Consideraba los avances tecnológicos como la oportunidad perdida. Su objetivo era construir sociedades mejores y más igualitarias, pero en realidad el efecto era el contrario. Esa visión crítica de Juana Francés (Alicante, 1924-Madrid, 1990) sobre el poder de la tecnología quedó reflejada en sus famosas cajas, en las que pone en cuestión la deshumanización del individuo. Un lenguaje de plena actualidad.

Por esta razón, y por otras muchas que tienen que ver con su calidad artística y el hecho de que parte de su legado se encuentre en el MACA, el museo vuelve a sacar a la luz a esta creadora, única mujer que formó parte del grupo El Paso.

Será a mediados de febrero cuando se inaugure en el Museo de Arte Cotemporáneo de Alicante Atravesando la materia de improviso. Callages naturalistas y ensamblajes tecnológicos, exposición que mostrará 35 piezas de esta artista cuyo fondo dejó la segunda planta del MACA cuando se depositó la Colección Mediterráneo.

Si hace tres años fueron las cometas y fondos submarinos las que se colgaron en las paredes del museo, con la obra en papel y lienzos de la etapa creativa de los 80 hasta su muerte, ahora, la conservadora del centro, Rosa Castells, recupera «a la Juana informalista, de las tierras de finales de los 50, cuando forma parte de El Paso, y sus cajas de los 60 para ver cómo va derivando su obra a partir de ahí».

En esa primera etapa, emprende un camino con obras «valientes» de técnicas mixtas con gran cantidad de materias. «En ese momento van apareciendo desde las arenas unas cabezas que acaban por estar metidas en unas cajas, como denuncia de la incomunicación del hombre».

La actualidad del mensaje de Juana Francés, casada con el escultor Pablo Serrano, es claro, asegura Castells. «El proceso técnico nos llevó, y nos lleva, a más incomunicación social y más dolor». Por eso, sus cabezas aparecen encajonadas compartiendo ventanas con teléfonos, enchufes, los primeros ordenadores, cables, esferas de reloj, bujías, tornillos... como una forma de esclavitud más que como una liberación. «Está de plena actualidad, cada cabeza en su caja, en su ventana, encerrada, que es como estamos ahora», apunta la conservadora del MACA.

Francés recogía en estas piezas, en las que comenzó a trabajar a finales de los 60, «ese progreso técnico que nos iba lleva a ser mejores y es todo lo contrario, cada vez estamos más solos. Y es eso lo que denunciaba Juana. Es una obra de gran actualidad, no puede tener un lenguaje más contemporáneo».

El MACA rescata a Juana Francés

El MACA rescata a Juana Francés

La exposición mostrará también parte de su obra gráfica y los dibujos, «que nunca se han visto aquí y forman parte de su momento creador de los 70. Unos dibujos que a mí siempre me han parecido muy Gordillo».

Pese a su reconocido trabajo, la figura de Juana Francés no ha sido tan valorado como debería. «Son muchas cosas las que hicieron que su nombre no fuera tan destacado, aunque es una de las artistas más influyentes de la segunda mitad del XX, por encima de algunos de sus compañeros informalistas». Para Castells, «se dedicó en cuerpo y alma al arte, pero la figura e Pablo Serrano estaba ahí y ella estuvo siempre detrás».

El legado de Juana Francés en el MACA, depositado por voluntad de la artista, consta de más de un centenar de obras, entre dibujos, pinturas, cajas, torres, serigrafías y litografías, que recogen todas sus etapas creativas. Tal como dejó escrito, su legado se dividió en cuatro partes muy similares que se depositaron, además de en Alicante, en el IVAM, en el Reina Sofía y en el Museo Pablo Serrano. «Yo creo que es el momento de que se dedique una gran exposición a Juana Francés».

El MACA rescata a Juana Francés

El MACA rescata a Juana Francés