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El sector del aceite vuelve a cifras positivas en la provincia tras dos años sin poder cubrir ni los costes

La facturación en Alicante se incrementa un 40% y roza los 35 millones de euros gracias al repunte registrado en los precios por la reactivación de la hostelería y la baja producción andaluza

Proceso de producción de aceite de oliva virgen extra en las instalaciones de l’Almàssera de Millena. | JUANI RUZ

Han sido dos largos años de travesía por el desierto, en los que el sector del aceite de oliva de la provincia de Alicante no había podido cubrir ni los costes de producción. Pero a la tercera, como se suele decir, ha ido la vencida, y el repunte de los precios ha permitido a productores y agricultores incrementar la facturación un 40%, hasta rozar los 35 millones de euros. Factores como la reactivación de la hostelería y la menor producción en Andalucía se esconden detrás de este aumento de la cotización.

Los excedentes de aceite de oliva, en dos años marcados por la pandemia de coronavirus, tuvieron unas consecuencias nefastas para el sector de la provincia de Alicante. Los costes de producción en este territorio son mucho más elevados, por ejemplo, que en Andalucía, donde predominan los cultivos intensivos y de mucho mayor rendimiento. Así las cosas, mientras en esta última comunidad los 2,40 euros que se pagaban el año pasado por el kilo de aceite de oliva virgen extra resultaban rentables, en el caso de las comarcas alicantinas no servían ni para hacer frente a los costes propios del cultivo y la recolección, estimados en 3 euros. Y, si ese precio ya era desastroso, el de la campaña anterior todavía fue mucho peor, toda vez que la cotización se situó en apenas 1,80 euros, lo que propició que una parte importante de la cosecha se quedara directamente sin recoger.

Con todo, la situación, afortunadamente, ha dado un giro de 180 grados en la actual campaña, que acaba de finalizar. Pese a que la cosecha se ha reducido alrededor de un 15%, hasta situarse en los 45 millones de kilos, el repunte de los precios ha permitido a productores y agricultores obtener ganancias después de los desastrosos dos últimos ejercicios. Así lo señala Hilari Jaime, responsable del sector olivarero en La Unió, quien subraya que «los precios se han mantenido desde el principio alrededor de los 3,50 euros el kilo de aceite virgen extra, lo cual ha supuesto un auténtico respiro para el sector, que lo estaba pasando terriblemente mal».

En parecidos términos se expresa Hugo Quintanilla, productor de la firma Señoríos de Relleu y representante de Asaja. Según sus palabras, «los precios empezaron a subir el pasado verano y, al final, se han movido en unos niveles que, al menos, permiten que los agricultores puedan percibir algo por su trabajo».

Pese a que las dinámicas de precios no obedecen en muchos casos a factores tangenciales, la menor producción en Andalucía y la reactivación de la hostelería han favorecido la tendencia al alza. Y todo en un contexto en el que la cosecha se ha situado por debajo de los parámetros esperados. «Las lluvias han sido más bien escasas, y los cultivos de secano lo han notado», enfatiza Quintanilla.

Por su parte, Joaquín Sempere, responsable de la almazara El Tendre de Elche, señala que «los precios estaban destrozados, por debajo de los costes de producción. Sin embargo, ahora nos movemos en unas cotizaciones razonables, lo que ha supuesto un alivio para todos los que trabajamos en el sector olivarero, que se encontraba contra las cuerdas».

Una opinión que comparte Alberto Llorens, de la cooperativa de Planes, quien señala, además, que la calidad del aceite «está siendo muy buena, gracias al buen clima que hemos tenido antes y durante la campaña». Las heladas registradas en los últimos días, destaca, «no han hecho mella, porque las temperaturas más bajas se han registrado en el fondo de los valles, donde apenas hay olivos».

Discriminación en las ayudas procedentes de la Unión Europea

La Unió denuncia que, pese a que la situación ha mejorado, persiste el problema de las bajas ayudas de la Unión Europea. El responsable del sector en la organización agraria, Hilari Jaime, lamenta que muchas explotaciones de la cuenca mediterránea, entre ellas las de la Comunidad Valenciana, con cultivos de secano o riego de apoyo, deban competir con otras que reciben cinco o seis veces más ayudas, lo que afecta a su rentabilidad. Jaime enfatiza que, sobre todo en las zonas de montaña, los costes de producción son mucho más elevados que en los cultivos intensivos, debido a que no se puede usar maquinaria y los rendimientos son más bajos.

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