Caminar por zonas naturales o los parques es hacerlo entre restos de basura con latas de cerveza o botellas tras el fin de semana. Sobre todo en zonas apartadas que no están al paso y que quedan lejos de los ojos de la gente o la policía. Y es que los jóvenes buscan los sitios más insospechados para realizar botellones a pesar de las restricciones impuestas en la Comunidad Valenciana por el coronavirus. Parques, polígonos, zonas naturales o cerca de ermitas apartadas están entre sus preferencias. Todo aquel espacio que les permita esconderse les sirve para estas fiestas improvisadas cada fin de semana.

En Benidorm, en las últimas semanas, prolifera la basura en la zona verde ubicada entre los barrancos de l’Aigüera y Els Tolls donde los vertidos de cristal por la afluencia de jóvenes son constantes. El pasado fin de semana, la Policía Local actuó en la zona para intentar frenarlo. Ciudadanos (Cs) llevaba semanas alertando de la situación y reclamando mayor vigilancia para evitar que estos encuentros para beber alcohol continúen realizándose sin control, lo que provoca las quejas de los vecinos. Hace menos de tres años se adecentó la zona y se creó un paso subterráneo que va al espacio donde se reúnen los jóvenes. Cs advirtió además del peligro de dejar esa basura por el riesgo de incendios. El concejal de Seguridad, Lorenzo Martínez, indicó a este diario que «es una de las zonas donde se ha actuado» y que se une a otros lugares como el parque de la Séquia Mare o los habituales en el espigón o la Ermita del Tossal. Es el servicio de limpieza el que detecta los restos de botellones y alerta a Seguridad de la zonas más concurridas por los jóvenes.

Botellones en sitios insospechados

Botellones en sitios insospechados

Y es que la presión policial está desplazando a quienes realizan botellón. En Elche se han movido de las zonas céntricas a las inmediaciones del polígono de Carrús, y a solares cerca de la ermita de San Crispín y que se realizan de forma cíclica todos los fines de semana. Pero también en algunas naves abandonadas de calzado del extrarradio aunque de una forma mucho más organizada por lo que es más difícil de detectar.

En Alcoy, las zonas más «conflictivas» son el Preventorio y la parte baja de Cervantes por Santa Ana y ocasionalmente en otros puntos como la subida a Serelles. En ellas se ha intensificado la vigilancia y limpieza y también se han impuesto sanciones. Por su parte, en Elda, la presión policial hace que los jóvenes se oculten en los jardines que rodean el cauce del río Vinalopó a su paso por el casco urbano; una zona amplia, alejada de la gente y donde la policía no puede acceder en coche.

La historia se repite en Torrevieja: sitios alejados del casco urbano y a los que solo se puede acceder a pie. Entre ellos, el extremo más alejado del paseo del Dique de Levante, un recorrido de dos kilómetros que solo se puede hacer a pie o en bicicleta donde se realizan botellones sin control. También en la zona de merendero del parque natural de las lagunas de Torrevieja y La Mata y el entorno del cementerio de la pedanía. Pero habrá más, porque si la vigilancia aumenta, buscarán otro lugar más recóndito.