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El limón mira ahora a EE UU tras perder 110 millones por el cierre de la hostelería

El sector provincial confía en que el final de las restricciones y la supresión de los aranceles en Norteamérica puedan reactivar la demanda la próxima campaña

Trabajos de recolección de limones en campos de la comarca de la Vega Baja. | TONY SEVILLA

Trabajos de recolección de limones en campos de la comarca de la Vega Baja. | TONY SEVILLA

El sector agroalimentario es de los pocos que ha aguantado el tipo durante la pandemia de coronavirus, pero no en todos los casos. Siempre hay excepciones que confirman la regla, y el limón ha tenido la mala fortuna de desempeñar este papel. A nada menos que 110 millones de euros ascienden las pérdidas para este cultivo en la provincia de Alicante, debido, principalmente, al desplome del denominado canal Horeca. Las restricciones en la hostelería han tenido consecuencias desastrosas para este producto agrícola, a lo que hay que añadir otros factores, como el incremento de las importaciones procedentes de terceros países. La esperanza está depositada ahora en el final de las limitaciones en los bares y restaurantes, así como en la supresión de los aranceles en EE UU, un mercado prioritario que se hundió durante el año pasado debido a la políticas proteccionistas de Donald Trump.

Las importaciones procedentes de Turquía, Sudáfrica o Egipto también han influido en el desplome

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La campaña del limón en la provincia de Alicante, con la Vega Baja como principal zona productora, acaba de concluir con unos resultados catastróficos. Según las estimaciones realizadas por la organización Jóvenes Agricultores (Asaja), las pérdidas se sitúan alrededor de los 110 millones de euros, lo que supone una merma de la renta de más del 30% para los agricultores.

El ejercicio no empezó bien con la primera variedad de limón, el fino, que arrancó en septiembre con dos semanas de retraso y finalizó en abril. Esta variedad registró una caída del precio del 55% con respecto a la campaña anterior, pasando de 0,40 euros el kilo a 0,18, a lo que hay que sumar las pérdidas del limón que se tiró al suelo en el campo porque costaba más recolectarlo que lo que se pagaba por él. Las pérdidas, en consecuencia, se situaron alrededor de los 85 millones de euros.

Los productores dejaron de exportar el año pasado 20.000 toneladas a Estados Unidos por las medidas proteccionistas

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La misma tónica mantuvo el limón verna, que acaba de concluir la campaña y del que se ha quedado sin recolectar entre un 30% y un 50% por exceso de calibre y falta de salida comercial. Arrancó con precios de 0,30 euros el kilo y pronto se desplomó a 0,20 euros. Las pérdidas en esta variedad se estiman en 25 millones de euros.

El presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, destaca que uno de los principales factores para este desplome de precios han sido las restricciones en la hostelería y el comercio en toda Europa debido a la crisis del covid. «El cierre del canal Horeca y la desaparición de los mercados tradicionales, como los mercadillos de pueblo en toda España, han sido factores determinantes».

A todo ello hay que añadir, según explica Antonio Gutiérrez, productor y secretario de La Unió en la Vega Baja, «el aumento del 33% en las importaciones procedentes de Turquía, Sudáfrica, Egipto o el Mercosur». En este sentido, se pregunta si los acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países, como el Mercosur o Sudáfrica, «no están afectando al progresivo desmantelamiento de nuestra industria de transformación de cítricos en favor de la todopoderosa industria brasileña».

La esperanza está depositada en el final de las restricciones y en la desaparición de los aranceles en EE UU. La medida proteccionista de Donald Trump propició que las 20.000 toneladas de limones que se exportaban desde Alicante y Murcia, por valor de 40 millones de euros, quedasen reducidas el año pasado a cero.

El vino y el aceite ven con optimismo el mercado norteamericano

Los envíos vitivinícolas al exterior cayeron un 54% en 2020 y el reto ahora es recuperarlos

El vino y el aceite, los otros sectores que se han visto beneficiados por la supresión de los aranceles en EE UU, esperan ahora recuperar las ventas que perdieron durante el ejercicio pasado.

Las medidas proteccionistas tuvieron un fuerte impacto sobre el vino alicantino. Según Eladio Martín Aniorte, gerente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Vinos de Alicante, «las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 54% en 2020, quedando situadas en 124.000 litros, lo que propició que este país pasase de ser el segundo destino de nuestras ventas al exterior, por detrás de Alemania, a figurar en el séptimo puesto».

La desaparición de los aranceles, por tanto, es una buena noticia, «porque para nosotros -añade- se trata de un mercado prioritario. El objetivo es recuperar las ventas y, para ello, ya estamos preparando campañas de promoción».

Las bodegas exportadoras han sufrido los aranceles en líneas generales, salvo alguna, como es Bodegas Pinoso, que los ha logrado esquivar gracias al ingenio. Su director comercial, Miguel Ángel Díaz, explica que «las restricciones eran para las bebidas de menos de 14 grados, y nosotros, gracias a una añada con una buena base alcohólica, pudimos elaborar vinos de 14,5 grados, con lo que incluso aumentamos nuestras exportaciones».

Las ventas de aceite de la provincia de Alicante a EE UU, por otro lado, son casi testimoniales, pero según explica Pau Ferrando, de Oli Travadell, «la desaparición de los aranceles nos ayudará a ir ganando cuota en este mercado».

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