus antiguos alumnos: «La inserción laboral roza el 100%».

Por eso, ante la necesidad tan acuciante de encontrar personal, algunos empresarios se plantean recurrir a escuelas de hostelería en el extranjero para poder abastecer a sus empresas, con el riesgo de que muchos de los puestos ahora vacantes acaben siendo en su totalidad ocupados por inmigrantes. «Las cocinas de muchos hoteles se sustentan desde hace años gracias a pakistaníes que se han asentado aquí y cabe la posibilidad de que ocurra lo mismo con otros puestos donde no hay españoles dispuestos a trabajar», afirman.

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