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El ritual del vino en Alicante

La muestra sobre los etruscos en el MARQ se completa con un conjunto de piezas encontradas en la provincia que recogen la influencia de este pueblo, sobre todo en el tratamiento y el consumo de esta bebida entre los siglos VIII y V antes de Cristo

Rallador, una de las piezas de la exposición.

Rallador, una de las piezas de la exposición.

El primer vino que llega a lo que hoy es la provincia de Alicante lo trajeron los fenicios. Ellos son los que trasmitieron al mundo ibérico posterior la producción de esta preciada bebida a partir del cultivo de la vid. Con ellos llegaron hasta la zona utensilios utilizados para su consumo, pero también para su tratamiento y conservación, puesto que ya entonces el vino se identificaba con un ritual social.

Olpe o jarra con asa alta; una de las piezas de la exposición.

Los etruscos tiene mucha culpa de ese uso y consumo. Y eso es lo que se podrá ver en la exposición Huellas etruscas en Alicante, que complementará la gran muestra internacional Etruscos. El amanecer de Roma, que llegará a finales de agosto al MARQ procedente de los museos arqueológicos italianos de Florencia y Volterra.

Otros de los objetos encontrados en Alicante: un colador.

Son alrededor de quince piezas las que conformar esta exposición que quedará instalada en la entrada a las salas del museo para dejar constancia de la influencia de esta cultura itálica en estas tierras. Y aunque los etruscos no pasaron por aquí, sí que en diferentes yacimientos se han encontrado restos de objetos que procedían de Etruria y que llegaron hasta Alicante a través de barcos comerciales.

Otros de los objetos encontrados en Alicante: el mango de un embudo-colador.

«Es algo modesto, algunos son fragmentos muy pequeños de piezas de procedencia etrusca», apunta Manuel Olcina, director del MARQ y comisario de esta exposición. Lo importante «es que se ha reunido por primera vez el lote de piezas etruscas de entre los siglos VIII y V antes de Cristo encontradas en enclaves fenicios y del mundo ibérico en nuestras tierras».

Entre ellas, el ánfora y los objetos de bronce para el servicio y el filtrado del vino, la jarra y el rallador de El Oral (San Fulgencio), los embudos-coladores de Xàbia y la necrópolis de Poble Nou en La Vila Joiosa, así como los testimonios de la típica cerámica etrusca llamada «buchero nero» de la Fonteta (Guardamar del Segura), piezas que actualmente se custodian en los museos Soler Blasco de Xàbia, el Vilamuseu de la Vila, el Museo Arqueológico de Guardamar y el propio MARQ. Además, hay que destacar que algunas de ellas se han restaurado para su exhibición.

«La mayor parte de estos objetos están relacionados con el consumo del vino, tanto del transporte, con ánforas etruscas, como en las vajillas , que se utilizaban para servir o beber, incluso para preparar el vino que se mezclaba con especias», destaca Olcina.

Diadema de oro, una de las piezas de la exposición.

«Es un instrumental muy raro fuera de Italia, como coladores, embudos-coladores, piezas que no son tan espectaculares, pero que son muy curiosas porque hablan de una forma de consumir el vino, que sería para las élites fenicias o ibéricas». Un vino que, asegura, «era etrusco, traído en poca cantidad, pero con instrumental para prepararlo».

Eso, según el director del MARQ, «nos habla de unas costumbres que nos emparentan con el resto del mediterráneo porque instrumental de ese tipo hay poco fuera de Italia». De hecho, entre las piezas se podrá ver un embudo-colador «que en España solo hay dos y fuera de Italia, pocos».

«Probablemente no los trajeron los etruscos, sino fenicios o griegos para las élites ibéricas o fenicias de aquí, pero es curioso que se usase ese instrumental».

Organizar esta pequeña muestra ha supuesto reunir por primera vez este conjunto de diferentes localizaciones con el hilo común del carácter etrusco. «Ha sido realmente interesante y agruparlo todo le da más valor; culturalmente tiene importancia porque al final los iberos también hacían estos banquetes, establecían esa relación social alrededor del vino». Además, aquí se trataba el vino de la misma forma que lo hacían los etruscos. «Lo colaban y lo mezclaban con especias, de ahí que utilizasen ralladores, como el que se incluye en la exposición, para añadir algún elemento al vino para el consumo».

Esta bebida la importaban los fenicios y los iberos de los etruscos y probablemente lo comercializarían los griegos. «Seguramente el vino de fuera tenía más prestigio, pero aquí, en la zona de Dénia, en el siglo VI ya se producía vino y se envasaba en ánforas». Otro ejemplo: en la Illeta de El Campello se han encontrado lagares para producir vino.

La exposición de los etruscos va tomando forma en el MARQ

Será el 26 de agosto cuando Etruscos. El amanecer de Roma abra sus puertas en el Museo Arqueológico de Alicante. Antes, son muchos los preparativos y los trabajos que se deben realizar. De momento, los técnicos del MARQ ya están sumergidos en el proceso de producción, repasando el catálogo de Italia, estudiando el montaje, la distribución de las piezas y los sistemas de seguridad. Eso a la espera de que la próxima semana empiece a llegar el mobiliario, las vitrinas y los paneles desde Italia, lo que permitirá comprobar los dispositivos de iluminación y los proyectores para que todo esté a punto cuando lleguen a Alicante las 150 piezas que conforman esta muestra realizada expresamente para el MARQ y convertida en la mayor exposición sobre la civilización etrusca que se verá en España desde 2007. Días antes de la inauguración, las piezas serán extraídas de las cajas y llegará el trabajo de chequearlas, comprobar su estado y documentarlas en presencia de los correos italianos que las acompañan.

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